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Un operario manipula una máquina en su puesto de trabajo en la factoría que la empresa Renault. EFE

Las seis averías del mercado laboral que no resolverá la negociación colectiva

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Crece la jornada y caen los costes laborales mientras la productividad no para de aumentar, los salarios no dejan de perder poder adquisitivo y el ámbito de protección de los convenios se reduce

Economía

“Dar una oportunidad a la negociación”. Los sindicatos CCOO y UGT han decidido desconvocar las manifestaciones de protesta previstas para este sábado16 de junio ante el bloqueo de la negociación colectiva 2017-2019 por parte de las patronales CEOE y Cepyme, en las que ahora perciben “un cambio relevante”.

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¿Cuál ha sido la novedad? CEOE y Cepyme han pasado del enroque en su propuesta de trocear la revisión salarial limitando la subida a “hasta un 2%” en la parte fija y dejando “una parte variable, que será definida en cada convenio” de empresa, sector o territorio, que presentaban como “realista y coherente”, a abrirse a elevar los sueldos "en torno a un 2%, más un componente adicional".

Es un matiz que las centrales consideran “sustancial”, ya que parece encajable en la horquilla entre el aumento del 1,8% que han marcado con una línea roja y el 3,1% (1,6% de inflación más 1,5% de recuperación) con el que se sentaron en la mesa, aunque las posturas no son tan cercanas en cuanto a los mil euros mensuales mínimos de los salarios regulados por convenios (14.000 brutos anuales) que reclaman los sindicatos, al que las patronales contraponen la previsión presupuestaria de situar el SMI (Salario Mínimo Interprofesional) el 850 euros en 2020.

Entre unos y otros, 15,7 millones de asalariados, casi la mitad de ellos con contratos precarios (6,1 millones) en una situación sangrantemente frecuente entre los más jóvenes, ven cómo las ganancias empresariales y los impuestos se comen el grueso la recuperación de las variables macroeconómicas.

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Estos seis datos, oficiales y estadísticos, describen la evolución real del mercado de trabajo y el deterioro de la posición de los asalariados en los últimos años, en los que, a cambio de poco en el mejor de los casos, sus nóminas están asumiendo los esfuerzos para salir de la crisis, algo que no parece que la negociación colectiva vaya a mutar.

Trabajar media semana más al año

La jornada media pactada es de 1.718 horas anuales en los convenios de empresa, similar a la del año anterior tras dos aumentos de casi cuatro y ocho, y de 1.767 en los acuerdos de ámbito superior (ramos, provincias, comunidades y estatales), en los que ha crecido 23 horas con respecto a 2017, cuando bajó dos. El tiempo de trabajo, según señalan los boletines del Observatorio de la Negociación Colectiva del Ministerio de Empleo, ha aumentado una media de 27,1 horas desde 2011: catorce horas en los pactos de empresa y 27 en los supraempresariales, en los que el incremento supera la media semana anual.

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La productividad encadena una década de aumentos

Si el país está tardando en salir de la crisis no será por la parte que les toca a los trabajadores, cuya productividad, ajena al crash financiero y al desplome del consumo, encadena una década de incrementos. El aumento ponderado de ese indicador en esos diez años alcanza un 15,19%, e incluye picos como el 3,3% conjunto de 2012. Tras ofrecer los mejores registros entre 2009 y 2013, en la misma época en la que el PIB llegó a contraerse casi un 10%, ha comenzado a ralentizarse, aunque manteniendo la tendencia al alza, desde el inicio de los ‘brotes verdes’ en 2014.

Los salarios pierden poder adquisitivo

La pérdida de poder adquisitivo ha sido constante para los asalariados desde el inicio de la crisis. Las subidas pactadas en los convenios superaron a la inflación en 2008 y 2009, para abrirse a partir de entonces una brecha que en los cuatro años siguientes no bajó de un punto y llegó a alcanzar los tres. La breve tregua de 2014, con una exigua ganancia de dos décimas tras acumular una merma de más del 8%, dio paso a una nueva etapa de desequilibrio en perjuicio del trabajador, que vio caer su capacidad de consumo un 1% y un 2,5% en los dos años siguientes. Tras reducirse a dos décimas en 2017, la relación está resultando favorable al asalariado en los primeros meses de 2018, aunque todo apunta a que el encarecimiento del petróleo puede torcer esa tendencia. A este dato se le suma el hecho de que la remuneración real ha sido mucho menor que la pactada, de más de un punto en algunos ejercicios.

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La mano de obra se abarata un 7,5%

Las estadísticas oficiales del Ministerio de Empleo revelan cómo el coste laboral unitario real, un indicador que cuantifica cuánto dinero le cuesta al empresario el tiempo de trabajo de sus empleados en función de la productividad, descendió en seis de los diez últimos años para enjugar, enjugando con creces entre 2010 y 2013 los aumentos de 2008 y 2009 (+4,84% por -6,64%), situación que ha vuelto a darse en los dos últimos ejercicios tras la congelación de 2014 y el leve repunte de 2015. El abaratamiento de la mano de obra suma ha sido de más de tres puntos en los últimos diez años y de algo más de 7,5 si el contador se pone a cero en 2010.

Casi 400.000 asalariados trabajan horas extra gratis

La Encuesta de Población Activa pone sobre la mesa un revelador dato que suele quedar al margen de los discursos oficiales: casi 400.000 trabajadores hacen horas extraordinarias gratis en España; 336.100 no cobran ninguna de las que realizan, mientras que otros 61.900 perciben remuneración por alguna de las que efectúan, pero no por todas. No obstante, la remuneración de las horas extra ha mejorado en los últimos cuatro años, ya que el volumen de asalariados que no las cobra ha bajado en 74.700 (eran 410.800 a principios de 2014) y el de los que percibe salario por una parte de ellas ha crecido en 35.600 (eran 26.300). Los que cobran todas las que trabajan han pasado de 240.500 a 386.300.

Más de un millón y medio de trabajadores cae en la desregulación

La negociación colectiva ha sufrido un notable retroceso en España coincidiendo con la entrada en vigor de la reforma laboral de 2012, según los datos del Ministerio de Empleo. Los 3.422 convenios de empresa y los 1.163 acuerdos de ámbito superior, ya fuera sectorial o geográfico, cerrados en 2011 se habían reducido en 2017 a 2.963 y 943, casi un 15% menos. El avance de la desregulación en términos de plantilla ha sido notablemente superior en ese mismo periodo, en el que el número de asalariados protegidos por pactos de empresa caía de 929.000 a 574.000 y los de ámbito superior pasaban de 9,73 millones a 89,44: más de un millón y medio de trabajadores salían de ese paraguas en solo seis años. Y todavía mayor ha sido la reducción de las plantillas cuyos acuerdos contaban con cláusulas de garantía salarial, que han pasado de cubrir al 42% de los asalariados a hacerlo únicamente con el 21%. El desplome de más de quince puntos del primer año de vigencia de la reforma (del 42,4% al 26,9%) ha seguido intensificándose.

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