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Imagen de archivo del cantante asturiano Nacho Vegas / EFE

Entrevista al cantante Nacho Vegas "La vieja izquierda sigue hablando de clase obrera sin darse cuenta de que ha sido derrotada"

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El cantante y escritor asturiano Nacho Vegas publica su segundo libro de poemas y relatos, 'Reanudación de las hostilidades' (Espasa). En él reflexiona sobre lo miserable y la necesidad de crear redes comunitarias para superar uno de los grandes males de la sociedad actual: la soledad.

Culturas

Nacho Vegas (Xixón, 1974) publica su segundo libro de poemas y relatos, Reanudación de las hostilidades (Espasa). El cantante asturiano recibe a Público en Madrid, en el Hotel de las Letras, en una jornada maratoniana de entrevistas y promoción del nuevo libro. Por delante, un fin de semana intenso. Este sábado da un pequeño concierto en el marco del festival Poetas, en Matadero a partir de las 21:00

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A pesar del evidente cansancio, no pierde la calma y el cantante reflexiona sobre poesía, soledad, humor y drogas. Y tampoco duda en hacer un repaso de los acontecimientos políticos que han marcado a la izquierda española últimamente. 

En 'Reanudación de las hostilidades' hay una mezcla, muy presente en toda tu trayectoria, de soledad, pero también de la necesidad que tenemos de buscar apoyo. ¿Cuál es la solución para pasar del individualismo a una conciencia de cuidados?

La solución para huir de la soledad sería encontrar espacios de encuentro y ser conscientes de que nos necesitamos los unos a los otros.

Aunque la idea de los cuidados es muy bonita - a mí me gusta mucho - y está muy bien que la izquierda la tenga en cuenta y hable de ello, lo importante es que se practique, y en la política institucional los cuidados brillan por su ausencia. No obstante, sí me lo he encontrado en algunos espacios, sobre todo en movimientos sociales o en espacios donde las relaciones eran de cooperación y autogestión y realmente era importante sentirse parte de la tribu, procurar cuidados y también ser conscientes de que necesitas ser cuidado.

Pero no basta sólo con eso, porque venimos de un hiperindividualismo que se nos ha inculcado con mucho éxito. El neoliberalismo ha triunfado en ese sentido y a la izquierda le ha costado mucho darse cuenta. La vieja izquierda ha mostrado una miopía tremenda a la hora de diagnosticar los problemas de la sociedad, le ha costado mucho reconocer las derrotas. Todavía hay mucha gente que sigue hablando de clase obrera, que es la que nos guiará a la revolución, sin darse cuenta de que en realidad la clase obrera ha sido derrotada.

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Libro 'Reanudación de las hostilidades', editado por Espasa

Lo he visto de primera mano en Asturias con todos los conflictos obreros que han acabado en derrotas o en victorias raquíticas, que vienen a ser lo mismo, y como la clase trabajadora se ha ido transformando en esto que llamamos ahora precariado, una masa muy atomizada en la que la gente compite los unos con los otros. Yo tengo amigos donde el ambiente laboral es de competición, no de compañerismo. De competir los unos con los otros, incluso con uno mismo.

Por eso creo que es importante hablar de todo esto, de lo que nos hace ser egoístas, personas a veces muy miserables, y aislarnos porque es verdad que nos obligan a ese individualismo, pero también saben que forma parte de nuestros genes y basta con que nos lo inculquen un poco para que creas que eres una persona autosuficiente y que solo estás mejor que acompañado. Hay que repensar y reinventar el mundo y eso es un trabajo diario de revisar los privilegios que tenemos algunos sobre otros con los que establecemos relaciones de poder bastante injustas, y también implica hablar de esas soledades y esos conflictos que forman parte del ser humano y que a mí me producen desasosiego, por eso están en mis canciones y en mis poemas.

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Hablas de "miserable", un adjetivo que podría definir a la mayoría de los personajes de tus poemas y relatos

Utilizo mucho ese concepto, el de miseria y el de miserable. Es una palabra curiosa. Yo me acuerdo cuando traducía palabras en inglés, así de jovencito, y cuando haces la traducción como miserable en realidad tiene otra connotación. Tiene algo que ver con triste, pero es una tristeza dolorosa. Tiene algo que ver con lo que nosotros entendemos por miserable, pero no es exactamente lo mismo.

"Es muy difícil sustraerse a un mundo que te empuja muchas veces a comportarte de una manera miserable"

Lo que me llama la atención es que cuando tomas un poco de conciencia - a mí me ha pasado con los años- de la importancia que tienen los cuidados, de que somos seres interdependientes que necesitamos los unos de los otros, de que tus acciones tiene consecuencias, y de que no eres un ser libre y autosuficiente... Incluso cuando eres consciente de ello y tratas de ser simplemente una buena persona, es muy fácil encontrarte actitudes miserables y es muy difícil sustraerse de un mundo que te empuja muchas veces a comportarte de una manera miserable.

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Muchas de esas situaciones y personajes miserables están retratados con mucho humor

Sí, cuando hablas de cosas duras, de la parte menos amable de la vida, hay que saber distanciarse. El humor se ha utilizado mucho como arma de desactivación política. Se puede utilizar para mirar para otro lado, pero también para mirar las cosas de frente, desde otra perspectiva y para saber enfrentarte a ellas.

"El humor puede ser un arma muy potente  y  es importante mantener esa mirada para no acabar muy deprimidos"

A mí los autores que más me gustan, que hablan con una voz más poderosa y que combinan, tanto en la literatura como en la música, la mirada más íntima con otra más social, lo hacen con mucho sentido del humor. A veces llegando casi al humorismo y otras con un sentido del humor más implícito, pero que siempre está ahí. El humor puede ser un arma muy potente y creo que es importante mantener esa mirada para no acabar muy deprimidos.

Las drogas son también protagonistas. En el libro dejas ver que hay una relación entre las drogas que consumimos y la sociedad en la que vivimos, ¿la hay?

Sí, creo que una sociedad hiperindividualista como la nuestra está muy relacionada con cómo han evolucionado las drogas de farmacia y los transtornos de la personalidad. Antes algunas cosas se superaban con apoyo mutuo y con cuidado -estar triste o deprimido porque se ha muerto alguien cercano a ti, o por una ruptura amorosa- pero hoy en día esas drogas vienen a reforzar la idea de que cuando tienes un problema es un problema tuyo, individual, no es un problema colectivo y la solución, por tanto, es algo tan individual como tomar una pastilla y dejar que haga efecto.

Es un poco lo que denuncia Guillermo Rendueles, que tiene varios libros criticando la psiquiatría moderna. Contaba el caso de una mujer que llegaba a su consulta y le decía que estaba deprimida: le habían echado del trabajo después de un proceso largo, a su marido también lo habían echado y tenían tres hijos. Estaba muy deprimida. Y le dijo Rendueles: “Usted no necesita un psiquiatra, necesita un comité de empresa”.

Ahora no sólo sustituimos los duelos familiares o las relaciones afectivas, sino también las relaciones que creíamos ganadas en la política y que se solucionaban con relaciones sindicales. Ahora recurrimos a un psiquiatra y algo que nos quite la ansiedad y que nos permita seguir compitiendo los unos con los otros.

El libro finaliza con un mensaje de resistencia. ¿A quién va dirigido?

Este poema tiene un origen. Cuando estuvimos el verano pasado de gira por América Latina tocamos en Montevideo. Por una carambola conocí a Pepe Mujica. Salió a recibirnos y pude hablar un ratín con él: es así muy abuelete, te coge... Muy cariñoso. No sé que le dije de que la cosa en España estaba muy jodida y me dijo algo así como “tu piensa que ninguna derrota es definitiva, pero ninguna victoria tampoco. La cosa está en levantar la cabeza una y otra vez”.

Luego recordé también un artículo que escribió Santiago Alba Rico, un poco antes del 26-J, y decía que estábamos en un momento en el que tocaba ilusionarse para luego volver a desilusionarse. Luego pasó que nos desilusionamos mucho antes de lo que esperábamos (risas). Pero en la vida se dan esos ciclos de ilusión y de desilusión y son necesarios. No puedes vivir permanentemente ilusionado porque vivirías en un engaño, ni permanentemente desilusionado porque acabarías totalmente deprimido. El poema de cierre abre una ventana a un horizonte de cambio, pero siempre conscientes de que no es una victoria definitiva y eso es lo bueno.

Al escuchar sus últimos discos y leer el libro se distingue a un Nacho Vegas cantante más político y un Nacho Vegas escritor más personal, ¿es una distinción intencionada?

Podría haber ocurrido que mis últimos discos fueran más intimistas y confesionales y que este libro hubiera sido más político. Las cosas tienen mucho que ver con el momento y el lugar en el que las escribes. Además, son dos miradas que me interesan mucho y que me gusta combinar y espero seguir combinado.

"No se puede hacer la revolución sin que el amor sea algo central en nuestras vidas"

Es verdad que en los primeros poemas del libro recuperé una primera persona en un tono un poco más personal, que había abandonado en los discos, y luego quise incorporar la tercera persona en los relatos para darle voz a personajes y acabar en otro tono.

Imagen de archivo del cantante asturiano Nacho Vegas / EFE

Mis autores favoritos combinan esas dos facetas. Ahora estoy escuchando mucho a Violeta Parra, una de mis cantantes favoritas, y me gusta mucho cómo combina un lenguaje más poético con otro más popular. Muchos de mis autores favoritos combinan esa idea de “amor y revolución”. Creo que son dos miradas que están estrechamente relacionadas porque no se puede hacer la revolución sin que el amor sea algo central en nuestras vidas. Precisamente creo que el capitalismo más salvaje intenta que el amor se desplace del centro de nuestras vidas y que lo ocupen otras cosas.

Ahora en mayo se cumplen dos años de las elecciones municipales donde llegaron a las principales ciudades partidos que apostaban por propuestas municipalistas, que tú apoyaste mucho. ¿Qué balance haces?  

La experiencia del municipalismo creo que ha sido bastante positiva según qué sitios. Yo vivo muy de cerca lo que pasa en Xixón, donde sigue gobernando Foro Asturias, y gobierna en realidad porque la candidatura municipalista no dio el apoyo al PSOE, lo cual provocó malestar entre la gente porque en la consulta se había dado la alcaldía a Foro. Yo voté porque fuera así en la consulta popular. El PSOE hizo mucho daño en Asturias y me parece peor que esté el PSOE que Foro, que son cuatro amiguetes de derechas, pero el PSOE tiene toda esta red clientelar y son los primeros a los que hay que echar.

En general, creo que la experiencia ha sido bastante positiva. Ahora en mi ciudad veo cómo la gente que está en el ayuntamiento se preocupa por las cosas que pasan en la ciudad.

"Confío más en políticas de cercanía y menos en grandes partidos"

Después nos dimos un poco la hostia en el 26-J y empezó luego todo este Juego de Tronos en Podemos, que fue tan desagradable, y sigue siéndolo un poco. De hecho, eso puso de relieve que donde mejor se habían hechos las cosas era a nivel municipal. Confío más en esas políticas de cercanía y menos en grandes partidos donde acaban reproduciéndose los mismos vicios de la vieja izquierda, las mismas luchas de poder. Por un lado hubo una experiencia muy bonita y por otro, vino un poco el desencanto. Hay que aprender de esa desilusión.

Fuiste en las listas de Podemos en movimiento en la Segunda Asamblea de Podemos, Vistalegre II. ¿Te has planteado alguna vez el salto definitivo a la política?

No, no. Tengo muchos amigos que están metidos en política y no envidio nada la vida que llevan. Nos presentamos gente autónoma, como César Rendueles y yo, un poco como apoyo testimonial a la campaña. Me sumé porque el partido estaba en un momento bastante delicado y era un proceso interno en el que me apetecía asomarme para ver cómo estaban pasando las cosas.

Podemos en Movimiento planteaba una alternativa a esta bicefalía que se estaba volviendo una lucha muy torpe y un poco sonrojante. Proponía descentralizar el partido, algo que me sigue pareciendo muy necesario. Es importante el soberanismo en los territorios y la experiencia municipalista. Creo que los territorios tienen que decidir por sí mismos. Yo vivo en Asturias y tiene una realidad muy particular y es muy difícil de apreciar por parte de la gente que vive en Madrid y, por tanto, no podemos esperar que nos solucionen los problemas la gente de Madrid. Me da igual que sea Pablo Iglesias o Miguel Urbán. 

En ese sentido, me parecía muy interesante el discurso de Teresa Rodríguez haciendo política en Andalucía, con una fuerza propia, y por ahí es por donde quería que pasara Podemos, pero no va por ese camino. Fue tan intenso lo que pasó esas semanas que luego me alejé un poco de lo que estaba pasando. Los que estamos un poco fuera es necesario que nos alejemos para no perder la cordura, que es lo que parece que está pasando con algunos desde dentro. 

Tras el 26-J y todo lo que ha venido detrás, las noticias que leemos al diario, ¿crees que el miedo ha dejado de ser la actitud, como cantas en la canción del último disco 'Resituación'?

El miedo sigue imperando. La frase no es tanto constatación de una realidad como la expresión de un deseo, de que algo sucediera. Es verdad que ha habido un cambio, un empoderamiento de una parte de la sociedad que ha hecho que los otros tuvieran miedo y desplegaran una maquinaria más poderosa de lo que pensábamos y utilizaran el miedo como arma política desmovilizadora. 

Con el auge de la ultraderecha seguimos viendo como el discurso del miedo lo han utilizado muy bien los partidos del régimen para meter a cualquier partido con una alternativa al neoliberalismo en el saco de los que quieren destrozar Europa. Parece que eso ha calado, queda aún mucho miedo por desplazar, pero hay una brecha que nos ha aportado un poco de luz. 

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