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Ángela García de la Puerta y Vicenta Arnal fueron en 1929 las primeras mujeres que alcanzaron el doctorado en Ciencias en España, a las que luego se sumó María Antonia Zorraquino.

Las tres pioneras que rompieron el ‘techo de cristal’ de las Ciencias

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La universidad de Zaragoza homenajea a las químicas Vicenta Arnal, Ángela García de la Puerta y María Antonia Zorraquino, las primeras mujeres en alcanzar el grado de doctor en Ciencias en España, en 1929 y 1930

Ciencias

“Mi madre estaría sorprendida con tanto homenaje. Siempre dijo que había hecho lo que tenía que hacer, y nunca pensó que hubiera hecho nada excepcional”, explica María Pilar Alfaro. Lo que hizo su madre, Ángela García de la Puerta, junto con Jenara Vicenta Arnal y María Antonia Zorraquino, fue romper en 1929 y 1930 uno de los ‘techos de cristal’ de la universidad al convertirse en las primeras doctoras en Ciencias de la universidad española.

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García de la Puerta, natural de Soria y segunda en obtener el doctorado tras su amiga Arnal, había quebrado otro ‘techo de cristal’ académico un año antes, cuando fue la primera mujer en ocupar una plaza de catedrática de Física y Química en un instituto, y superaría otro en los años 30 como directora del Miguel Servet, también en Zaragoza.

La Facultad de Ciencias de la universidad de Zaragoza, en la que las tres iniciaron sus estudios de Química en los años 20, rindió este jueves un homenaje a las tres pioneras, que alcanzaron el doctorado cuando no hacía ni tres lustros que el Ministerio de Instrucción Pública había allanado, en marzo de 1910, el camino de la presencia femenina en los campus. De hecho, la primera mujer que se matriculó en esa materia en la capital aragonesa lo había hecho en 1915, recordó el decano, Luis Oriol.

La Facultad de Ciencias de Zaragoza homenajeó este jueves a las tres pioneras en un acto al que asistieron descendientes de todas ellas.

Presencia femenina en las aulas

La presencia de la mujer era más que minoritaria en esos años en la universidad española. No más de 44 pasaron por sus aulas en el siglo XIX, desde que María Elena Maseras entrara en la facultad de Medicina de Barcelona en 1872, y apenas 25 terminaron sus estudios, mientras otras 11 lograron acabarlos en la primera década del siglo XX.

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Entre 1888 y 2010 podían inscribirse como estudiantes privados, aunque la posibilidad de matricularse oficialmente y asistir a todas las clases requería una autorización del Consejo de Ministros y para examinarse al terminar los estudios necesitaban otra autorización específica, en este caso del Ministerio de Instrucción Pública.

Un siglo y medio después, las mujeres son mayoría en los campus, con tasas superiores al 60% en Humanidades y en Ciencias Sociales y por encima del 70% en Ciencias de la Salud. No obstante, queda camino por recorrer para que esa presencia tenga reflejo en otras facetas: solo el 20,7% de las cátedras están dirigidas por mujeres, mientras el desequilibrio en el campo de la investigación  alcanza una relación del 39%-61% a favor de los hombres.

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“Teníamos ejemplos más cercanos”

La historia de García, Arnal y Zorraquino ha pasado durante décadas desapercibida incluso en su ciudad, Zaragoza, donde uno de los escasos estudios sobre su trayectoria forma parte de la tesis doctoral de Carmen Magallón sobre “Las pioneras españolas en las Ciencias”, fechada en 1996 y editada como libro por el CSIC ocho años después.

Ángela García de la Puerta fue también, desde mediados de los años 30, una de las primeras mujeres que dirigieron un instituto de Bachiller en España.

Los responsables de la facultad decidieron recuperarla hace unos meses, tras un taller con alumnos de Primaria organizado el 11 de febrero, día internacional de la mujer y la niña en la ciencia, sobre la figura de tres premios Nobel: Dorothy Hodgking, cuyos trabajos permitieron conocer la estructura de las biomoléculas; Ada Yonath, cuyas investigaciones llevaron a determinar la estructura de los ribosomas que generan las proteínas, y Rosalind Franklin, clave en el descubrimiento del ADN, aunque la gloria fue para James Watson, Francis Crick y Maurice Wilkins, despectivos con su militancia feminista.

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“Pensamos que teníamos ejemplos más cercanos que podían servir de ejemplo para los niños y los jóvenes”, explica Elisabeth Pïres, vicedecana de Proyección Científica y Social, que destaca dos aspectos de la trayectoria de las pioneras.

Premios extraordinarios

Por una parte, su elevado nivel académico, ya que tanto Arnal como García fueron premio extraordinario de licenciatura. La primera lo sería también de doctorado, mientras la segunda no bajó de sobresaliente en su expediente.

Y, por otra, el apoyo de sus compañeros varones, que “reconocían su valía y celebraban todos sus avances”, como muestran algunas de las fotografías que desde este jueves se exponen en uno de los edificios de la Facultad de Ciencias.

Zorraquino, que fue la primera de ellas en estudiar al comenzar en 1921, había sido la única mujer entre los 24 alumnos de su clase. Seis años antes, con solo once, había pedido ella misma, en una carta de su puño y letra, permiso para realizar el examen de acceso al Bachillerato tras finalizar la enseñanza básica.

Ángela García de la Puerta, por su parte, destacó por sus desplazamientos en centros de países como Bélgica, Francia, Holanda, Inglaterra y Suiza (se desplazó a Basilea para preparar su tesis), así como una estancia de dos años en Japón, algo poco habitual entre las escasas investigadoras españolas de la primera mitad del siglo XX.

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