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El asteroide o cometa A/2017 U1, en el centro de la imagen./QUEEN'S UNIVERSITY BELFAST

Espacio Un veloz asteroide llega de más allá del Sistema Solar

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Los telescopios detectan por primera vez una fugaz visita interestelar.

Ciencias

Asteroides que pasan cerca de la Tierra o cometas que brillan al acercarse al Sol forman parte del tráfico celeste normal en el Sistema Solar. Proceden de otras partes de este vasto conjunto de planetas que giran alrededor de nuestra estrella. Sin embargo, un cuerpo celeste que se acercó a la Tierra hace unos días se sale de lo corriente, ya que todo indica que es un objeto interestelar visitante que procede de otro lugar de la galaxia, el primero de este tipo que se observa e identifica en la historia.

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Lo que alertó a los astrónomos y ha hecho que decenas de telescopios sigan a este asteroide (o quizás cometa) de unos 400 kilómetros de diámetro fue su extraña trayectoria y su altísima velocidad. El objeto, bautizado A/2017 U1, fue descubierto hace muy poco, el 19 de octubre, desde Hawái, por el telescopio Pan-STARRS, que busca asteroides que pasarán cerca de la Tierra. La confirmación de que procedía de más allá del Sistema Solar vino de observaciones realizadas en los mismos días desde las islas Canarias por un telescopio de la Agencia Europea del Espacio (ESA) y por el William Herschel, y después por el VLT europeo en Chile.

Telescopio Pan-Starrs en Hawai, que descubrió el asteroide foráneo./IFA-UNIVERSITY OF HAWAII

El objeto se puede decir que cayó del espacio, ya que entró en el Sistema Solar en una trayectoria casi perpendicular al plano de la eclíptica, en el que giran los planetas, que atravesó entre el Sol y la órbita de Mercurio. “Es la órbita más extrema que he visto nunca”, dice Davide Farnocchia, del Jet Propulsion Laboratory (JPL) de la NASA. “Va muy deprisa y con una trayectoria tal que podemos decir con seguridad que está saliendo del Sistema Solar y no volverá nunca”.

Mientras se analizan los datos obtenidos en los últimos días, ya se puede saber que vino de la región del cielo de la constelación Lira y que surcaba el espacio a 25,5 kilómetros por segundo. El 2 de septiembre cruzó el plano de la eclíptica, tuvo su mayor aproximación al Sol una semana después y la gravedad solar cambió su camino y lo aceleró, por lo que pasó bajó la órbita de la Tierra el 14 de octubre a una distancia de 24 millones de kilómetros, según la reconstrucción de la trayectoria anterior a su descubrimiento. Esa distancia representa unas 60 veces la de la Tierra a la Luna. A una velocidad de unos 44 kilómetros por segundo (158.000 kilómetros por hora respecto al Sol) se aleja ahora hacia la constelación de Pegaso.

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Hace mucho tiempo que sospechábamos que existían estos objetos celestes, porque durante el proceso de la formación de los planetas se expulsó mucho material de los sistemas planetarios en general”, explica la especialista Karen Meech. “Lo sorprendente es que no hemos visto pasar este tipo de objetos nunca antes”.

El equipo de Alan Fitzsimmons, de la Universidad de la Reina de Belfast, ha conseguido imágenes nítidas de este raro cuerpo celeste y datos sobre su composición química que habrá que analizar. “Da escalofríos mirar este objeto y pensar que viene de otra estrella”, ha comentado este catedrático.

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Aunque los astrónomos están bastante seguros de que han visto un cuerpo celeste interestelar, no quieren cantar victoria todavía y esperan más datos para confirmar la primicia. Si se confirma que es un visitante interestelar, la Unión Astronómica Internacional tendrá que fijar reglas para nombrar este nuevo tipo de objetos.

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