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Inmigrantes en un bote neumático. | EP

Migración Más de la mitad de las muertes de los migrantes en 2017 tuvieron lugar en aguas del Mediterráneo

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La Organización Internacional para las Migraciones confirma que más de 6.100 personas en todo el mundo murieron o desaparecieron durante 2017 mientras emigraban.

Internacional

Más de 6.100 personas murieron o desaparecieron en 2017 mientras emigraban en todo el mundo, según un informe de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), que ha confirmado el fallecimiento de casi 26.000 personas desde que comenzó a recabar registros en el año 2014.

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En concreto, la organización ha podido confirmar 6.142 muertes y desapariciones a nivel global en 2017, de las cuales 3.139 corresponden al Mediterráneo -el 90 por ciento de ellas en la ruta hacia Libia-. Además, 371 cadáveres fueron recuperados en las costas de Libia y Túnez, posibles víctimas de naufragios.

En África, perdieron la vida más de 1.700 migrantes, de los cuales 690 fallecieron en el desierto del Sáhara, mientras que en Oriente Próximo murieron 208 personas, la mayoría en las regiones fronterizas entre Siria y Turquía y entre Afganistán e Irán. En el caso de las Américas, la OIM ha cifrado en 669 las víctimas -415 en la frontera entre México y Estados Unidos-, si bien la región sigue estando marcada por la opacidad.

Otro de los focos migratorios de 2017 estuvo en el sudeste asiático, principalmente en la frontera entre Birmania y Bangladesh. La huída de casi 690.000 rohingya desde finales de agosto derivó en la muerte de al menos 250 miembros de esta minoría, entre ellos 81 niños, según el estudio.

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El número de víctimas podría ser superior

El director general de la OIM, William Lacy Swing, ha advertido de que el número de víctimas global podría ser aún mayor, en la medida en que "no todas las muertes y desapariciones durante las migraciones se denuncian" y "en muchas regiones remotas del mundo los cuerpos nunca llegan a encontrarse y muchos migrantes no son identificados".

El responsable del centro de análisis de datos de la OIM, Frank Laczko, ha lamentado la falta de fuentes oficiales para elaborar este estudio, que lleva a que los expertos dependan en gran medida de informaciones periodísticas y de entrevistas con los propios migrantes, a menudo imposibles de verificar.

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"El personal de la OIM elimina todas las informaciones que puedan estar por duplicado", pero en el caso de África -un país donde se hablan más de mil lenguas- solo se entrevista a "una proporción muy pequeña de migrantes". Los pocos con los que se pueden contactar dan cuenta de tragedias vividas en primera persona: más del 25 por ciento dicen que han visto morir a alguien en el camino.

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