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Un instante de 'Un hombre mejor'

Attiya Khan La activista que convenció a su maltratador para que protagonizara su película

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La directora graba el reencuentro con el hombre que la maltrató durante años en la película documental ‘Un hombre mejor’, en la que apuesta por la ‘justicia restaurativa’, un proceso de curación mediante el enfrentamiento cara a cara

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“Cuando recobré el conocimiento, me levanté e intenté huir, pero no tenía energía, fue cuando tú me aplicaste el ‘calmante’. Me ponías las manos alrededor del cuello y me estrangulabas hasta el desmayo. ¡Dios mío! Es la forma de violencia que encuentro más… es simbólica, tiene tu vida en sus manos. Recuerdo que pensaba: ‘Así es como moriré’”. La activista feminista Attiya Khan dice todo esto mirando a los ojos de su maltratador, el hombre que veinte años antes estuvo a punto de asesinarla, y lo hace frente a una cámara para la película Un hombre mejor (El Documental del Mes), codirigida junto a Lawrence Jackman.

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Attira Akiya: "Así es como moriré, pensaba cuando me maltrataba"

Es parte de su ejercicio personal de lo que se conoce como ‘justicia restaurativa’, un doloroso proceso que busca sanar la injusticia, “porque el crimen hace daño”, mediante el encuentro entre los que han sufrido ese daño y los que lo han infligido. Es también un intento de responder a la pregunta de qué pasaría si la terapia al maltratador se focalizara en la prevención. En este caso, la directora Attiya Khan se reúne con Steve, su primer novio, un tipo que la maltrató durante años y que acepta formar parte del proyecto, hostigado por el sentimiento de culpa, una extrema vergüenza y la comprensión íntima de su propia monstruosidad. “Es una oportunidad para facilitar su curación, pero yo también me estoy curando”.

"Tenía miedo a que me matara"

La pesadilla de Attiya Khan comenzó cuando ella tenía dieciséis años y él diecinueve. Se fueron a vivir juntos y comenzó el infierno de las palizas y del terror. Un año después de que ella consiguiera escapar, se tropezó con él en Toronto. Veinte años más tarde, ella le propuso participar en una terapia con Tod Augusta-Scott, especializado en trabajar con hombres que han utilizado la violencia contra las mujeres, y que accediera a que se grabaran las sesiones, así como sus conversaciones. “No me podía creer que hubieras accedido a hablar de aquellos malos tratos”.

—(Al terapeuta) Recuerdo uno de esos días en que nos despertábamos, empezaban los abusos y duraban todo el día. ‘Que te follen’, me decía. Yo estaba en el suelo, él pegándome puñetazos, yo llorando y defendiéndome. Pensaba: ‘Esta es mi vida ahora’. Tenía miedo a que no se acabaran nunca los abusos. Miedo a que me matara, a morir”.
—(Al terapeuta) Yo le causaba terror y ella creía que moriría.
—(A Attiya Khan) Fui un monstruo, lo peor que te ha pasado en la vida.

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"Nadie me ayudó en esta calle"

Nada en la película de Attiya Khan y Lawrence Jackman, NADA, apunta hacia el perdón ni muchísimo menos hacia la justificación de los actos violentos de Steve. Todo se dirige hacia la conveniencia de ella de enfrentarse cara a cara a los fantasmas del pasado. Sin embargo, el proceso de curación de Attiya termina siendo también el de él. “No aplaudo a Steve por participar en este proceso —dice el marido de la directora—, creo que es lo mínimo que te debe, pero, de hecho, le has dado una oportunidad que de otra forma no habría tenido”.

Steve: "Fui un monstruo, lo peor que te ha pasado en la vida"

Una oportunidad que comienza con una pregunta —“¿Recuerdas la primera vez que me maltrataste físicamente?” “No”— y continúa con conversaciones necesarias para Attiya y con una visita a los dos apartamentos en que vivieron juntos en Stirling. “Recuerdo —dice ella— que salía corriendo, pidiendo socorro y nadie, nadie me ayudó en esta calle. Creo que voy a vomitar”. “Yo he bloqueado este lugar”, reconoce Steve.

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Hablar de esto públicamente

Un hombre mejor presenta a la pareja de la directora y a su hijo repartiendo lazos blancos en la ciudad —parte de una campaña de los hombres contra la violencia hacia las mujeres—, a la propia Attiya Khan trabajando en un servicio de atención a víctimas de maltratos, las sesiones con el terapeuta, una conversión de ella con su marido en la que recuerda cómo su aparición y la de sus amigos le salvó la vida —“si no hubierais aparecido en mi vida creo que estaría muerta”— y la fiesta del 23 aniversario de su liberación.

“Cada año conmemoro mi aniversario por haberte dejado”, dice Attiya Khan, que en esta ocasión, justo después del reencuentro con Steve, ha preparado una fiesta especial con su marido, sus amigos y con otras mujeres maltratadas. “Lo que más he aprendido de todo esto es que tenemos que hablar de estas cosas públicamente. Todavía hay mucho más que decir”.

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