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Opinión · Postdatas

Hasta Dios está con Pedro

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Malos tiempos para ser de derechas; para la derecha del PP, que navega sin patrón y con las cañerías atascadas y pestilentes, y para la derecha de Rivera, Riverita, que ha pasado en un cuarto de hora político de torero de puerta grande a maletilla de toro de carretilla.

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Y digo malos tiempos para las derechas porque gobiernan de nuevo en Españas las izquierdas; es decir, el PSOE con el apoyo por horas de Unidos Podemos; sí, porque a las 24 horas de apoyar la moción de censura que coronó a Pedro Sánchez como presidente del Gobierno ya estaba con un ataque de cuernos por el carácter centrista del Ejecutivo.

Pero lo dicho, las izquierdas gobiernan en España. Y de entrada, porque la ley lo indicaba así, han reabierto el grifo de las finanzas a la Generalitat y han destensado la situación en Cataluña.

Teniendo en cuenta que están a punto de liarse a mastilazos con las banderas de los patriotas de ambos bandos –a punto de un repique de una confrontación civil, según Borrell-, pues no está mal dejar de echar, institucionalmente hablando, gasolina al fuego.

No sé, para evitar, por ejemplo, el primer muerto de esta bronca territorial, o, simplemente, para que la familia pueda irse junta de cañas, o, increscendo, para fomentar el mestizaje entre españolistas e independentistas, y que todas las lunas sean lunas de miel.

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Pero este Gobierno, aunque mañana mismo termine en la playa de unas nuevas elecciones, habrá merecido la pena solo por la decisión del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, de ofrecer el puerto de Valencia al barco Aquarius, que navega por el Mediterráneo con cerca de 700 inmigrantes y refugiados rescatados por Médicos sin Fronteras (MSF) y SOS.

Y lo merece porque la decisión de Pedro Sánchez, que se produce poco después de que el nuevo ministro del Interior de Italia, Matteo Salvini, un hijo de Mussolini, les haya negado el pan, la sal y un puerto refugio, nos pone de nuevo en el mapa humanitario, nos convierte a los españoles en mejores personas, en ciudadanos más civilizados, en europeos de Champions League (nada que ver con la cita de ZP).

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Estoy convencido que hasta el Papa Francisco y todos sus obispos –incluidos los más montaraces y trentinos- bendecirán a Pedro Sánchez, y condenarán a todos aquellos que consideran que los inmigrantes y los refugiados son basura, que merecen gobiernos como el italiano por doquier para que el Aquarius no encuentre ningún puerto refugio y el Mediterráneo les acabe dando sepultura.

En fin, aunque parezca pecado, todo hace indicar que hasta Dios está con Pedro Sánchez. Lo suyo ha sido como el Domund pero a lo bestia: mirando directamente a los ojos de los niños del barco.

Y ya que está en racha nada más empezar, le pediría al presidente del Gobierno que cumpla la Ley de Memoria Histórica y saque de las cunetas a las miles y miles de criaturitas asesinadas por el franquismo.

Y que combata la pobreza hasta enterrarla en el mar.

En fin, va de lo mismo: en el sentido más amplio de la palabra, es para enterrarlas como Dios manda.

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