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Puestos de castañas contra la manipulación

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Opinión

Escuchar al ministro de Asuntos Exteriores, Alfonso Dastis, aletar contra “la propaganda rusa” en nuestra democracia es como imaginar al lobo decir que él cuidará a las gallinas contra el zorro. El titular de Exteriores, el mismo que niega tajantemente que el 1 de octubre, en Catalunya, a algunos agentes de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado se les fuera la mano, saldándose la jornada con más de 800 heridos, cree que Rusia manipula a las masas a través de las redes sociales.

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Qué paradójico que un miembro de este Gobierno del PP alerte de la manipulación cuando ellos han convertido a RTVE en el ente del régimen, cuando han conseguido que tanto en la RNE como en TVE los profesionales de la información vivan un auténtico infierno por las presiones que reciben para contribuir a la manipulación de la sociedad. No es de recibo, por ejemplo, que el día que la UDEF acusara indiciariamente a Mariano Rajoy de haber recibido sobresueldos en B, ninguno de los medios públicos se hiciera eco de la noticia.

El ente público siempre es lo más socorrido para ilustrar de un modo contundente cómo nuestros gobernantes nos engañan de la manera más ruín  y mezquina posible. Sin embargo, si uno está atento a los detalles, hay maneras más creativas. Ayer, por ejemplo, estuvo por estas tierras (Málaga) la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, una experta en esto de amoldar la realidad a su conveniencia.

Sáenz de Santamaría no dudó en afirmar que Málaga es un ejemplo a seguir, un lugar en el que ya se ha recuperado el 88% del empleo. En suma, dijo que “Málaga es uno de los mejores elementos, en este momento, de la marca España”. Claro, de su marca España, que es la de la precariedad, la de la miseria del pueblo y los privilegios de la élite.

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Y aquí llega la creatividad: en esta ciudad en la que según la vicepresidenta todo es esplendor y la describe como ejemplo de economía floreciente, ¿saben qué ha pasado? Que se han desbordado las solicitudes para hacerse con una de las 20 plazas ofertadas por el Ayuntamiento para vender castañas a pie de calle durante el invierno.

Ya había 24 licencias asignadas y las 20 adicionales ofertadas, para las cuales es imprescindible estar al día con las deudas municipales, se han quedado muy lejos de las necesidades de l@s demandantes. Es raro, porque en este paraíso económico que dibujó ayer Saénz de Santamaría, ¿quién va a querer pagar un canon al Ayuntamiento de hasta 107 euros por estar pasando frío y sacar lo poco que se saque vendiendo castañas? Emprendedores, dirá seguramente alguna de esas ‘mentes brillantes’ del Gobierno.

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Pues así estamos. Así se lo cuento… aún a riesgo de que Dastis me llame ruso o que Saénz de Santamaría me acuse de antisistema sin saber, ingenua ella, que eso es algo que me enorgullece porque su sistema, el de la marca España, es depredador y cruel con la clase obrera.

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