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'The sign of the cross', dirigida por Cecil B. DeMille

Juan Manuel de Prada y sus tesoros cinéfilos

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El escritor reúne en 'Los tesoros de la cripta' las perlas más inaccesibles de la historia del cine, obras que forjaron su amor por el séptimo arte y en las que evidencia su "querencia indisimulada hacia los raros y los proscritos".

Culturas

Juan Manuel de Prada da rienda suelta en Los tesoros de la cripta (Renacimiento) a su particular cinefilia. Lo hace además siguiendo su instinto, ajeno a escuelas y cánones diversos, quedándose con aquellos títulos que marcaron su amor por el cine. “En la catedral de la cinefilia —escribe el autor— había también una cripta a la que casi todos los devotos olvidaban asomarse, una cripta lóbrega y rumorosa de ecos que parecían suspiros de las ánimas del purgatorio. Y en aquella cripta, en la que hasta los sacristanes del culto cinéfilo habían olvidado prender una vela, se guardaban las reliquias más valiosas, o siquiera las más desconcertantes, inesperadas o sublimes. Como mi cinefilia no se arredraba ante nada, yo bajaba desde niño a esta cripta, para venerar aquellas reliquias olvidadas…”. Los tesoros de la cripta es la crónica de esa aventura clandestina.

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Juan Manuel de Prada, cinéfilo voraz (y omnívoro) desde la infancia, nos brinda en este libro único una historia alternativa del séptimo arte a través de su predilección por los cineastas malditos, por los géneros cinematográficos menos prestigiosos, por los títulos más anatemizados, por las extravagancias formales, por las películas “raras y escurridizas como un armiño” que el autor ha perseguido afanosamente durante décadas, como si de un nuevo Grial se tratasen.

Una obra personalísima, llena de fervor y entusiasmo, también de erudiciones chocantes y acaso apócrifas, en la que Juan Manuel de Prada, a la vez que rescata las perlas más inaccesibles de la historia del cine, nos brinda una apasionante radiografía de sus preferencias estéticas, siempre caracterizadas por “una querencia indisimulada hacia los raros y los proscritos, los excéntricos, los derrotados y los réprobos”.

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