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John Carlin canoniza a Nelson Mandela

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Más que fascinado, John Carlin es un hombre entregado a Nelson Mandela. Desde que este periodista británico, nacido en Londres en 1956, fue corresponsal en Suráfrica entre 1989 y 1995, en plena transición democrática de un país dividido por el apartheid, no encontró a otro héroe que al ex presidente surafricano. Mandela es, para Carlin, "la antítesis absoluta de Hitler", porque consiguió la reconciliación entre blancos y negros. Lo consiguió gracias, entre otras muchas cosas, a un partido de rugby. De eso va el libro del periodista, El factor humano (Seix Barral), que inspiró a Clint Eastwood para la película Invictus.

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Símbolo de la segregación y del poder blanco, el equipo nacional surafricano de rugby se convirtió para Mandela y para Carlin en la herramienta política de un "cuento de hadas", según el periodista. La victoria de los Springboks en el Mundial de rugby de 1995 permitió que, por fin, blancos y negros se den la mano. Todo marcha bien en el mejor de los mundos... "Puede parecer ingenuo o maniqueo, pero era de verdad como un cuento de hadas, y Mandela era el príncipe insiste Carlin, porque la Suráfrica de aquella época se prestaba a estos simplismos entre malos y buenos. El apartheid [abolido en 1991] era el único sistema del mundo condenado por EEUU y por la URSS. Todos decían que era un crimen contra la humanidad".

"La victoria en el Mundial de rugby fue clave para la reconciliación"

A partir de ahí, resulta difícil sacar a Carlin algún defecto de Mandela. "Es muy buena persona, muy bromista, incluso con sus opositores políticos", explica el periodista, que guarda en la memoria miles de anécdotas sobre quien fuera presidente de Suráfrica entre 1994 y 1999. "La convergencia entre un hombre generoso y un político calculador muestra que es una gran persona y un político brillante. Todos lo adoran", continúa. ¿Algo malo? "En esto fracasé: me habría gustado encontrar más datos malos sobre él, pero hasta a la extrema derecha se le cae la baba cuando habla de Mandela", confiesa Carlin.

Mientras el libro recorre todas las gestiones de Mandela desde la cárcel fue liberado en 1990 hasta la victoria en el Mundial de rugby en 1995, la película de Eastwood se centra en el papel de los Springboks como punto de encuentro y de unión entre las comunidades. "La victoria fue la culminación de un largo proceso; marcó el inicio de la estabilidad democrática. Y esto no era posible sin Mandela", asegura Carlin. El precio de ser el "padre de la Nación" fue caro para el ex presidente, quien se separó de su esposa y apenas veía a su familia. Hasta lo reconoce el periodista británico.

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"J. M. Coetzee es un gran escritor pero un coñazo de hombre"

Quince años después de aquella victoria de rugby, las desigualdades entre blancos y negros aún son muy importantes, y obras como Desgracia, del surafricano J. M. Coetzee, recuerdan que la reconciliación es una ilusión. "Es un gran escritor, pero Coetzee es un coñazo de hombre. Sólo habla de la miseria humana, siempre ve el vasomedio vacío", lanza Carlin.

Porque, subraya el periodista, "los puntos negativos como la corrupción y la delincuencia no deben hacernos olvidar que Suráfrica es una gran democracia, sin terrorismo, y que organiza ahora el Mundial de fútbol". ¿Tiene alguna posibilidad de ganar? John Carlin no duda: "¡Ni la más mínima!".

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