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Gareth Bale celebra uno de sus dos goles en la final de Champions contra el Liverpool.- EFE

Final de la Champions League El Madrid conquista su decimotercera Champions, la tercera consecutiva

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Un golazo de chilena del galés Bale, que hizo dos de los tres tantos blancos, ha dado lustre a un partido ensombrecido por las cantadas del portero del Liverpool y las lesiones. Carvajal no pudo acabar el encuentro y es duda para el mundial.

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El Real Madrid ha hecho historia al sumar su decimotercer título de la Copa de Europa-Liga de Campeones, el tercero consecutivo bajo el actual formato, algo que ningún equipo había conseguido.

El galés Gareth Bale hizo dos de los tres goles de los blancos, el primero apenas unos minutos después de saltar al campo, una espectacular chilena desde la frontal del área a centro de Marcelo.

Tras una primera mitad en la que las lesiones de Mohamed Salah y Dani Carvajal marcaron la pauta, el Real Madrid impuso su pegada, sobre todo desde la salida de Bale, para convertirse en el primer equipo bajo el actual formato del torneo que logra tres títulos seguidos.

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El francés Karim Benzema aprovechó un error del meta del Liverpool, el alemán Loris Karius, para adelantar al Real Madrid (m.51), pero el senegalés Sadio Mane igualó cuatro minutos después al aprovechar un balón que había cabeceado el croata Dejan Lovren a la salida de un córner.

Bale saltó al campo a los 61 minutos en lugar de Isco Alarcón. El galés se erigió en el gran protagonista. Al poco de entrar adelantó de nuevo al Real Madrid con una gran chilena a centro de Marcelo (m.64) y puso la puntilla con un disparo lejano que se le escapó a Karius (m.83).

El punto de inflexión fue la lesión de Salah, un directo al mentón del Liverpool que perdía velocidad pero ganaba control con Lallana. Respiraba el Real Madrid que pasaba a adueñarse del balón, a encontrar la movilidad de Benzema, haciendo daño cayendo a bandas y asociándose en el inicio de un recital en su lectura de partido.

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El plan de Zidane se alteró por una situación inesperada. Carvajal caía en la batalla. Una nueva lesión muscular que metía en la final al comodín Nacho, un seguro de vida. El balón se tiñó de blanco y la recta final del trepidante primer acto dejó un serio aviso del campeón.

En cuanto apareció Isco, que puso un balón medido desde el costado derecho al vuelo de Cristiano. Su potente testarazo lo sacó con una mano salvadora abajo Karius, en su acción más brillante de una final que será su mayor pesadilla de por vida.

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El rechace lo mandaba a la red Benzema en una acción anulada por el colegiado. El francés estaba metido como nunca en el partido, respondiendo a la confianza de Zidane, que apostó por él en el once pese a su bajo rendimiento en la temporada. A la hora de la verdad justificó su presencia. Con un doblete salvador en semifinales y una final para enmarcar.

Cerró la primera parte con un balón medido a la incorporación de Nacho, que chutaba al lateral de la red, y un disparo lejano ajustado al poste. El preludio de lo que llegaría nada más arrancar la segunda parte, con Isco apareciendo ante un balón muerto para tocar el balón con mimo, picado, y verse frenado solo por el travesaño.

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No hubo tiempo para las lamentaciones. Al espectáculo solo le faltaban los goles de dos equipos nacidos para atacar y Benzema encontró un nuevo regalo de un portero. Ante el Bayern en semifinales, con resbalón de Ulreich, y una concesión increíble de Karius en la final.

De un balón largo de Kroos que detuvo el portero nació el saque con la mano de puerta, la intuición de Karim para meter el pie y mandarlo a la red en uno de los tantos más absurdo de una final en el fútbol moderno.

Ningún golpe tumbaría definitivamente a un Liverpool que firmó una 'Champions' inolvidable. Llegó a empatar el partido, resucitando la final cinco minutos después. A balón parado, con Lovren ganando el salto a Ramos y Mané atento para remachar a la red. Era el último guiño de orgullo de los 'reds'.

Isco se marchaba del campo a la hora de partido. Tras probar a Karius con un buen remate a centro de Nacho. Zidane sacrificaba su magia porque aceptaba el intercambio de golpes en el juego directo que le planteaba Klopp. Bale entraba en escena. Era su final.

El primer balón que tocó, al centro de derecha de Marcelo, se inventó una chilena de ensueño. En el aire, de zurda, golpeó el esférico con una parábola imparable. Un gol de dibujos animados que ensanchaba la leyenda europea del Real Madrid. El tanto soñado por cualquier en la tercera final marcando del galés.

Si era su último partido de blanco no pudo tener un mejor final. Los intentos a la desesperada del Liverpool murieron en un disparo lejano al poste de Mané. Cómodo con espacios los hombres de Zidane, sentenciaron. Casemiro regaló el gol a Cristiano, que perdonó lento en la definición. Salvaba Robertson poco antes de que Karius extendiese su noche negra. Un zurdazo lejano de Bale le dobló las manos y el balón besaba la red en el punto final a un gran espectáculo.

El último conjunto que se ciñó tres años seguidos la corona continental fue, en la etapa anterior de la competición, el Bayern Múnich entre 1974 y 1976. El Ajax lo consiguió entre 1971 y 1973, y el Real Madrid es el que ostenta el récord de títulos seguidos al conseguir los cinco primeros de la historia, entre 1956 y 1960.

El Real Madrid es el rey de Europa con sus trece títulos, seis más que el Milan, y con cinco figuran su rival de Kiev, el Liverpool, junto al Bayern Múnich y al Barcelona. 

España acumula dieciocho títulos gracias a los triunfos de Real Madrid y Barcelona. Sólo otros dos conjuntos españoles, Atlético de Madrid y Valencia, lograron alcanzar la final. Italia e Inglaterra han ganado doce.

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