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Opinión · Comiendo tierra

Ciudades-refugio porque morirse es de veras

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El Partido Popular es el único partido de España que ha robado dinero de la cooperación internacional. Por tanto, tampoco es extraño que critique que se reciba en Valencia a los inmigrantes del Aquarius que Italia ha rechazado en nombre de su credo neofascista. Ni tener cerca el Vaticano ayuda. El PP viene de tradición católica y franquista. Esta gente que es más del Domund que de los derechos sociales, siempre entiende la caridad como algo que empieza por ellos mismos. Albiol, que probó las miles de la alcaldía insultando a los inmigrantes de Badalona, ha afeado el gesto de Sánchez y cree que recuperando el Lepenismo Salvinista podrá encontrar otra vez el camino del poder. De hecho, en Badalona, una coalición entre el actual PSOE y el PP de Albiol, van a echar a la actual alcaldesa de las CUP que está apoyada por Podemos, aunque Podemos no sea independentista ni la alcaldesa les haya hecho mucho caso. Cuando se priman las identidades y los gestos de prestidigitación el mundo se hace más líquido el mundo y cualquiera puede enguantar las apariencias en sus efímeras creencias.

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Sin embargo, morirse, es de veras. El Mediterráneo se ha convertido en un enorme cementerio. Como en Auschwitz, el Papa se pregunta otra vez dónde está Dios. Europa está volviendo a bailar el paso de la oca con el lenguaje, bamboleando la boca con frases grandilocuentes que recuerdan al nazismo, al fascismo, al franquismo. Si te llaman perro judío ya te han medio gaseado. El desprecio a los inmigrantes es el paso previo al desprecio a los de dentro que serán expulsados después de señalarles como antipatria, separatistas, rojos, sindicalistas, escoria del sur, maestrillas, gitanos, homosexuales, judíos o moros. La Europa fortaleza, justificada por el egoísmo de Alemania, que por cierto, está gobernada por una gran coalición, se convierte en caricatura en los Salvini, en los Orkvan, en los Le Pen, en los Rafael Hernando, Maíllo o Rivera. Si Europa no asume sus responsabilidades, los líderes basura venderán basura en sus países y esa promesa de que no hacen falta límites ni responsabilidad y de sálvese quien pueda se volverá contra todos nosotros. El homo sapiens sapiens se está quitando, de momento, uno de los sapiens, y se convierte en un odiador de su propia especie. Recibir 629 inmigrantes mientras Europa los rechaza es esperanzador. Pero es muy poco. Desesperan las vallas de Melilla, los 17.000 refugiados con los que nos comprometimos y que no llegan, la riqueza insultantemente creciente de los ricos frente a las necesidades acuciantes de las mayorías. Desespera ver los derechos ganados siendo sustituidos por la caridad que es voluntaria, vertical y no cambia las condiciones que generaron la pobreza. No abusemos de la prestidigitación porque solo los niños aguantan horas viendo magia.

Hay que animar a Sánchez a dotar de competencias y de recursos económicos a la red de ciudades-refugio. Que son las que se han atrevido a recibir refugiados. Y porque Sánchez es Presidente, gracias a lo que representan esas ciudades del cambio.

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