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Mayweather y McGregor

boxeo Mayweather vs McGregor: el millonario club de la lucha

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El boxeador estadounidense se mide al campeón de UFC en un combate que trasciende lo meramente deportivo.

Deportes

“Si ésta es tu primera noche en el club de la lucha tienes que pelear”. Es la octava regla de la afamada película ‘The Fight Club’, basada en la novela homónima de Chuck Palahniuk. Y no es otro que el fin aparente del combate entre el campeón del mundo de boxeo en cinco categorías distintas, Floyd Mayweather, y el campeón de peso ligero del ‘Ultimate Fighting Championship’ (UFC), Conor McGregor. Ese objetivo queda diluido en la lluvia de millones de euros que ‘vuelan’ alrededor de la pelea que enfrentará a ambos el 26 de agosto en el T-Arena Mobile de Las Vegas.

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‘The Money Fight’, el gancho del cartel promocional de esta velada, ya deja entrever que el objetivo es claramente empresarial. El negocio lanza sus garras una vez más sobre el deporte para adornarlo de billetes y desvirtuarlo hasta convertirlo en un show con ciertos aires de pantomima. El duelo entre el púgil y el luchador es sólo la secuela de las negociaciones previas entre los verdaderos protagonistas del combate: 'Mayweather Promotions' y 'McGregor Sports and Entertaiment'. 

El boxeo y las artes marciales mixtas se enfrentan juntos pero no revueltos en un cuadrilátero que deja huérfano de golpes al octágono. Mayweather, que se hizo de rogar durante bastante tiempo en busca de más millones de dólares, aceptó el envite lanzado por McGregor, pero con sus propias reglas pugilísticas y una considerable mayor parte de la multimillonaria tajada que generará esta pelea. No en vano por algo le llaman ‘Money’. 

Mayweather con McGregor

‘Circo’ promocional

La gira promocional se convirtió en un circo con ínfulas de grandeza a los pies del mundo desde las tribunas de Los Ángeles, Toronto, Nueva York y Londres. Insultos, lluvia de billetes, retrasos provocados e incluso ligeros contactos entre ambos fueron parte del previsible teatrillo teledirigido. Floyd y Conor, dos excelentes deportistas que se divierten con sus apariciones en escena. 

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La expectación es grande, tanto por la valía de cada uno de ellos como por la singularidad de la pelea, pero su atracción desde la pureza del deporte queda desmaquillada. Quizás sea esa la causa de que no vaya a llenarse completamente el aforo del recinto. Los altos precios pueden ser otro motivo, pero nunca han sido impedimento para llenar estadios en grandes peleas de la historia. En esta ocasión las entradas oscilan entre los 3.500 y los 15.000 dólares, mientras que el pago por televisión se eleva a los 99,95 dólares. A esto hay que unirle los ingresos generados por apuestas, ‘merchandising’, derechos de transmisión y patrocinios, que todos juntos aspiran a que éste sea el ‘combate de los mil millones de dólares’. 

Es la primera pelea profesional como boxeador de ‘The Notorius’, el irlandés campeón de las artes marciales mixtas, mientras que Mayweather vuelve al ring después de despedirse invicto con un récord de 49 victorias, igualando al legendario Rocky Marciano. “Sólo cuando perdemos todo somos libres de hacer lo que queramos”. Esa frase de ‘El club de la Lucha’ se invierte en esta ocasión para dar fe de que el estadounidense hace lo que quiere después de haber ganado todo. 

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Lucha libre y boxeo, viejos conocidos

No es la primera vez que este tipo de peleas saltan a escena, si bien la expectación no es la misma por la globalización actual, la enjundia de los contendientes y el multimillonario mundo del ‘business’. Incluso el propio Mayweather hizo sus pinitos hace nueve años con una rocambolesca aparición en Wrestlemania XXIV, donde se enfrentó a ‘Big Show’. Les separaban 40 centímetros y 106 kilos, pero Floyd se llevó finalmente la victoria usando sus malas artes y al fornido equipo de hombretones que le acompañaba. 

Mayweather ya luchó cen Wrestlemanis XXIV contra 'Big Show'

El ejemplo quizás más representativo de esta combinación de deportes de contacto fue el protagonizado por el celebérrimo Muhammad Alí contra el japonés Antonio Inoki en el llamado ‘Campeonato Mundial de las Artes Marciales’, disputado en Tokio el 26 de junio de 1976. Boxeo contra artes marciales en un espectáculo con reglas impuestas casi en su totalidad por ‘The Greatest’, que delimitó mucho la destreza del nipón, tendido en la lona la mayor parte del tiempo lanzando patadas a unas piernas de Alí que quedaron muy lastimadas. Al final, ni para uno ni para otro, empate para contentar a ambos, aunque el público asistente se marchó visiblemente decepcionado. 

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Ese mismo día en el icónico ‘Shea Stadium’ de Nueva York tuvo lugar la pelea entre el púgil Chuck Wepner y el luchador André ‘El gigante’. El combate esta vez no tuvo restricciones y fue una lucha desigual en la que el boxeador acabó lanzado fuera del ring en el tercer asalto, consumando su derrota. 

La historia de Wepner, perdedor en este envite, reúne datos curiosos, como el de mandar a la lona a un Muhammad Alí en lo más alto de su carrera, un hito que sólo consiguió Joe Frazier. Nadie pensaba que el retador, conocido como ‘El Sangrador de Bayonne’, podría aguantar los doce asaltos contra ‘El más grande’, como así hizo. En el decimoquinto ‘round’, a sólo 19 segundos de que sonara la campana, la tormenta de golpes de Alí provocó su victoria por K.O. técnico. Esa pelea inspiró a Sylvester Stallone para escribir, dirigir y protagonizar la famosa película ‘Rocky’, ganadora de tres premios ‘Óscar’, en concreto, a mejor película, mejor director y mejor montaje. 

Boxeo, artes marciales y lucha libre forman parte así de un espectáculo mucho más complejo y que trasciende al deporte. La pelea entre Mayweather y McGregor confirmará si es pantomima o una auténtica lucha entre dos grandes deportistas. Lo que está claro es que el negocio ha salido ganador por K.O. 

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