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Cómo los rayos cósmicos permitieron descubrir un gran hueco en la pirámide de Keops.

Las pirámides de Egipto Cómo los rayos cósmicos permitieron descubrir un gran hueco en la pirámide de Keops

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No se trata del primer caso en el que la física de partículas se aplica a la arqueología pero si el más espectacular. Sorprendentemente, el Gobierno egipcio resta importancia al hallazgo y la toma con los investigadores.

Ciencias

El hallazgo de una estructura interna de al menos 30 metros de longitud en la gran pirámide de Keops, en Guiza, se presta a hablar de los misterios y posibles tesoros que siempre acompañan en la imaginación al desarrollo de la arqueología en Egipto. Sin embargo, en este caso, por ahora el principal interés de la detección de esta posible galería en la pirámide más famosa reside en la tecnología utilizada, que aprovecha el continuo bombardeo de rayos cósmicos sobre la Tierra y demuestra que la física de partículas más moderna sirve para estudiar las estructuras más antiguas. No es el primer ejemplo de su aplicación a la arqueología, pero sí el más espectacular hasta la fecha, ya que la gran pirámide –una de las siete grandes maravillas del mundo- sigue siendo un misterio arquitectónico y cualquier nueva información es bienvenida.

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Los métodos para obtener imágenes con el concurso de los rayos cósmicos –partículas de alta energía procedentes del espacio exterior, en su mayoría protones- se han ido perfeccionando en los últimos 50 años, y han encontrado numerosas aplicaciones, como la detección de material nuclear de contrabando. Recientemente se han utilizado para “ver” el interior de volcanes activos en Japón y también el Vesubio en Italia. Es una tecnología a la que ha recurrido el gobierno japonés para conocer cómo quedaron los reactores afectados por el tsunami en la central nuclear de Fukushima.

Los muones son partículas elementales que se originan cuando los rayos cósmicos chocan con los átomos de la parte superior de la atmósfera terrestre, explican los investigadores en la prestigiosa revista Nature, en la que han publicado el resultado de su estudio sobre la pirámide de Keops. Aunque no los notemos, los muones llegan a la superficie terrestre a casi la velocidad de la luz y con un flujo de unos 10.000 por metro cuadrado por minuto. Lo mismo que los rayos X penetran en el cuerpo humano y permiten “ver” los huesos en radiografías, los muones pueden viajar sin desviare a través de centenares de metros de estructuras sólidas, como la piedra, antes de desaparecer. Si encuentran huecos en su camino, se comportan de forma diferente, se puede decir que duran más.

Basta entonces con detectar las direcciones de la que proceden los mayores flujos de muones para saber que por allí hay un hueco. Esto se dice fácilmente pero la realización de una muografía de una pirámide es muy complicada, como señalan los científicos japoneses, franceses y egipcios que han hecho el estudio. En su caso han utilizado tres técnicas distintas para confirmar la existencia del gran hueco y han tenido que tomar datos durante varios meses. Primero instalaron en la Cámara de la Reina (uno de los tres grandes huecos conocidos) película de emulsión nuclear, similares a la película fotográfica, para detectar las trayectorias de los muones en tres dimensiones. Esto les permitió detectar dos de las estructuras ya conocidas (la Cámara del Rey y la Gran Galería) pero además obtuvieron indicios de otro gran hueco por encima de la Gran Galería, que confirmaron primero con la instalación en la misma cámara de otros detectores y luego con dos telescopios de muones en el exterior de la pirámide.

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Investigadores del estudio sobre la pirámide de Keops.

Que en la pirámide había más huecos de los conocidos desde el siglo XIX se suponía y se llevan buscando desde hace décadas. La nueva información no aporta novedades que puedan interesar a la mayoría de los egiptólogos, pero es una prueba de concepto, la primera de importancia, del gran proyecto de investigación ScanPyramids, que se propone escanear las pirámides de Egipto con las últimas técnicas no invasivas de imagen. El proyecto lo lideran el Instituto HIP, con sede en París, y la Facultad de Ingeniería de la Universidad de El Cairo, bajo el control del Ministerio de Antigüedades de Egipto.

Sin embargo, no todo es de color de rosa. El Gobierno egipcio, empeñado en controlar los anuncios sobre los descubrimientos arqueológicos, se ha tomado muy mal el camino seguido por el equipo de investigación de publicar el hallazgo en una revista científica sin pasar antes, afirma, por el comité científico-político del proyecto, y le ha quitado importancia, además de insinuar que puede no renovar el permiso de investigación. Lo ahora descubierto puede ser una nueva galería o simplemente un recurso de los constructores para quitar peso a la pirámide.

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La mayor pirámide de Guiza (139 metros de altura por 230 metros de lado) se construyó durante el reinado del faraón Keops, hace unos 4.500 años. Se conocen y se puede acceder a tres cámaras (una subterránea) conectadas por pasadizos y conductos de ventilación. El más notable de los corredores es la Gran Galería, que mide 8,6 metros de alto, 46,7 de largo y entre 2 y 1 metros de anchura. “Sabemos que este gran hueco que hemos detectado tiene las mismas características que la Gran Galería,” explica Mehdi Tayoubi, el director y fundador del Instituto HIP, que pretende estudiar y conservar el patrimonio cultural mediante técnicas avanzadas. “Es verdaderamente impresionante”.

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