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La canciller alemana Angela Merkel y el líder del SPD Martin Schulz hablan ante los medios tras las negociaciones para la formación de una 'gran coalición' de Gobierno./REUTERS

Las juventudes socialistas alemanas esperan poder frenar la Gran Coalición con Merkel

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El ala izquierdista del SPD se suma a las críticas de las juventudes en su rechazo a formar Gobierno con los conservadores

Internacional

Han pasado ya tres meses y medio desde las elecciones federales del pasado septiembre, y a pesar del acuerdo de mínimos anunciado, los escollos para que Alemania pueda formar Gobierno no han terminado.

La actual canciller en funciones, Angela Merkel, y el responsable de los conservadores bávaros, Horst Seehofer, han logrado un acuerdo de mínimos con Martin Schulz, líder del Partido Socialdemócrata Alemán (SPD), tras intensos días de negociaciones rematados por una maratoniana última jornada de cerca de 24 horas. La supervivencia política de los tres veteranos pesos pesados de la política alemana depende de ese acuerdo, pero la Gran Coalición no está aún apuntalada.

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“El ambiente entre los miembros en relación a una Gran Coalición sigue siendo muy negativa. Por eso pienso que tenemos una gran oportunidad”, ha asegurado Kevin Kühnert poco después de que se hiciera público el pacto, en declaraciones recogidas por la agencia de noticias AFP. Kühnert es el máximo dirigente de los Jusos, las juventudes socialdemócratas, un ala del partido que mantiene su férreo rechazo a la renovación de la alianza con Merkel por otros cuatro años.

“Las juventudes son muy activas y están muy presente durante las campañas. Tienen un gran peso dentro del partido. Además, ahora hay un nuevo líder, una persona muy eficiente, con gran oratoria y capacidad para convencer a la gente”, señala a Público Maria Befeldt, de la Universidad Libre de Berlín, integrante ella misma de los Jusos.

El primer obstáculo para reeditar la Große Koalition (Gran Coalición en alemán) será el próximo 21 de enero, en Bonn. Allí el SPD celebra un congreso extraordinario en el que los cerca de 600 delegados del partido tendrán que dar el visto bueno a este acuerdo de mínimos alcanzado a primera hora del viernes. De ser así, la dirección socialdemócrata tendrá el camino abierto para negociar un más detallado pacto de Gobierno.

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Los integrantes de este congreso, más vinculados al aparato del partido, parecen menos inclinados a tomar decisiones que choquen con lo decidido por la cúpula, a pesar del giro de 180 grados completado por Schulz. El expresidente del Parlamento Europeo aseguró después de las elecciones de septiembre que el lugar de su partido “está en la oposición” y, posteriormente, cuando se rompieron las negociaciones entre conservadores, liberales y verdes, que el SPD “no tiene miedo de repetir las elecciones”.

El SPD sacó sus peores resultados electorales desde la Segunda Guerra Mundial

No obstante, si Schulz finalmente sí entra en conversaciones formales y esboza un acuerdo de Gobierno, serán los cerca de 450.000 miembros del partido los que tendrán la última palabra sobre la Gran Coalición. A ellos se les deberá consultar para renovar una alianza que, tras la última legislatura, le ha costado al SPD obtener los peores resultados desde la Segunda Guerra Mundial.

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"La gente no quiere votar más por la Gran Coalición, eso es lo que quedó claro en las elecciones. De hecho, es una de las razones que explican el crecimiento de AFD [el partido ultraderechista Alternativa Para Alemania]”, explica la socialdemócrata Maria Befeldt. “La Gran Coalición, que ocupa un gran espacio en el centro de la política alemana, evita que haya un verdadero debate público entre la sociedad, y AFD ha aprovechado ese espacio no ocupado. La Gran Coalición debería ser la excepción y no la norma”.

Las únicas críticas al pacto, desde la izquierda

Los conservadores parecen estar encantados con el acuerdo de mínimos, recogido en un documento de 28 páginas. Merkel lo ve como un “nuevo comienzo” para Alemania, mientras que para el líder bávaro, con una mención específica a poner un límite a la llegada de solicitantes de asilo de entre 180.000 y 220.000 al año, deseo expreso de los conservadores del sur de Alemania, también resulta atractivo.
Y aunque Martin Schulz también lo ha celebrado, no lo ha hecho así el ala izquierdista de su partido, que junto a las juventudes quiere evitar que este documento de se convierta en la hoja de ruta del Gobierno alemán durante los próximos cuatro años.

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"El documento acordado carece por completo de reformas verdaderas"

Entre los miembros del SPD que lo rechazan se encuentra Maria Befeldt. "El documento acordado carece por completo de reformas verdaderas, no hay nada realmente nuevo, es más de los mismo”, critica Befeldt. “No hay medidas que afronten el futuro del país. Es una lista de puntos bastante conservadora, no hay nada de este partido socialdemócrata que proviene del movimiento obrero y que tiene 150 años de historia”.

Entre los puntos que más enervan al sector izquierdista está el abandono de la promesa de subir del 42 al 45% los impuestos a las rentas más altas. Pero no es la única, pues en las 28 páginas acordadas tampoco hay rastro del “seguro del ciudadano”, otra demanda clásica del SPD con la que supuestamente quiere poner fin a la sanidad dual público-privada que existe en Alemania para crear una de tipo 

La idea de formar una nueva Gran Coalición ya era vista con escepticismo por muchos miembros del SPD, y la publicación del principio de acuerdo logrado con los conservadores no ha hecho sino aumentar las dudas y las críticas. Algo similar ocurrió en 2013, cuando ciertos sectores de las bases socialdemócratas, incluyendo las juventudes, se enfrentaron a la dirección del partido por su intento de unirse a Merkel en el Gobierno. Y aun así, los miembros del SPD acabaron votando entonces a favor de una Große Koalition con una mayoría del 76%.

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