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El Niño, Rottweiler y otras marcas de ropa ‘cani’ que nunca olvidaremos

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Shurmano’, una vez que ha pasado Halloween, es hora de que vayas pensando el disfraz para la próxima gran fiesta: carnaval (aunque cualquier día es bueno para disfrazarse). Sí, quedan aún varios meses, pero hay que intentar impresionar al personal. ¿Y si esta vez te olvidas de los monstruitos, el maquillaje chillón y la ropa del baúl de tus abuelos del pueblo? Podrías probar con una de las grandes tribus urbanas españolas: los ‘canis’. Si tienen hasta un juego de rol, ¿por qué no recordarlos en fiestas de disfraces?

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Para ello, tendrás que hacerte con prendas de ropa muy concretas, porque al ‘cani’ clásico no le valían las prendas de manufacturación china que te puedes encontrar en la tienda del barrio. Por ello, hoy hemos querido recordar algunas de esas marcas de ropa ‘cani’ que durante años formaron parte del paisaje urbano de muchas ciudades españolas. ¿Las recuerdas? Si sigues teniendo ropa de alguna de ellas, aún podrías darle un uso (y quemarla luego).

Rottweiler

Hablar de ‘canis’ implica mencionar esta raza de perro que, hace unos diez años, estuvo en los cuerpos de muchos adolescentes y veinteañeros con un exceso de gomina en el pelo. El animal era el protagonista de unas camisas, bien con su solo nombre bien con un dibujo suyo que cubría toda la espalda. Normalmente, eran camisas lisas, blancas o azules (entre otros colores), en las que contrastaba el nombre de la marca. Es más, a veces era una camisa blanca normal, de toda la vida, con el logo de la empresa en el cuello sin más, lo que hace pensar que podría salir más barato comprarla en el mercadillo del barrio y aprender a bordar.

Llevar una camisa Rottweiler era sinónimo de ser ‘cani’ (obviamente), pero también de ser un chungo de ciudad, probablemente poligonero y con más afición por el botellón y la música estridente que por ir a misa de doce. El chico que las llevaba tendría un rollo o una relación estable con la ‘choni’ del barrio, probablemente también estudiante de un ciclo formativo (en este caso, de estética, peluquería y afines) o del segundo ciclo de la ESO por imperativo legal.

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Aunque las camisas de Rottweiler son lo más conocido, también había pantalones de pata ancha, de colores chillones y figuras geométricas imposibles (véase como ejemplo el amarillo Piolín de la imagen superior). El paroxismo llegaba cuando el dichoso perro adornaba tu trasero a tamaño real. Una horterada que ahora nadie llevaría, por muy ‘cani’ que fuera (o eso esperamos).

También había sudaderas pero ¿quién se acuerda de ellas?

Welcome 2 Paradise / W2P

Rottweiler era dolor de ojos nivel 1. Para llegar al nivel 2 había que comprarse alguna camiseta o sudadera de W2P, cuyos horribles dibujos de diablos que parecían primos hermanos de Darth Maul cubrían, también, todo el torso o la espalda.

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Por dibujos como estos comenzaron debieron plantearse la implantación obligatoria de uniformes en centros escolares públicos. Afortunadamente, parece que desapareció, porque hay internautas que se están preguntando por estas camisetas que parecían salidas de la Cañada Real de Madrid o las Tres Mil Viviendas de Sevilla. ¿Tenemos que llamar a Paco Lobatón para que lo investigue? Mejor dejarlas en el olvido.

Dj’s band

Dj’s band también fue un clásico entre los canis. Lo suyo fueron sudaderas, camisetas de manga larga y chaquetas de chándal en las que, a diferencia de Rottweiler, había bastante variedad en la tipografía de la marca. Es posible que aún encuentres algo en las tiendas de barrio o en el mercadillo.

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Por cierto, que Dj’s band también tiene una especie de diablillo como imagen de marca. Nos preguntamos qué obsesión había en la primera década del siglo XXI con los diablos. ¿Para dar más imagen de malote?

BadBoy

Hemos hablado de camisas y pantalones pero nada hemos dicho sobre zapatillas. Para ello, nos tenemos que retrotraer a las BadBoy, esos zapatones con los que esperarás no pisar a nadie. Aunque bueno, si eras ‘cani’ te daría un poco igual (mientras nadie te pisara a ti).

Las BadBoy podían servir para el botellón o para ir a clase. Si llevabas los pantalones pesqueros de Rottweiler, disimulabas un poco su tamaño; los colores entraban dentro de lo normal, pero parecía que llevabas tanques a modo de calzado. Hay que hacer mención especial a sus cordones, de un ancho equiparable al de una tira de kilométrico Boomer.

El Niño

Y cerramos acordándonos de la marca de ropa ‘cani’ más española: El Niño. Llegada de las costas de Tarifa (Cádiz), aquel monigote blanco que parecía tener un espermatozoide gigante por cabeza arrasó en las camisetas de muchos canis de la costa atlántica y mediterránea y, por qué no decirlo, de cualquier niño o adolescente pijo con poco criterio. Parte de la culpa la tenían los padres, ojo, que por algo se la comprarían.

Curiosamente, la marca empezó asociada a deportes como el ‘windsurfing’, para los que Tarifa es un auténtico paraíso. Sin embargo, hace unos 12 años esas personas con gorra blanca y cadenas de falso oro decidieron apropiarse de su estética. Nunca hubo que dejarles que lo hicieran.

Parece que El Niño sobrevivió hasta 2013, porque en su web lo último que vemos es ‘Nueva Colección 2013’. Su página de Facebook lleva sin actualizarse desde mayo. ¿Los habremos perdido para siempre?

Con información de Meristation. Fotos de Relatos de Tinta.

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