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La Línea, la ciudad machacada

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De nuevo el narcotráfico retrata a La Línea, la segunda población en habitantes de la comarca del Campo de Gibraltar tras Algeciras. En esta ocasión, una veintena de encapuchados irrumpió en el servicio de Urgencias del hospital local y se llevó a un narcotraficante que estaba en la sala de curas custodiado por dos policías nacionales. Todo a plena luz del día.

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Treinta mafias organizadas, según fuentes del Ministerio del Interior, dan para manchar el buen nombre de una ciudad machacada una y otra vez desde 1969, cuando Franco cerró la Verja de Gibraltar.

Acto patriótico aquel que provocó que 5.000 linenses perdieran su trabajo en el Peñón de un día para otro, que 30.000 linenses tuvieran que coger camino de Cataluña, País Vasco, Bélgica, Suiza, Alemania, Francia o el Reino Unido de un día para otro y que 30.000 gibraltareños quedaran encerrados en apenas seis kilómetros cuadrados de un día para otro.

A punto de cumplirse el 50 aniversario de aquel trágico cierre, La Línea se enfrenta a una nueva amenaza: el Brexit en la frontera de Gibraltar.

La Línea que dejó Franco en los huesos ha crecido en estos años a trancas y barrancas, con inversiones a ninguna parte, y depende más si cabe de Gibraltar: unos 8.000 trabajadores españoles tienen su sustento en el Peñón.

Y Gibraltar, una de las economías más boyantes de Europa, representa la única alternativa sólida a la narcoeconomía de los encapuchados que quiere convertir a La Línea en una ciudad fallida, en el Nápoles del Sur de España.

El nuevo ministro de Asuntos Exteriores, Alfonso Dastis, en un acto de sinceridad que le honra, dijo en una conferencia reciente en el Club Siglo XXI: “Uno puede comprender a Gibraltar, ¡mire lo que tenemos al otro lado de la Verja! ¿Usted cree que quiere ser como esa otra gente?

Dastis hizo esta reflexión tras mostrarse “conmovido” por el relato del alcalde, el independiente Juan Franco, sobre una ciudad que se muere.

La presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, ajena en los últimos años a los problemas de La Línea y Gibraltar, se ha puesto las pilas y parece totalmente decidida a colaborar en la búsqueda de soluciones para una ciudad machacada que sufre un abandono legendario por parte de todas las administraciones públicas.

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Es una buena noticia para La Línea que el Gobierno andaluz aterrice de lleno en los problemas de una población que resiste gracias a una proverbial ganas de vivir; es una buena noticia que la Junta, tras el reciente encuentro entre Susana Díaz y Fabián Picardo, esté dispuesta a trabajar con el Gobierno gibraltareño con muchas ideas y sin ningún prejuicio por el bien de la zona.

Mañana la presidenta, en un acto que le honra por bajar a pie de obra cuando más se le necesita, se entrevistará con el alcalde de La Línea, el grupo transfronterizo, los trabajadores españoles de Gibraltar, etc.

Podrá comprobar de primera mano la disposición de todos a trabajar juntos contra la narcoeconomía que se cuela ya hasta en el servicio de Urgencias de su hospital de La Línea, para que el Brexit no se convierta en otra pesadilla como la de 1969.

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Todos también le pedirán que honre a la ciudad y a la comarca con la medalla de Andalucía para el empresario linense Miguel Rodríguez Domínguez, dueño de Lotus-Festina, un referente cargado de honestidad y de “trabajo, mucho trabajo y más trabajo” en una sociedad que necesita inversiones, valores, pundonor, cariño y esperanza.

Miguel Rodríguez fue uno de aquellos niños que se tuvieron que marchar con sus familias a Cataluña tras el cierre de la frontera, y está considerado como uno de los empresarios relojeros más importantes del mundo.

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