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Momento de la concentración celebrada en las Ramblas en la concentración contra el terrorismo y en repulsa por los atentados. - EFE

Atentados en Catalunya La comunidad musulmana quiere hablar sobre "cómo afrontar el futuro"

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"Tenemos un verdadero problema que no debemos esconder" cuando "un joven que ha nacido o ha llegado desde pequeño a Catalunya se rebela contra su país", dicen los organizadores de una manifestación de rechazo al terrorismo.

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La comunidad musulmana de Catalunya ha querido dejar claro este lunes que condena rotundamente el terrorismo islamista. A la vez que se opone a la identificación automática entre islam y terrorismo, y pide a las autoridades tener voz para "afrontar el futuro". Muy especialmente, para afrontar el "verdadero problema" de la radicalización de jóvenes musulmanes aparentemente bien arraigados en el país, como los que llevaron a cabo los atentados de la Rambla de Barcelona y de Cambrils.

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Unos 1.300 manifestantes, según cifras de la Guardia Urbana, muy mayoritariamente musulmanes, han marchado este lunes por el centro, en una manifestación que se ha desarrollado en un lugar bien simbólico: ha comenzado en la Plaza de Catalunya, al lado de donde la furgoneta presuntamente conducida por yihadista Younes Abouyaaqoub -abatido pocas horas antes por agentes de los Mossos en Subirats (Barcelona) - comenzó su recorrido mortal, y ha bajado por un lateral de la Rambla, hasta el mosaico de Joan Miró, donde se detuvo después de dejar 13 muertos.

Llamada a la autocrítica

"Tenemos un verdadero problema que no debemos esconder", señaló la portavoz de la Fundación Ibn Battuta, Míriam Hatib, que leyó un manifiesto en los parlamentos previos a la marcha. Un problema que se manifiesta cuando "un joven que ha nacido o ha llegado desde pequeño en Catalunya se rebela contra su país".

En este sentido, los organizadores han llamado a "la autocrítica", y piden que "las autoridades" escuchen la comunidad musulmana sobre "cómo afrontar el futuro" y garantizar que estos jóvenes "formen plenamente parte de la sociedad catalana", que "sientan que Catalunya es su tierra, de manera que sean capaces de rechazar cualquier mensaje extremista" y no se dejen seducir por "ideologías perversas que no tienen ninguna justificación ni explicación, ni tienen nada que ver con el Islam".

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La comunidad musulmana pide que las autoridades les escuchen para "afrontar el futuro"

Los organizadores han expresado su rechazo a la "barbarie" del terrorismo, y han manifestado su agradecimiento a los "cuerpos de seguridad", particularmente a los Mossos. Igualmente, han agradecido la presencia de no musulmanes y de los políticos presentes en el acto. "Los musulmanes que vivimos en Catalunya no podemos decir nada más que gracias", decía el manifiesto, que se ha leído en catalán, castellano y árabe.

La manifestación, convocada por la Fundación Ibn Battuta y con el apoyo de hasta 153 entidades, mayoritariamente de musulmanes catalanes, se ha iniciado poco después de las siete de la tarde, y después de la lectura del manifiesto y de un minuto de silencio en honor de las víctimas de los atentados, se ha dirigido hacia la Rambla. No sin dificultades.

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Un grupo de mujeres abre la marcha

Aunque la manifestación no era especialmente multitudinaria, las dimensiones de la pancarta que abría la marcha y las medidas de seguridad excepcionales en el centro de Barcelona han dificultado el desplazamiento. Tras la pancarta, de color verde islámico, con el lema "Comunidad Musulmana contra el terrorismo", había en primer término un grupo de mujeres musulmanas, además de un buen número de representantes políticos.

Estaban, entre otros, la presidenta del Parlament, Carme Forcadell, el primer teniente de alcalde del Ayuntamiento de Barcelona, ​​Jaume Pisarello (BComú), el también teniente de alcalde Jaume Collboni (PSC), los concejales de ERC Alfred Bosch y Juanjo Puigcorbé o los también republicanos y diputados en el Congreso Gabriel Rufián y Joan Tardà. También estaban presentes los consejeros Raül Romeva y Meritxell Serret (JxSí), los diputados de Ciutadans en el Parlament Carlos Carrizosa o el respresentante del PDeCAt el Congreso Carles Campuzano.

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Manifestantes musulmanes en contra del terrorismo en Barcelona / EFE

Durante la marcha, los manifestantes han repetido consignas como "somos musulmanes, no terroristas", "no al terrorismo", y, sobre todo, lo que ya se ha convertido en el lema ciudadano contra la barbarie terrorista en Barcelona: "no tenemos miedo ".

Hanane El Yazidi, presidenta de la Asociación Intercultural Ibn Rochdi, consideró "todo un éxito la convocatoria", por haber sumado "más de 150 entidades de diferentes ideologías, musulmanas y no musulmanas". "Es muy emocionante ver que todo el mundo está unido por la misma causa, sea del color que sea, de la etnia o de la religión que sea" ha declarado. También ha mostrado su "satisfacción" porque la comunidad musulmana "se ha unido para decir que Barcelona es nuestra casa, y nadie puede tocar nuestra casa".

"Ningún bárbaro terrorista nos representa, no forma parte de nosotros y no lo queremos en nuestra ciudad", agregó El Yazidi. Un sentimiento, el de combatir la identificación entre Islam y terrorismo, compartido por todos los manifestantes, ya desde sus pancartas.

"Quieren arruinar la vida de la gente"

"Nos da pena que se asocie terrorismo e Islam, y esto es un peligro", explicaba Nizar, que en la manifestación llevaba una pancarta que le identificaba como parte del grupo de "jóvenes musulmanes contra el terrorismo".

"Hemos venido hasta aquí para demostrar que estamos contra el terrorismo, no sólo aquí en Barcelona, ​​sino en todo el mundo", decía Nizar, que ha recordado que los países árabes han sufrido el terrorismo antes de que llegara a Europa". Y que lamenta los crímenes "en nombre de Dios y del Islam", con el objetivo "de atacar la convivencia" y "arruinar la vida de la gente que quiere vivir con normalidad".

"El Islam no tiene nada que ver con todo esto, en árabe, Islam significa paz"

"El Islam no tiene nada que ver con todo esto, en árabe, Islam significa paz", añadía otra manifestante, Asma, que llevaba en solitario una gran pancarta que proclamaba que "en mi religión no hay lugar para los asesinos", y que ha tenido que contener las lágrimas durante la lectura del manifiesto. "El terrorismo nos perjudica a nosotros mismos, da una imagen muy mala sobre el islam", lamentó.

La profusión de pancartas a título individual, de hecho, ha sido una consigna de la manifestación. Buena parte, combatiendo la identificación entre islam y yihadismo. Como la que firmaban representantes de la mezquita de Pedro Abad (Córdoba), que citaba el Corán para recordar que "el islam condena taxativamente la muere de personas inocentes". O como otras muchas que, con la leyenda "no en mi nombre", recordaban que los terroristas no representan la comunidad musulmana.

En la manifestación reclaman que "son musulmanes, no terroristas" / EUROPA PRESS

"Pido a las televisiones que nos llamen"

Una comunidad que a menudo se siente poco escuchada. Como recordaba El Yazidi, que ha pedido a las autoridades "que contacten" a las asociaciones musulmanas para "sentarse y buscar una solución" al problema de la radicalización de jóvenes arraigados en Catalunya, "que han nacido aquí y se han educado aquí". Y que también pedía más presencia de musulmanes en los medios: "Pido a las televisiones que nos llamen, en vez de llamar gente que han leído un libro y ya se creen expertos en el Islam", se lamentó. "Somos más de 300.000 musulmanes en Catalunya: que nos busquen si quieren saber la verdad, si quieren saber cómo nos sentimos y quiénes somos", ha pedido.

Los organizadores han dado por terminada la manifestación cerca de las ocho y media, tras depositar una ofrenda en el mosaico de Joan Miró, abarrotado de las muestras de condolencia y solidaridad acumuladas desde el día de los atentados. Sin embargo, los manifestantes se han mostrado reticentes a abandonar la concentración, y han seguido todavía un rato gritando consignas contra el terrorismo.

Al terminar, y pese a la gravedad de los hechos que han motivado la manifestación, la tónica general era de optimismo, y los abrazos y las sonrisas eran generalizados. La expresión de satisfacción -y de orgullo- de una comunidad que este lunes sí se ha sentido plenamente escuchada.

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