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Netflix estrena la segunda temporada de 'Paquita Salas'.

Paquita Salas Las seis razones por las que 'Paquita Salas' se ha convertido en un fenómeno

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Netflix estrena hoy la segunda temporada de ‘Paquita Salas’, que regresa con cinco nuevos episodios en los que esta representante de actores tan particular y entrañable realiza un viaje personal muy emotivo.

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Paquita Salas es un fenómeno dentro y fuera de la pantalla. Como personaje y como serie. Nacida en Flooxer, se estrena hoy en su nueva casa, Netflix, con el desembarco de su segunda temporada. Cinco nuevos episodios de menos de media hora de duración en los que la representante de actores más genuina de España intenta tomarse con filosofía y buen humor todo lo que ocurre a su alrededor y a ella misma. Problemas y más problemas para una Paquita que se enfrenta a todo con esa idiosincrasia tan suya. Vuelve más emotiva y con un viaje tan profundo que todo encaja. Ahora se entiende mejor quién es y por qué es así.

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Las razones por las que se ha convertido en un auténtico fenómeno ‘seriéfilo’ tienen mucho que ver con su carácter genuino, su forma de ver el mundo y de contarlo y el buen uso que quienes están detrás de la serie hacen de las redes sociales. De estas razones y algunas otras han hablado sus creadores, Javier Calvo y Javier Ambrossi, y parte del reparto encabezado por Brays Efe en una charla con varios medios en la presentación de la segunda temporada de Paquita Salas en Madrid.

1. El formato y la plataforma

La primera clave del fenómeno Paquita Salas tiene que ver con el formato elegido para realizarla y la plataforma para distribuirla. Ambos puntos están íntimamente ligados. Brays Efe lo tiene claro cuando se le pregunta a qué cree que se debe el éxito de la serie que protagoniza. “Hay varias claves que han hecho que triunfe, entre ellas que es una comedia de 30 minutos”, dice. A lo que añade que el que “desde el principio se haya visto en una plataforma digital facilita que la gente la haya podido ver dónde y cuándo quiera”. El formato elegido facilita el consumo. La plataforma, su acceso.

Algo con lo que está de acuerdo uno de sus creadores, Javier Calvo, quien destaca durante la entrevista con varios medios que “una comedia de 20 minutos es un formato muy bueno para hacer una serie”. Es ágil, mantiene el ritmo y no hay necesidad de estirar los chistes ni las situaciones, sean estas cómicas o dramáticas, que de todo hay en la vida de esta representante de actores que no logra levantar cabeza. Un formato muy americano con poca cabida en la televisión en abierto, donde las comedias duran 70 minutos, pero que cada vez se está viendo más en las de pago.

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2. El mundo en el que se adentra

Por mucho que la duración sea la ideal para una serie que se presenta como comedia, de nada sirve si lo que cuenta no atrae al espectador. No es el caso de Paquita Salas, que se mete de lleno en un mundo poco conocido como es el de la representación de actores. Se cuela entre bambalinas para explorar una profesión poco explotada en la pantalla y contar sus entresijos y sus miserias. Los Javis tiran de sus propias experiencias para hacer un relato mucho más fiel de lo que ocurre en la realidad. Ser actor es mucho más que estrenos y fama. Como explica Belén Cuesta, la suya no es una profesión fácil. La inestabilidad es tal que cuando se está arriba a veces no se puede disfrutar de ellos porque se piensa en que tarde o temprano se acabará cayendo de nuevo.

En este sentido, Ambrossi explica que ser actor ya no es como era antes, “no es ser una estrella necesariamente”. Como el hecho de que te contraten para una serie no significa que ya tengas la vida resuelta. En esta segunda temporada hay varias escenas de actrices en bares esperando su oportunidad que es pura realidad. La bambalinas del cine y de la televisión como contexto para contar lo que es la lucha de una mujer por salir adelante con una empresa que hace aguas como tantas otras de este sector y otros, porque, como dice Ambrossi, “a todos nos ha pasado la crisis como un huracán”.

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Javier Calvo y Javier Ambrossi, con Brays Efe (Paquita Salas).

3. La empatía que despierta el personaje

Paquita Salas es única porque no hay otro personaje como ella. Sus creadores la ven como una especie de “justiciera” que se atreve a decir lo que cualquiera querría decir. “Es una mujer madura, de mediana edad, que lleva el carro de una empresa ella sola. Siento que muchas mujeres se van a sentir muy identificadas con ella”, se aventura a predecir Javier Calvo. Sus disparates, su inocencia y sus meteduras de pata la hacen un personaje entrañable con el que es fácil empatizar. Todo le sale mal. Parece una perdedora nata y aún así, no se rinde. Intenta salir a flote y mirar hacia delante.

“A Paquita se la quiere porque es una mujer libre, sin filtros y yo creo que hace que mucha gente se sienta identificada. No con ella, pero sí con momentos de ella o con algún familiar o con algo cercano. Creo que está muy en contacto con nuestra realidad y es necesario que se muestre la realidad para que el público tome afecto, se vea reflejado, recapacite y piense”, resume Belén Cuesta sobre por qué su personaje, Magüi, y el público en general le coge cariño a Paquita tan rápido.

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4. Los cameos y las referencias

Los cameos son una de las grandes bazas de esta serie. Ya desde la primera temporada hay cierto juego y misterio alrededor de ellos. ¿Quién será el siguiente personaje conocido que hará acto de presencia en la oficina de PS Management? ¿Con quién se cruzará Paquita en el siguiente cóctel al que asista? Cameos que se multiplican en la segunda temporada y que no están ahí a cualquier precio. Javier Calvo aclara que “están anclados a la narrativa de la serie. Para empezar porque dan verosimilitud a la trama, porque Paquita trabaja en la industria del cine, así que tiene que haber gente de la industria del cine”.

Por otro lado, continúa Javier Ambrossi, “Paquita es un hombre que está interpretando a una mujer, así que todas las cosas reales que le puedas poner alrededor favorecen mucho la verosimilitud. Los cameos están así colocados por eso y no son aleatorios. Todos están pensados. De hecho, nos pasamos gran parte de la preproducción pensando, contactando, quedando con ellos, convenciéndoles… Casi tanto como preparando la serie”. Y no solo cameos físicos, también ha referencias. Actores y directores a los que se menciona pero nunca aparecen en pantalla. Incluso escritores.

Ana Obregón en uno de los cameos de 'Paquita Salas'.

5. El tono tragicómico y la espontaneidad

Aunque es una comedia, también es, como dice Calvo, “muy emocional”. No hay una división radical de los géneros. La vida de la directora de PS Management es un continuo vaivén de malos tragos, plantones de actrices, pruebas que no salen y problemas económicos. Sin embargo, Brays Efe destaca “la resignación” de su personaje y “cómo se toma todo lo que pasa”. Quizá eso sea tener 50 años, se aventura a decir el actor durante la entrevista. A Paquita le han pasado tantas cosas que no hace un mundo de cada inconveniente. En este sentido, Belén Cuesta incide en que “es bueno tomarse las cosas con humor y no tomarse en serio las meteduras de pata o el miedo al ridículo o las situaciones absurdas que a todos nos pasan. Hay que reírse en la vida”. Paquita lo hace y el espectador la emula siguiendo sus desventuras en la pantalla.

Sentido del humor, resignación y mucha libertad durante el rodaje le dan ese toque de espontaneidad a la serie. “Forma parte del modo en el que dirigen los Javis. Nos dicen que nos aprendamos lo que pone el guion. Los guiones están muy bien escritos y nosotros sabemos cuál es la acción de cada secuencia. Eso lo haces con tus palabras. Se dejan llevar por el instinto natural de las personas en el momento en el que lo están haciendo y por el impulso que te nazca”, explica Efe sobre el modo de trabajar.

6. El uso de las redes sociales

Las redes sociales, especialmente Twitter, se han convertido en el mejor escaparate para convertir a Paquita Salas en el fenómeno que es hoy en día. Internet es su medio natural. Nació en una plataforma como Flooxer y después ha dado el salto a otra como Netflix, que dará acceso a sus historias en decenas de países. Pero es que, además, Twitter se ha convertido en el gran aliado de Paquita merced a una campaña altamente productiva y muy bien llevada. Sus vídeos promocionales son tan divertidos como la serie en sí misma, con su estilo particular y, ahora que está en Netlix, de altos vuelos. Se ha visto a la directora de PS Management entrar en las oficinas centrales de la compañía que ahora es su casa, pasearse por el lugar en el que se celebran los Oscar y hasta interactuar con los niños de Stranger Things. Si hasta consiguió que Reed Hastings, el director de Netflix, le enviase un mensaje.

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