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Opinión · Comiendo tierra

Rivera y Rajoy se acusan de chavistas y amigos de etarras

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Para el poder, no hay mejor invento que dos partidos que parezca que se pelean pero que estén de acuerdo en lo principal. Llega un momento que, como en la lucha libre mexicana, la gente sabe que es mentira pero se entretiene.

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Ese gran acuerdo con lo sustancial, que coincide con lo que va quedando fuera de la discusión democrática, ha pasado con el PSOE y con el PP: desindustrialización, recortes, privatizaciones, reforma laboral, rescates bancarios, amnistías fiscales,pacto de Toledo para recortar las pensiones y, claro, monarquía.

Cuando el PP empezó a debilitarse, los bancos invirtieron en Ciudadanos: un poco del PP, un poco del PSOE. Como las Spice Girl, pero en política. Le inyectaron dinero, medios y encuestas ascendentes para que Rivera levitara por encima de los mortales. El poder quería repetir ese juego de progresistas y conservadores en un momento de vigor de la derecha en Europa. Pero nunca se puede controlar todo. Los banqueros querían rediseñar un bipartidismo entre el PSOE y Ciudadanos, pero como el PSOE está tan descafeinado, al final pueden estar pensando en un bipartidismo entre el PP y Ciudadanos. Si uno pierde, el otro lo gana, y si ganan los dos, tendrían su juguete mejorado. Es verdad que no están mirando bien lo que ha pasado en España. Pero los que mandan suelen pecar de soberbios. Por probar, deben de pensar, no perdemos nada.

Como el PP está roto en dos grandes pedazos, Rajoy tiene que aguantar porque se lo piden los de su bando, a los que les asusta que Soraya Sáenz caiga con su guillotina de diseño y llene de sangre los vestidos diseñados por los modistos peperos (¿nadie hizo un escándalo con “modisto”?). Aznar convirtió al PP en un partido de vivales que están en política para forrarse. Eso tiene su aquél. Cuando no hay el más mínimo diseño de país, la suerte personal es lo único que pesa. Se van a despedazar en el PP porque todos juntos no llenan ni la primera página de un compromiso ideológico. Y también entre el PP y Ciudadanos. Por lo mismo. Rivera va a acusar al PP de chavista y Rajoy va a acusar a Rivera de amigo de los etarras. ¿Dossieres, fotos? Igual es hasta divertido.

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Lo que prometió Aznar a sus colaboradores, un proceso de sustitución de las élites del PSOE, es lo mismo que les promete ahora Rivera a quien quiera acercarse respecto del PP. La corrupción vendrá pronto a Ciudadanos porque es consustancial al modelo de capitalismo financiero y desregulado que representan, pero de momento es un lugar amable. Por eso las ratas están abandonando el barco del PP y apuntándose a Ciudadanos. Esa es, quizá, la gran preocupación de Rajoy y las demás facciones.

Estos dos partidos van a protagonizar un duelo amañado donde lo único real es la disputa por quién va a vivir del sueldo de cargo público.

Dicen que se oye llorar por las esquinas al PSOE prometiendo entre sollozos que regresará ese pasado glorioso. Ana Pastor, amable, sigue en la Sexta contándoles cómo eran. Irene Montero, que juega en otra liga que apenas está empezando, se portavoza el pecho de risa.

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