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Aborto y armas en el bautizo de Ciudadanos

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Por Antonio Pérez, miembro de La Comuna.

Mucho se habla de feminismo y muchos se horrorizan de la violencia machista y muchos más posturean sin recato pero, cuando hay una clara victoria feminista, la ocultan maliciosamente. Ejemplo: el 25 mayo, el pueblo irlandés alumbró un acontecimiento verdaderamente histórico. Aquel viernes de gloria y renacimiento, las irlandesas ganaron un derecho sobre sus propios cuerpos que su fementida Constitución las había secuestrado: el derecho a decidir sobre su reproducción, vulgo el derecho al aborto.
El resultado de aquel referéndum liberador fue aplastante: millón y medio votaron sí al aborto (entre ellos, el 90% de los menores de 24 años) y sólo 700.000 votaron no. Pero esta victoria contra los feligreses del Estado Transnacional del Vaticano no cayó del cielo sino que fue fruto de una lucha que, desde 1983, había logrado que se convocaran cuatro referenda, todos ellos con resultados para las irlandesas entre lo peor y lo menos malo. Pero al quinto fue la vencida.
Además, este quinto bueno tuvo el beneficio añadido de que también fue una victoria contra el racismo puesto que la campaña abortista eligió como su icono central la figura de una joven de tez oscura y de nombre asiático: Savita Halappanavar. El motivo para que Savita apareciera en todas las calles se remonta al año 2012, cuando esta hindú de 31 años acudió a urgencias embarazada de su primer hijo. Allí, los médicos le dijeron que iba a tener un aborto espontáneo y que existía el riesgo de infección pero que la ley les impedía intervenir “hasta que su vida corriera peligro”. Se negaron a practicarle el aborto terapéutico que pidió y Savita murió.
Huelga añadir que el lobby vaticanista-antiabortista (los inicuos Save the 8th y Join the Rebellion) nunca se sintió responsable por el asesinato legal de Savita y menos aún por los de miles y miles de irlandesas que murieron en circunstancias atroces porque las negaron el pan y la sal y hasta las prohibieron que viajaran para abortar en los cercanos hospitales británicos. Como dice el lema de Counterpunch, ante barbaries como ésta, no basta con mencionar los hechos: también hay que nombrar los nombres. ¿Quién fue el principal financiador de la campaña vaticana y uno de sus más destacados activistas?: el ex militar Declan J. Ganley (@declanganley) un traficante de armas que merece párrafo aparte.
Ganley participó en multitud de actos, a veces retratándose delante de la cúpula del Vaticano, a veces polemizando en las tertulias de marras. Pero, cuando perdió el referéndum, a renglón seguido abrió una nueva cuenta (#Notmytaxes) anunciando que su dinero no iría nunca a matar bebés razón por la cual se declaraba ‘objetor de conciencia’. No dijo nada de los bebés de Yemen o de Siria a los que van a parar sus armas.
Ganley es interesante por tres motivos. Primero, merece una aclaración terminológica: antes he llamado “traficante” a Ganley porque con las armas no se comercia, se trafica. Sin embargo, él prefiere definirse en twitter como Irish Entrepreneur, European Federalist, Atlanticist. Segundo, como dueño de Rivada Networks LLC, Ganley se ha hecho multimillonario, especialmente porque “tiene más de 200 millones en contratos de defensa en los EEUU” (ver De Ciutadans a Ciudadanos. La otra cara del neoliberalismo, de Josep Campabadal y Francesc Miralles, 2015) Y tercero porque Ganley es el padrino de bautizo de Albert Rivera, jugoso tema que analizaré a continuación.
¿Un Ciudadanos antiabortista?
En el año 2009, Ganley creó Libertas, un partido con el que pretendía entrar en el Parlamento Europeo para difundir sus tesis “provida” y, de paso, vender algún cañoncito. En Libertas se amontonó lo peor de cada casa, empezando por los gemelos Kaczynski, patéticos Hernández y Fernández de la neo Inquisición polaca. Como socio español, escogió a Albert Rivera quien atravesaba graves apuros económicos porque había fracasado estrepitosamente en las elecciones generales de 2008 en las que obtuvo 46.000 votos –a su juicio, porque sólo había contado con 300.000 euros-. Según es fama, Ganley le puso “dos o tres millones de euros” encima de la mesa. Por desgracia para el “contratista” militar, en aquellas elecciones europeas Libertas sólo consiguió el 0,18% de votos y un único eurodiputado en un rincón de la cristianísima Francia. Por la parte hispana, Libertas-Ciudadanos de España, con Miguel Durán como líder para la foto y Rivera en la cocina, alcanzó la fastuosa cifra de 22.903 votos. Y, obviamente, ningún eurodiputado.
Si Ganley descubrió su natural neoliberal acogiéndose a la objeción de conciencia antiabortista, Rivera descubrió la firmeza de su ideología neoliberal cuando, en el mismo año 2009, declaró a Crónica: “Cuando se pone sobre la mesa esa cantidad de dinero te lo planteas”. Pero mejor aún, Rivera demostró su alma de tahúr cuando, tras el fracaso electoral, se le olvidó rendir cuentas a Ganley.
Por todo ello, querría preguntar algunas cuestiones al Sr. Rivera. Por ejemplo, vista la paliza que ha recibido su ex mecenas y activísimo antiabortista, ¿ha dado el pésame a Ganley o se le ha olvidado por aquella vieja minucia de los millones de euros? También le preguntaría por su posición frente al aborto pero desisto de hacerlo porque me respondería negro y blanco en la misma frase. Además, ya sabemos que Ciudadanos no distingue entre mujer y embarazo indeseado porque ellos sólo ven españoles y españolas –tanto tiempo cara al Sol, produce delirios ópticos-.
Finalmente, la pregunta del millón: hemos visto que las campañas para legalizar el aborto irlandés atravesaron por muchos altibajos. Si los del Pendón Nacional llegaran a ocupar posiciones de verdadero poder, en España podría ocurrir lo mismo puesto que ni el feminismo es invicto –hemos visto la facilidad con la que se censuran sus victorias- ni el aborto está seguro. En tan lamentable supuesto, ¿qué haría el señor Rivera?, ¿olvidaría como obsoleto acreedor a su padrino de bautizo o sentaría a su vera al traficante de armas? Por si acaso, voy a reservar varios vuelos a Londres.

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