Público
Público

Jóvenes mesiánicos aspiran a establecer en Israel un Estado gobernado por la ley religiosa judía

Pequeñas células de colonos judíos están apretando el acelerador. El ataque del viernes contra el pueblo palestino de Duma simplemente forma parte de su estrategia

Jóvenes colonos judíos se enfrentan a la Policía israelí. - REUTERS

EUGENIO GARCÍA GASCÓN

JERUSALÉN.- La policía israelí detuvo ayer a Meir Ettinger, un colono de 23 años a quien los servicios secretos (Shin Bet) y el ejército consideran como uno de los activistas más peligrosos. Es la primera “detención administrativa” desde que el domingo el gobierno de Benjamín Netanyahu aprobara aplicar a los “terroristas judíos” esta medida que permite encarcelar a un sospechoso, generalmente palestino, sin llevarlo ante el juez.

El Shin Bet y el ejército ya recomendaron hace solo unas semanas la detención administrativa de Ettinger, que es nieto del difunto rabino ultranacionalista Meir Kahane, pero el fiscal Shai Nitzan rechazó la petición. Ahora nada ha impedido la aplicación de la medida contra un joven que hace solo unos días se burlaba del Shin Bet, quien le acusó, sin pruebas, de organizar la reciente quema de la iglesia católica de la Multiplicación de los Panes y los Peces en la Galilea.

“El Shin Bet ha comprendido que las actividades que persigue (…) crecen de la tierra, del entendimiento más básico y popular que hace que el pueblo sienta que tiene que hacer algo. No hay una organización terrorista pero hay muchísimos judíos, muchos más de los que ellos piensan, cuya escala de valores es completamente diferente de la escala del Tribunal Supremo o del Shin Bet”, escribió hace solo unos días Ettinger, a quien los servicios secretos consideran el líder de los llamados Muchachos de las Colinas.

El centro neurálgico de los Muchachos de las Colinas es la colonia de Yitzhar, probablemente la más extremista de Cisjordania. El año pasado las autoridades la cerraron. Algunos de sus rabinos más notables, que enseñan en la yeshiva de Yitzhar, han instado públicamente a sus alumnos a que ataquen a los palestinos, y una buena parte de los ataques contra los palestinos en Cisjordania provienen de esta colonia, cuya población es de 1.200 personas, y de los asentamientos vecinos. Este año las autoridades han permitido la reapertura de la yeshiva.

Uno de los rabinos más populares de Yitzhar, Ytizhak Shapira, escribió en 2011 un libro en el que defendía que los soldados dieran muerte a niños palestinos que más adelante en su vida pudieran constituir un peligro para los judíos. Shapira publicó más tarde un artículo en el que defendía la expulsión o muerte de todos los varones palestinos mayores de 13 años que viven en Cisjordania.

El asentamiento de Yitzhar, muy cerca de Nablús, está rodeado de lo que se denominan “colonias salvajes”, que son aquellas que todavía no han sido autorizadas por el gobierno y que generalmente están habitadas por los Muchachos de las Colinas. En el área de Ramala hay otros asentamientos y colonias salvajes tan extremistas como las de Yitzhar.

El Shin Bet y el ejército han visto que se han formado células que están operando cada vez con más violencia contra los palestinos. En el último incidente hasta ahora, los colonos han atacado una casa del pueblo de Duma causando la muerte de un niño de 18 meses y quemaduras muy graves a sus padres y a un hermano de cuatro años. “Ha sido un ataque muy bien preparado”, ha comentado un portavoz de la policía israelí. “Los autores no llevaban sus teléfonos móviles para no dejar ningún rastro”.

“El incidente de Duma ha sido el fracaso más grande del Shin Bet en los últimos años”, ha dicho el diario Yediot Ahronot, que ha recordado que los colonos, durante años, han incendiado campos, han talado árboles, han quemado casas y mezquitas, y el Shin Bet no ha detenido a nadie. El diario añade que “lo más preocupante” es que existe una “colaboración” entre los extremistas judíos y elementos de los servicios secretos y el ejército.

No es la primera vez que estos hechos se califican de “terrorismo judío”. Ya se ha hecho en el pasado, aunque no ha tenido ninguna consecuencia. Algunos dicen que quizás ahora habrá algunas detenciones administrativas, como es el caso de Meir Ettinger, pero dudan de que la medida vaya más allá.

Probablemente tampoco tenga repercusiones adicionales puesto que los “terroristas” conocen a la perfección el funcionamiento del Shin Bet y sus interrogatorios, se quedan callados, no poseen demasiada información del entramado y nunca delatan a sus compañeros. El propio Ettinger ha escrito un opúsculo recomendando lo que deben hacer sus compañeros en el caso de ser detenidos.

Según la organización israelí Yesh Din (Hay Ley), desde 2008 los colonos han incendiado 15 casas palestinas en Cisjordania. En doce casos se presentaron denuncias. Diez de las denuncias ya han sido archivadas. Las investigaciones han acabado sin que las fuerzas de seguridad hayan acusado a nadie. Otro informe señala que en los últimos años se han incendiado más de 25 mezquitas y eso tampoco ha tenido ninguna consecuencia.
Con estos antecedentes, muchos creen que el anuncio de las eventuales detenciones administrativas de colonos está directamente relacionado con las condenas internacionales que ha suscitado el incidente de Duma, y no con un deseo real de acabar con el fenómeno de la violencia de los colonos.

Citando a los servicios de inteligencia, el diario Haaretz dice que la meta de estos jóvenes ha dejado de ser impedir la evacuación forzosa de las colonias salvajes por parte del ejército. El nuevo objetivo es “desestabilizar el país para cambiar el gobierno y establecer un régimen basado en la halajá o ley judía”. “Planifican una violencia sistemática y continua con independencia de la conducta de la policía”, añade el rotativo. Esta estrategia figura en un detallado documento que la policía encontró entre las pertenencias de Moshe Orbach, de 24 años. El documento se titula “El reino del mal” y prevé una aceleración de los ataques “contra lugares religiosos (cristianos y musulmanes) y contra árabes”, dice el diario Haaretz.

Los jóvenes más radicales tienen entre 20 y 30 años, aunque también hay menores. En general, según el Shin Bet, las células están formadas por una persona de más edad que actúa como guía y sus integrantes son los más jóvenes. Las células son completamente autónomas y no mantienen contacto entre ellas. Sus actividades no necesitan la aprobación de sus rabinos porque los jóvenes los ven como una parte del establishment, incluso a los rabinos más radicales. Las células buscan objetivos que califican de “explosivos”, como mezquitas o iglesias, sin hacer distinción entre Israel y los territorios ocupados, con la intención de “eliminar la idolatría” de Tierra Santa.

¿Te ha resultado interesante esta noticia?

Más noticias de Internacional