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Opinión · Posos de anarquía

Camps es el PP y el PP es Camps

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Francisco Camps vuelve a librarse de la cárcel en el último juicio de la trama valenciana de la Gürtel, a pesar de que su mano derecha en la Generalitat y hasta nueve empresarios le hayan señalado como cabecilla de la trama criminal… pero acudía como testigo, no como acusado, y como tal, “nada sabe, nada recuerda, nada reconoce”, según detalla el magistrado en la sentencia para describir las lagunas mentales del expresidente del Gobierno valenciano.

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¿Por qué ha sucedido eso? No porque no sea culpable, pues la sentencia de credibilidad a las acusaciones contra Camps, sino porque cuando los acusados le señalaron, habían prescrito sus delitos. A ojos de cualquiera con dos dedos de frente, Camps es culpable de la trama criminal. Y eso nos da una idea muy clara de la catadura moral que se gastan en el Partido Popular (PP).

¿Cómo puede tener tamaña desfachatez quien se ha comportado de este modo tan mezquino? Si hasta el propio congreso que llevó a Camps al frente del partido en 2004 fue pagado con dinero negro a la trama Gürtel… sí, aquel congreso en el que derrocó al que ahora se encuentra en la cárcel, Eduardo Zaplana.

¿Cómo se puede ser, como indican los procesados en el juicio, tan corrupto y haber comparecido en mayo ante el Senado y haberse presentado como la víctima que de un complot? Les suena, ¿verdad? Lo mismo se decía de la otra sentencia de Gürtel que acabó con el Gobierno de Rajoy.

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Pues no sólo ha dicho eso Camps; el pasado mes de marzo, remarcaba que “nadie del partido me ha pedido que renunciara al carné. Me siento arropado por Rajoy y cuento con el cariño del partido”. Tan sólo dos meses antes, Ricardo Costa había admitido la financiación ilegal del PP de Valencia, la misma que Camps negaba alegando que “nunca di ninguna orden para una actitud irregular”.

Entonces, a principios de año, el expresidente de la Generalitat que se libra de la cárcel por la lentitud de la Justicia, indicaba que “para mí es dolorosísimo que las personas que han estado trabajando conmigo estén pasando por estos momentos tan duros. Yo ya pasé por el banquillo de los acusados por el asunto de los trajes y fueron siete semanas terribles”.

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En aquel famoso juicio de los trajes, fue declarado no culpable por un jurado popular. Tras aquel juicio, todo lo concerniente a Camps ha sido esperpéntico. Se me antoja muy complicado que la banda criminal en que se había convertido el PP de la Comunidad Valenciana pasara inadvertida a Génova 13, más aún después de que la anterior sentencia de Gürtel haya demostrado la caja B del partido.

Aún así, tras ser declarado no culpable, vimos a Rajoy diciendo que “personalmente estoy contento”, pues Camps había pasado “una etapa muy dura”. De su querido Paco llegó a decir que “es una persona que cuenta en nuestro partido como cuenta cualquier otro dirigente”. Cómo no y como ha sucedido ahora tras la sentencia de Gürtel que ha impactado en la línea de flotación del PP, Rajoy nos recordó la cruda realidad: España vota y pone a corrupt@s en el poder.

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Aquel apoyo incondicional de Rajoy a Camps era fruto de un peaje. A fin de cuentas, el PP de la Comunidad Valenciana fue clave para el sostenimiento de Rajoy en 2008, que había caído derrotado por dos veces consecutivas ante Rodríguez Zapatero y Esperanza Aguirre sobrevolaba sobre la carroña de Génova.

De aquella época son también las declaraciones de Dolores de Cospedal, la misma que ahora mueve fichas para la sucesión de Rajoy. La secretaria general del partido, que si era ajena a lo que realmente sucedía en su partido y la franquicia valenciana es que no está capacitada para ponerse al frente ni de una portería, sacó pecho y aseguró que “por fin se ha hecho justicia”.

En ese tono soberbio y altivo al que nos tiene acostumbrado -y que ahora engulle enjuagada en su propia bilis-, Cospedal llegó a preguntar “quién repone ahora la honorabilidad de Costa y Camps”, acusando de haber sido sometidos “a juicios especiales, sumarísimos y paralelos”. Pues se lo diré yo: nadie, porque es imposible reponer lo que nunca se tuvo. Las sentencias así lo demuestran. Por este motivo, si ella exigía al PSOE disculpas a Camps, ahora debería ser ella la que clavara rodilla en suelo y asumiera que el Partido Popular pasa por ser una de las organizaciones más corruptas y dañinas para España de toda la Historia.

Se puede sumar a ella una larga lista de dirigentes populares, algunos libres, otros ya presos. El que fuera vicesecretario de Comunicación del PP, Esteban González Pons (ahora eurodiputado), que en una de las muchas de sus lenguaraces intervenciones llegó a referirse a Camps como una persona “tan vilipendiada por la oposición, tan agredida en términos verbales y sometida a un acoso tan grande”, reclamando a Rubalcaba y Chacón que “dijeran públicamente que Camps es inocente”. Aplicando su propia doctrina, Pons debería decir ahora públicamente lo podrido que está su partido, así como que Camps se ha librado de la cárcel porque los delitos han prescrito. Ni más ni menos.

No pasará nada de eso. El PP y quienes tiran de él tendrían que tener un mínimo de ética de la que carecen. El propio Camps, a pesar de todo, se niega a abandonar el Consejo Jurídico Consultivo por el que recibe 58.000 euros al año. Seguimos pagando dinero público a un personaje tan empapado -que no salpicado- por la corrupción. Y sigue chupando del bote porque no tiene vergüenza, porque su cara dura es tan grande como desmostró tras el juicio de los trajes, cuando en una entrevista llegó a soltar perlas como que estos procesos judiciales formaban parte de una “estrategia montada por ciertos grupos de presión afines al PSOE con el fin de desestabilizar la Comunidad Valenciana”, de  “lobbys con muy malas intenciones que quieren acabar con el PP”. No se trata de nada eso, sino de hacer justicia y que se acabe con el saqueo de las arcas públicas.

Camps es el PP y el PP es Camps. El mismo que lideró en la Comunidad Valenciana un partido financiado ilegalmente y que, a pesar de ello, se permitía lujos como declarar que “empecé ordenando el tráfico y terminé dirigiendo todo el escenario, que es lo bonito, lo que a mí me gusta. Es que al final mi bagaje es impresionante… Ahora me doy cuenta de que estoy más preparado que nunca para ser presidente de la Generalitat o del Gobierno”.

Ahora es su turno, el de la ciudadanía. El año que viene llegarán las elecciones municipales y en algunas Comunidades, como Andalucía, las autonómicas. Las Generales a la vuelta de un año y medio aproximadamente. ¿Seguirán dando la razón a Rajoy? ¿Seguirá España votando a un partido judicialmente tachado -y condenado- como corrupto para que gobierne el país?

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