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Opinión · Punto y seguido

“Crisis nuclear” entre EEUU-Irán (I): futbol americano frente al ajedrez persa

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Es la batalla entre la técnica de mover las piezas en un complejo tablero y una fuerza bruta, y ¡zas! ¡Shah maat «El rey, ¡estupefacto» !, que es lo que significa “jaque mate”. Decía Sun Tzu que las guerras hay que ganarlas sin combatirlas, y el último imperio, dirigido por un pistolero de nula inteligencia, en vano busca una “solución final” para el primer imperio, un Irán que ha sobrevivido a las tropas de Alejandro nada “magno”, de la invasión árabe y de los mongoles del bárbaro Gengis Khan. La nación iraní seguirá reservándose el derecho a la legítima defensa.

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Mentiras y motivos

Donald Trump rompe el acuerdo nuclear con Irán alegando que:

  • Teherán no cumple con el “espíritu del acuerdo”. Ignora que los espíritus no existen, y aquel pacto trata de cuestiones reales y objetivas. Hans Blix, el enviado de la ONU a Irak en 2002, certificó en numerosos informes que en aquel país no estaban las armas de destrucción masiva (¡estaban en Israel y Pakistán, entre otros!). En el decimoquinto aniversario de la agresión militar a Irak, EEUU e Israel utilizan contra Irán las mismas falsedades que fabricaron contra Irak, y persiguen los mismos objetivos.
  • Irán puede construir la bomba nuclear después del 2030. Y ¿por qué le empuja a hacerlo ahora? Trump desprecia el concejo de “mejor un pájaro en mano que cien volando” y no es porque sienta aprecio hacia la vida y la libertad de estos maravillosos seres.
  • Pretende “renegociarlo” con Teherán y lograr otro “mejor”. Podría mantenerlo mientras lo renegociaba. ¿De verdad cree que Irán volvería a fiarse de EEUU?
  • Obama le regaló a Irán 150 mil millones de dólares. ¡No exagere! Eran 100 mil millones, y se trataba de los activos iraníes confiscados en los bancos occidentales, como los 1.900 millones de la deuda de Shell a Irán. Aun gran parte del dinero iraní sigue bloqueado por EEUU, como los 20 mil millones que Teherán debe a China por los proyectos de infraestructura.
  • No obtuvimos nada” al firmar el acuerdo. Desmantelar el programa nuclear de Irán, sin disparar una sola bala y sin que muriese un soldado estadounidense, ¿no es “nada”? Quienes amenazan la seguridad de EEUU son los protegidos de la Casa Blanca. El Congreso responsabilizó a Arabia por los atentados del 11S, a la vez que Hilary Clinton afirmaba que Riad y Doha daban “apoyo financiero y logístico” a los grupos terroristas, que también matan a los occidentales.
  • Pretende un Regime change en Irán. Su objetivo real es el propio Irán. J.F. Kenedy planeó derrocar al Sha en los años 60, por su “debilidad” en la lucha anticomunista. Aquel rey acusó a otro presidente demócrata, Jimmy Carter, de derrocarle apoyando a Jomeini. En 1980, EEUU aplicó a Irán la doctrina de “Doble contención”, y en 2002 le colocó en su lista del Eje del Mal. No es por su programa nuclear: EEUU no soporta un poderoso estado al que no pueda controlar.

Los objetivos de la administración Trump

  • Desviar la atención de los ciudadanos de “Rusiagate” y los escándalos sexuales que pueden acabar con el mandato del presidente. También su cómplice en esta guerra, Benjamín Netanyahu, acorralado por el fiscal anticorrupción, se oculta tras el ruido de la “bomba iraní”.
  • Reconciliarse con su base social evangélica ultraconservadora, además de recibir más apoyo del lobby pro israelí y pro árabe ante la proximidad de las elecciones parlamentarias del noviembre.
  • Acabar con otro legado de Barak Obama e impedir que entrara en la historia por haber impedido una guerra contra Irán.
  • Ser recordado, no como el presidente más vulgar, degenerado, machista, racista, aporófobo e inculto de EEUU, sino como guerrero de mano de hierro capaz de arrodillar a los persas.
  • Castigar a Teherán por eliminar el dólar en sus transacciones con China y Rusia.
  • Sabotear los últimos intentos de Teherán en reconciliarse con Arabia Saudí.
  • Impedir el “libre comercio” con Irán, el mercado emergente más importante del mundo, salvando a los competidores regionales de Irán.
  • Estrangular la economía iraní con el fin de provocar una rebelión popular. Absurda idea: en 12 años del bloqueo criminal a Irak (1991-2003), su moribundo pueblo no tuvo fuerza para levantare contra el dictador. Los iraníes empezaron a manifestarse contra la República Islámica (RI) justo cuando se levantaron parte de las sanciones. Un clima hostil contra Irán, cohesionará al pueblo y la RI contra los agresores.
  • Una guerra contra Irán, y empezarla en territorios terceros: Siria, Irak o el Líbano. Si fuera poco, el triunfo de Hizbolá en las elecciones del Líbano podrá ser otro pretexto para Israel en atacar este país, miembro del “arco chiita”. Horas después del anuncio de Trump, Netanyahu (que días que consiguió del Knesset el permiso de declarar guerra en “situaciones extremas”) bombardeó las posiciones de Irán en Siria. El “Trío de Azores”, al que salió gratis demoler la vida de 23 millones de iraquíes el Trío “Trump-Netanyahu-Salman” (TNS). Los NeoCon -John Bolton, Maike Pompeo, general Mattis y Nikky Haley-, ya han credo un gabinete de guerra para dar una “solución final” a Irán, asignatura pendiente del EEUU tras el fin de la URSS.
  • Acabar con el estado natural de Irán como potencia de regional, que no con “la amenaza de Irán”.
  • Impedir un mayor acercamiento entre Irán y Rusia.
  • Apoderarse de los recursos naturales del país, la primera reserva mundial de gas y la cuarta del petróleo.
  • Al empujar los precios de petróleo al alza perjudicar a China e India, las grandes importadoras de hidrocarburo.
  • Hacer de “perro hortelano”: no comer ni dejar comer, ya que, a causa del clima de hostilidad creado por ambos estados durante años, EEUU tenía escasa posibilidad de regresar al mercado iraní. Las sanciones de EEUU fuerzan a las grandes compañías extranjeras elegir entre Irán o EEUU. Las compañías europeas como ENI o Total ya han congelado sus contratos con Irán.
  • Hacer negocio de armas y militarizar aún más el Oriente Próximo, destruyendo el último cortafuegos en una convulsa región, que es el principal destino de las armas del mundo: La agresión contra Afganistán en 2001 bajo falsas acusaciones, aumentó el presupuesto de defensa de EEUU a 450.000 millones de dólares, y el fabricante de armas Lockheed Martin aumentó por 15 el precio de sus acciones. Entre 2012 y 2016, los árabes del Golfo Pérsico incrementaron sus compras de armas en un 86%, según SIPRI. En este periodo, el 50% de las exportaciones totales de armas del Reino Unido y Francia ha ido a parar a dichos países. Arabia que es el segundo mayor importador de armas del mundo (después de la India), es el principal receptor de armas de EEUU, con quien selló un acuerdo en 2017 por el valor de 110.000 millones dólares y otro de 7.000 millones en municiones, a la vez que planea la compra de escudos antimisiles por otros 15.000 millones. Por su parte, los Emiratos Árabes Unidos (EAU) aumentaron sus compras de armas en un 63% entre 2012 y 2016; Qatar, en un 245% y Kuwait, en 175%, todos patrocinadores del grupo terrorista Estado Islámico. EAU tiene un gasto militar de 23,6 mil millones (2016) y cuenta con el primer sistema de defensa antimisiles (THAAD y PAC-3) de la región. Rusia, Italia y Suecia también son sus otros proveedores relevantes. En dichos años, las exportaciones armamentísticas de EEUU crecieron un 21%.  En cuanto a Israel, Obama le entregó 3.800 millones en ayuda militar para que Netanyahu dejara de criticarle por el acuerdo nuclear. ¡Ahora Bibi ha conseguido las armas y también despedazar aquel pacto! En contraste, Irán ha sido el destino del 1,2% de la transferencia total de armas a la zona, y su gasto militar es 5 veces menos que el de Arabia. El mismo acuerdo nuclear prohibía a Irán comprar armas avanzadas.

Lo que TNS ha conseguido, de momento

  • Aislar a EEUU: ya que los únicos que han aplaudido la decisión de Trump han sido Israel, Arabia Saudí y los Emiratos Árabes, mientras Teherán está recibido el respaldo de la ONU, Europa, China, Rusia, India, Turquía, y otros estados que pretenden evitar una catástrofe. Escenario inaudito. Incluso en la infame guerra contra Irak, Bush contó con decenas de cómplices.
  • Arrastrar a EEUU a otra guerra. Dos estados de “Tercer Mundo”, Israel y Arabia Saudí han vuelto a secuestrar la política exterior de la superpotencia, y esta vez para impedir la normalización de relaciones del mundo con Irán. Han logrado cambiar la Doctrina Obama de “Contención a China” y forzar a los republicanos a regresar a Oriente Próximo. En este escenario, ha habido un reparto de papeles: Netanyahu revelaría en un show televisivo el supuesto “archivo nuclear secreto” de Irán; los jeques pagarían los gastos de “aplastar la cabeza de la serpiente iraní”, además de aceptar el traslado de la embajada de EEUU a Jerusalén, y Trump ejecutaría el plan de incendiar el mundo. ¿Por qué Israel no entrega estos papeles (¡que son del 2003 y conocidos por la ONU!) al Consejo de Seguridad? ¡Hasta Sarkozy advertía de lo mentiroso que es Netanyahu!
  • Poner en peligro la seguridad de Israel, el principal beneficiario de un acuerdo que garantizaba al estado judío ser el único poseedor de armas nucleares de la zona.
  • Colgar el destino de Bashar Al Asad de un hilo. El ministro israelí de Energía Yuval Steinitz amenazó a Irán de que eliminarían a al Asad si sus misiles cayesen en Israel: el 9 de mayo Tel Aviv acusó a Teherán de lanzar 20 misiles a los Altos de Golán desde Siria, y en represalia bombardeo Damasco. El gobierno del presidente Rohani lo desmintió, pero no el “gobierno paralelo” de la facción “Guardianes Islámicos-Jameneí”, que ha celebrado la decisión de Trump con la quema de la bandera de EEUU en el parlamento.
  • Que China exigiera mayores garantías para suspender las pruebas nucleares de Corea del Norte.

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