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Opinión · Comiendo tierra

¿Un 15M de los del pelo gris?

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Nunca llegamos en el 15M tan cerca de los leones de las Cortes. Los abuelos indignados lo han hecho. El gobierno del PP terminará golpeándoles. Y entonces nadie dejará de saber que comienza otra etapa en nuestro país. A los viejos no se les pega. Aunque lo han hecho en Murcia y lo han hecho en Catalunya. Por las pensiones no se les pega porque han sido el colchón durante la crisis. Y nadie muerde la mano que te ha dado de comer.

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Una escena de la Comuna de París de 1871 me trae a la memoria a los verdaderos protagonistas de la Transición hoy de regreso en las calles. Fueron los grandes olvidados en un tiempo de grandes esperanzas y grandes decepciones. Finales de mayo de 1871. Derrotados los comuneros por los ejércitos de Versalles y de Bismarck, bajaba de Montmartre una recua de presos camino de la cárcel o el exilio. Un general a caballo apareció y dio la orden de separar de la fila a los que tenían el pelo gris. El sargento confundido pidió explicaciones. Pero el general le gritó y el oficial obedeció amedrentado. A empujones, los soldados del general llevaron hasta un muro a los escogidos y allí mismo fueron fusilados. El sargento, escandalizado, volvió a preguntar y el general le contestó altanero: ¡no has entendido nada! Estos que tienen el pelo gris ya eran adultos cuando la revolución de 1848. Si ahora han vuelto a levantarse, ¡es que estos son los verdaderamente peligrosos!

Los abuelos y abuelas de pelo gris han salido a las calles de toda España. Después de ver los rescates bancarios, el robo de los contratos públicos, los sobres con el nombre de Eme punto Rajoy escrito en el dorso, el vaciamiento de la hucha de las pensiones, a sus nietos emigrando, a sus hijos regresando a casa, de ver el Parlamento paralizado, a los telediarios ensalzando al gobierno, la gota que ha colmado el vaso ha sido una subida de las pensiones del 0,25% que no cubre ni siquiera la inflación. Seguro que también ha ayudado el consejo de Celia Villalobos diciéndoles que vayan guardando dos euros todos los meses. Y seguro que también ha ayudado el movimiento de mujeres jóvenes que pide consejo a las más mayores para la huelga del 8 de marzo. Y un cansancio de Catalunya que lo contaban las encuestas pero lo ignoraban los periódicos y los telediarios. Si al caldo del cocido le echas solamente una bandera sale aguado.

¿Dónde estaban los jóvenes en las manifestaciones del jueves? Estarán. Cuando Gallardón decidió dar marcha atrás treinta años la ley de interrupción voluntaria del embarazo, en las primeras protestas estaban las mujeres mayores que ya no iban a reproducir pero que no querían ver cómo se perdía una lucha que tanto les costó. Poco a poco se fueron incorporando las generaciones más jóvenes hasta que muy pronto tomaron el relevo. Si el movimiento de los pensionistas se mantiene, puede ser el renacer de la protesta social.

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Las calles se desactivaron por la ley mordaza, por la ligera mejora de las cifras macroeconómicas que generaron alguna expectativa, y porque era el momento de que Unidos Podemos y los cinco millones de votos que tiene detrás demostraran si podían cambiar las cosas desde los parlamentos y los ayuntamientos. Algo se ha cambiado, sin duda, pero el PP sigue en el gobierno.

Los abuelos han entendido que no estamos ante un debate técnico. Después del asalto a la sanidad pública y a la educación pública, el tesoro que queda por saquear son las pensiones. Estamos hablando del 12% del presupuesto de España con 140.000 millones de euros. El gobierno del PP, con el apoyo de Ciudadanos (y desgraciadamente también del PSOE) es un gobierno con una sensibilidad especial para los bancos. Ahí está el rescate de 80.000 millones de euros al sector bancario. Y ahí está la figura de Luis De Guindos, un hombre de Lehman Brothers, colocado en el Banco Central Europeo.

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Los jubilados han necesitado su tiempo, pero se han dado cuenta de que solo presionando van a poder recuperar el bienestar perdido. Se han dado cuenta de que tampoco se trata de buscar soluciones solo para ellos, porque de nada sirve que les suban las pensiones si la sanidad pública se privatiza (ahí está el crecimiento del gasto en medicamentos de los ancianos en unas medicinas, además, más caras desde que salieron de la Seguridad Social). Y de nada sirve mejorar unos euros cada mes si sus hijos y sus nietos siguen sin empleo y sin vivienda.

¿Estamos ante un 15M de los yayoflautas? Las condiciones están dadas, aunque nunca se sabe cual es el índice de saturación en los conflictos sociales. Las titubeantes palabras de Méndez de Vigo jurando que van a subir las pensiones son una clara señal de que el PP se ha asustado. No va a poder mantener al tiempo su promesas a los capitales financieros y cumplirle a los abuelos que eran su principal granero de votos.

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Los abuelos son prudentes, quieren cambios tranquilos y tienen miedo cuando no ven las cosas claras. Es su derecho después de toda una vida viviendo. Es justo cuando se mira el metro de la vida y se sabe que estás ya en la parte más corta. Pero también por eso mismo, la protesta de los ancianos es más demoledora, porque no tienen tiempo para traicionar a sus hijos y a sus nietos. En España, el trabajo que construyeron los que se la jugaron para salir del franquismo se está yendo por el desagüe. Y es muy normal que no quieran que nadie les robe su obra. Si los abuelos toman las calles, España va a liderar el siglo XXI en Europa, porque todo lo demás va a venir de suyo. Y las gente del pelo gris volverán a ganar esta batalla.

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