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El porno bufo de Fellini en el Círculo de Bellas Artes

Sueños (húmedos) del maestro Fellini

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El director italiano dedicó buena parte de su vida a garabatear todo tipo de cuartillas. El Círculo de Bellas Artes reúne en ‘Fellini. Sueño y diseño’ una muestra de esa obra fugaz y subida de tono.

Culturas

Folios de papel, paredes, servilletas, manteles de restaurante, cualquier formato era bueno para Fellini. El impulso del garabateador profesional no entiende de superficies, tampoco de momentos: “Es una suerte de acto reflejo, de gesto automático, una manía que arrastro desde siempre y con algo de embarazo confieso que hubo un momento en que pensé que mi vida sería la de un pintor”, explicaba en su día el cineasta.

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El director no dejó de esbozar de forma obsesiva anatomías femeninas hipersexuadas, rostros decrépitos de cardenales, cientos de direcciones y nombres, números de teléfonos y tetas, muchas tetas, tetas por doquier. Miles de cuadernos y hojas que yacen en un bunker por decisión de su editor suizo. Toneladas de “pacotilla gráfica”, como le gustaba definirla, que harían los placeres de cualquier psicoanalista, y que en muchos casos testimonian sus procesos creativos.

Antonello con Jole Silvani ('La ciudad de las mujeres')

“Era el sueño en sí mismo lo que le entusiasmaba, la oscuridad de aquel pozo, en el que pescaba a materiales para ponerlos en escena”, explica Gianfranco Angelucci, exdirector de la Fundación Fellini en Rímini (Italia). Una pasión por lo onírico que supo trasladar a su cine y cuyo germen, como se puede comprobar en la exposición Fellini. Sueño y diseño, que presenta el Círculo de Bellas Artes, dejó plasmada en cientos de borradores presurosos.

Un mundo mágico por el que desfilan criaturas extravagantes, psicoanalistas, magos y demás fauna vinculada directa o indirectamente al sueño. Una muchedumbre hecha de seres grotescos que quedaron recogidos en el Libro de los sueños y que, como el director solía repetir, en ese lenguaje simbólico “está la pura verdad, nuestra esencia”. Quizá ahí podamos encontrar la clave de su genio, en esa capacidad para hacer suyo un sistema expresivo ajeno a las censura y los retoques de la vida diurna.

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Fellini publicista

La exposición reúne también tres pequeñas películas en las que un personaje interpretado por Paolo Villaggio tiene distintas pesadillas: en una se encuentra atado a una silla colocada sobre las vías del tren mientras una locomotora va hacia él, en otra pasa por un túnel que poco a poco se derrumba y en la tercera se encuentra con un león mientras persigue a una mujer alemana.

También se pueden ver fotografías del rodaje de las películas tomadas por el fotógrafo de escena Mimmi Cattarinich, bocetos preparatorios dibujados por el mismo Fellini (Rimini, 1920-1993) e incluso, los dibujos originales del director que inspiraron los comerciales.

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Autorretrato de Fellini sobre la grupa de una mujer

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