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Las revoluciones noviolentas y Gene Sharp

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Pere Ortega, Centre Delàs d’Estudis per la Pau

Gene Sharp acaba de morir, pero la herencia que nos ha dejado para la transformación social y política es inmensa. Sharp como profesor de ciencia política y filosofía en diversas universidades de Estados Unidos desarrolló, partiendo de las ideas de Gandhi, una teoría política para afrontar conflictos políticos mediante la noviolencia. Una teoría que descansa en un gran principio que sostenía Gandhi, que el poder descansa en la ciudadanía y no en el gobierno, que siempre lo ejerce por delegación, y si el pueblo le retira su apoyo, el gobierno se desmoronará. Teoría que desarrolló no sólo pensando en los estados con democracias liberales, sino especialmente dirigida a estados no democráticos y con violaciones de los derechos humanos. Así, Sharp elaboró una metodología para que la ciudadanía tuviera la posibilidad de cambiar las políticas de los gobiernos cuando éstos vulneran derechos considerados fundamentales. Teorías que sistematizó en diversos manuales publicados y disponibles en diversos idiomas en la Albert Einstein Institution https://www.aeinstein.org/ y que gracias a ellos han permitido transformaciones políticas en diversos países del mundo, en especial en los gobernados por dictaduras.

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Estas teorías se sitúan dentro de las propuestas de Gandhi de que la desobediencia y la no cooperación dirigida contra un objetivo concreto y de manera sistemática por un colectivo de gentes pueden doblegar al Estado. Las propuestas de Sharp parten de las ideas que Gandhi desarrolló para enfrentarse al imperio británico, tanto en la Sudáfrica del apartheid como contra el dominio colonial británico en la India, y que fueron determinantes para conseguir su emancipación en 1947. Unas teorías que se basan en la creencia de que la violencia engendra violencia; que conseguir objetivos políticos por medios violentos creará contraviolencia, pues aquellos a quienes se arrebate el poder con violencia se sentirán legitimados, a su vez, también para ejercer violencia para recuperar el poder. De alguna manera, Sharp, como sus antecesores Mohandas Gandhi y Martín Luther King, en el terreno teórico y práctico, consideran la vida como sagrada, y vulnerarla es ir contra la propia naturaleza humana, y en ese sentido, sostienen que hay que enfrentarse al mal no ejerciendo violencia contra las personas, sino formulando propuestas y acciones que convenzan a la población de que pueden transformar el conflicto.

El fracaso de las revoluciones armadas para implantar sistemas políticos más justos e igualitarios condujo a Gene Sharp a desarrollar sistemas de acción política para afrontar transformaciones que condujeran a erradicar leyes consideradas injustas desde la perspectiva de los derechos humanos o incluso para derrocar gobiernos. La más conocida de sus propuestas son los 198 métodos para oponerse a injusticias. Un método que fue aplicado en España a partir de 1976 por los objetores e insumisos que se opusieron al Servicio Militar Obligatorio (SMO), que se tradujo en más de un millón de objetores y unos 50.000 insumisos, muchos de los cuales entraron en las cárceles y que finalmente acabaron doblegando al Estado español, cuando éste percibió que los cuarteles podían quedar vacíos. Hecho que condicionó a que en 2002 se acabara aboliendo el SMO.

La influencia de Gene Sharp en los movimientos políticos de oposición a regímenes autoritarios ha sido inmensa. Sus manuales y propuestas fueron utilizados por movimientos y sociedad civil local para derrocar a diversos regímenes del bloque soviético tras la caída del Muro de Berlín en Polonia, Checoslovaquia, Hungría. Pero de manera muy especial en Serbia en el año 2000, cuando un gran movimiento de protesta ciudadano hizo caer al gobierno autoritario de Slobodan Milosevic; también en 1996 en Ucrania hizo caer a Leonid Kuchma, y en la revuelta de Maidan de 2014 al oligarca Yanukóvich. También sus obras han influido en las revueltas de las denominadas “primaveras árabes”, en especial cuando en la plaza de Tahir de El Cairo, se organizó una gran protesta que hizo caer al régimen del general Hosni Mubarak, mobilización en que estudiantes de la Universidad del Cairo utilizaron el manual de noviolencia de Sharp para oponerse a la dictadura.

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Gene Sharp ha sido objeto de duras críticas en algunos sectores de la izquierda en los que se le acusa de haber permitido a la CIA de EEUU utilizar sus manuales para alentar la caída de gobiernos en Ucrania y Serbia, contrarios a las posiciones de la Casa Blanca y más próximos a Moscú; o en Venezuela, donde algunos opositores a Chavez y Maduro se reunieron con Sharp para pedirle asesoramiento. Pero ello no es óbice para rechazar la metodología de Sharp, pues la noviolencia como método pragmático para enfrentarse a leyes o gobiernos no democráticos se ha demostrado más eficaz que la violencia, y hay que celebrar que se escoja el camino de la desobediencia o la no cooperación antes que la lucha armada.

Es importante recalcar este punto, pues mientras que para Gene Sharp la noviolencia es sólo un método para construir sociedades más justas y democráticas, para Gandhi la noviolencia era una transformación social global, que aplicada en todos los terrenos de la política posibilitaría la igualdad social, económica y de género, permitiendo una sociedad emancipada de todas las violencias, las estructurales, culturales y personales.

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