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La música chilena Soledad Vélez.- JAIRO VARGAS

Soledad Vélez: "Yo sueño música"

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Su último álbum, 'Nuevas épocas', es un chute latino hecho a base de sintetizadores y una buena dosis de melodrama electrónico. Un eslabón más dentro de una carrera que no deja de buscar nuevos horizontes.

Culturas

Vaporoso y lánguido. Así imaginaba Soledad Vélez (Chile, 1988) el sonido de su último trabajo Nuevas épocas (Subterfuge), un reguero de sintetizadores que se desparraman en torno a un puñado de dolores cotidianos. “Quería abrazar todo ese drama, sentí la fiera necesidad de revisitar mi identidad de nuevo”. Una revelación que, como explica la Vélez, tuvo lugar entre Ecuador y Chile a principios de 2017 y se materializó a su llegada a València de un modo un tanto prosaico: “¿Qué coño estoy haciendo cantando en inglés?”, vino a preguntarse la autora chilena.

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Un chute latino que le ha permitido reconciliarse con lo que fue y que confiere a su música una pátina de melodrama electrónico. “Me he vuelto a identificar con el castellano y con esa pasión tan nuestra, ahora cuando canto siento que lo hago de veras, que aprieto cada una de las palabras”. Y de ese ineludible reencuentro con sus raíces Vélez ha ido nutriendo su nuevo volantazo creativo: “La música muta constantemente en nuestras cabezas y nosotros también lo hacemos… No es que busque estos cambios en mi carrera, sino que los necesito”.

"La música muta constantemente en nuestras cabezas y nosotros también lo hacemos"

Amores descompensados, rupturas que no terminan de serlo, viajes en el tiempo y hedonismo discotequero conforman el imaginario de un disco que suena desacomplejado y urgente. “Ha sido bestial este hallazgo, como un amor a primera vista, nunca antes me había sentido así sobre un escenario”, advierte. Una pantera simboliza en la portada este cambio de rumbo; no por azar, la autora se sirve de este animal totémico para evocar el germen de Nuevas épocas: “La pantera se presenta en tu vida no porque tú la busques, sino porque ella te quiere encontrar para introducirte en la oscuridad y ayudarte a dejar de tener miedo”. Miedo a estancarse, entendemos. El peor de los temores para una artista que no ha dejado de buscar desde que abandonara su Chile natal. “Tenía 19 de años y pensé que era el momento perfecto para cagarla o encontrar algún diamante”, explica Vélez.

“Oigo sonidos que no están”

Confiesa Vélez que vuelve un poco locos a sus productores. Su relación con la música roza lo obsesivo y compone incluso en sueños. "Yo sueño música, oigo sonidos durante la noche que obviamente no existen, que no están en ningún sitio". Es al despertar cuando surge el problema; lo que sueña nítido deviene en algo difícil de evocar. "Si pienso la música veo figuras y colores, cuando tengo que explicar un sonido utilizo adjetivos como áspero, curvado o rojo".

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Y en ese proceso creativo la Vélez no duda en mezclar a tientas todo cuanto encuentra a su paso. Sintes crudos y monocordes han protagonizado esta nueva aventura con el drama latino de por medio. Un artilugio redondo en el que la autora no tiene intención de reincidir. "Lo próximo será diferente, pero es un secreto, basta que abras la boca para perderlo, para que deje de pertenecerte", explica. 

De lo que no hay duda es de que será un mejunje, una nueva vuelta de tuerca a una carrera inquieta que mira cada vez más a sus orígenes: "Siento que en Latinoamérica los músicos se atreven mucho más a mezclar el folclore con la electrónica, el pop o el heavy, de ese híbrido salen cosas muy interesantes". Nuevas épocas es, en ese sentido, un eslabón más dentro de esa trayectoria hecha a base de mudanzas y aproximaciones. Todo apunta a que habrá más nuevas épocas

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