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Opinión · Punto de Fisión

Desmadre a la campechana

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El subgénero de las comedias universitarias ha dado un montón de escenas hilarantes donde abundan adolescentes en celo, estudiantes borrachas, competiciones de eructos, alumnos pasados de fecha, profesores merluzos y celebraciones etílicas hasta altas horas del mediodía. En esas películas podían darse fenómenos curiosísimos, como que un burro acabara muerto en un ascensor por una sobredosis de anfetaminas o que John “Bluto” Blutarsky (interpretado por el inolvidable John Belushi) llegara a senador de los Estados Unidos. Pero seamos serios. Porky’s, Desmadre a la americana, Retorno a la escuela, American Pie: ninguna de esas universidades de ficción -ni siquiera una síntesis de todas ellas- puede competir con la Juan Carlos I, un centro educativo que concedió un doctorado honoris causa a Rodrigo Rato, que tuvo a un plagiario convicto de rector y aún conserva a Francisco Marhuenda de catedrático.

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En efecto, no se podía esperar otra cosa de una universidad que lleva el nombre del rey emérito, nada salvo orgullo y satisfacción. Hay tantos y tan variados elementos del PP trufados en el organigrama de la institución (miembros, familiares y amigotes, desde su fundador, Gallardón, hasta una cuñada de Granados, pasando por una sobrina de Mayor Oreja) que a primera vista uno pensaría que quizá se trate de una universidad privada. Sin embargo, nada más lejos de la realidad: allí no se privan de nada, incluidas las ayudas públicas, los cargos a dedo y los títulos a plazos. Nada demuestra mejor el impresionante nivel educativo de la Juan Carlos I que los logros profesionales de algunos de sus profesores: un director general de la Administración Pública durante el gobierno de Aznar y un presidente del Tribunal Económico-Administrativo de Pozuelo de Alarcón, por citar únicamente dos de sus grandes estrellas docentes. Curiosamente, el primero, Enrique Álvarez Conde, fue director del máster de Cristina Cifuentes, y el segundo, Pablo Chico de la Cámara, profesor de una de las controvertidas asignaturas de calificación mutante.

Este último, además, es un ejemplo del fervor y la concentración con que estos pedagogos se dedican a su tarea. Preguntado por el reciente escándalo en torno al máster de la presidenta de la Comunidad, declaró: “No recuerdo a esa alumna. Probablemente no era tan famosa”. Tiene toda la razón, porque en 2012 Cifuentes únicamente era Delegada del Gobierno en Madrid y no la conocía casi nadie aparte de unos cuantos antidisturbios y unos cuantos lomos de manifestantes. Entre lo que desconocía ella de su trabajo y lo que la desconocía él fuera de clase, se podía escribir otra tesis doctoral con típex. Resulta enciclopédica la ignorancia de esta gente.

A última hora del miércoles, Cifuentes presentó unos documentos sin sellos acreditativos que algunos desalmados han comparado con el ajuar académico de la Señorita Pepis. Cuánta maldad, cuánta envidia y cuánta mala leche evidencian estos comentarios, justo en el momento en que la presidenta acaba de inaugurar el máster cuántico, ése que si sabes la fecha no sabes la puntuación y si sabes la puntuación no sabes la fecha. Durante todo el día de ayer la universidad -amiga- y la prensa -más amiga incluso- se lanzaron a una operación de salvamento tan arriesgada que es posible que le quiten también el graduado escolar. Total, que se ha formado un enorme pifostio entre los que defienden que Cifuentes sacó notable en 2014 y los que aseguran que ya aprobó de sobra en 2012, aunque no se descarta tampoco que lo hiciera en 1976, junto con Trabajos Manuales. Otros investigadores sostienen que el máster de Cifuentes, al igual que el gato de Schröndinger, podría estar presentado y no presentado a la vez. Hasta Cospedal ha salido en su ayuda y en breve presentará otra tesis doctoral en diferido y en forma de simulación.

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Como la duda ofende y hay que dejar bien alto el pabellón, la Universidad Juan Carlos I ha iniciado una investigación interna con el fin de dilucidar lo sucedido con el máster de las narices, encontrar todos los boletines de notas alternativos y revisar los discos duros de la secretaría a martillazos. No sólo eso, sino que, muy posiblemente, el año que viene se impartirá una nueva asignatura, Cifuentetología Comparada, y se estrenarán dos remakes de Porky’s.

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