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Las ocho mayores fortunas españolas atesoran más de 5.000 millones en sus sicav

El mayor de estos vehículos de inversión, que gozan de un trato fiscal privilegiado, lo lidera la familia March. En 2016, las sicav sólo pagaron a Hacienda 8,5 de los 948 millones que ganaron.

De i.a d., y de arriba a bajo, Carlos March, Jorge Gallardo Ballart, Sandra Ortega, Antonio Hernández Calleja, Rafael del Pino, César Alierta, Alicia Koplowitz, y Alberto Palatchi y Susana Gallardo. EFE

Vicente Clavero

Las diez mayores sociedades de inversión de capital variable (sicav) acumulaban un patrimonio de más de 5.000 millones de euros al cierre del tercer trimestre del año, según la empresa de servicios de información financiera VDOS.

En esas diez sociedades participan ocho de las mayores fortunas españolas, desde la familia March, propietaria del banco del mismo nombre, hasta Sandra Ortega, hija del fundador de Inditex, o la multimillonaria Alicia Koplowitz.

Las sicavs disfrutan del privilegio de tributar a un tipo nominal del 1% en el Impuesto de Sociedades, frente al 25% que rige, con carácter general, para el resto de las empresas. A cambio, deben tener un capital mínimo de 2,4 millones de euros y al menos cien accionistas, requisito este último para el que muchas veces se recurre a personas que sólo ponen su nombre, conocidas en el argot como mariachis.

A finales de septiembre, la principal sicav de España era Torrenova de Inversiones, con 1.539,7 millones de euros. La lideran los March, igual que a la tercera del ranking, Cartera Bellver, cuyo patrimonio ascendía a 551,3 millones.

Entre una y otra, ocupando el segundo puesto, se encontraba Morinvest (556,7), de Alicia Koplowitz, que hasta 1998 compartió con su hermana Esther el control de Fomento de Construcciones y Contratas (FCC).

Dentro de las diez sicav más importantes figuran también: Elitia Invest (403,1 millones), de los hermanos Gallardo Ballart, dueños de los laboratorios Almirall; Allocation (380,6) y Chart de Inversiones (308,8), ambas de la familia Del Pino, socios de referencia de Ferrovial; Soixa (364,8), de Antonio Hernández Calleja, presidente de Ebro Foods; Lierde (331,0), de la familia Alierta; Soandres de Activos (295,4), de Sandra Ortega, y Gesprisa (269,3), de Alberto Palatchi y Susana Gallardo, propietarios de Pronovias.

Los paneles informativos en el patio de negociación de la Bolsa de Madrid. EFE/Mariscal

Los paneles informativos en el patio de negociación de la Bolsa de Madrid. EFE/Mariscal

No parece que a ninguna de estas grandes fortunas les haya hecho mella, de momento, el deseo de la mayoría de las fuerzas parlamentarias de evitar que las sicav sigan siendo un mecanismo tolerado de elusión fiscal. En los registros de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV, consta que en 2016, por ejemplo, ganaron 948 millones de euros y sólo pagaron al fisco 8,5 millones.

Ante el temor de perder los privilegios que ahora disfrutan, algunos inversores han tomado sus precauciones. Como consecuencia de ello, hay sicav que se han fusionado, se han convertido en fondos de inversión, han traspasado sus activos a países como Luxemburgo o Suiza o han procedido directamente a su liquidación.

Hasta agosto, el número total de sociedades de este tipo había pasado de 3.229 a 2.927, según la patronal del sector, Inverco.

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