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Sonia Sánchez.-

"En el feminismo encontré mi ruta de lucha para sobrevivir al infierno de la explotación sexual"

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Alika, Sonia y Ambar, supervivientes de trata, se han convertido en activistas por el movimiento feminista. Ahora ayudan a otras mujeres a reconocerse como víctimas y a reclamar sus derechos.

Internacional

“Es doloroso, humillante, reconocerse como víctima, pero es el primer paso para convertirse en una mujer con derechos”. Alika Kinan es una superviviente de la trata. Cuando se encontraba en el momento más vulnerable de su vida, a sus 19 años, las redes se aprovecharon de su situación. Una conocida le aseguró que si iba con ella a Tierra del Fuego (Argentina) ganaría mucho dinero en poco tiempo y sólo le dijo que iba a la inauguración de una discoteca. Cuando Kinan llegó allí se encontró con la realidad, pero no pudo escapar de ella. “Procuré salir con vida, sobrevivir. Tenía que comer”, asegura la argentina a Público.

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Kinan vivió día a día en ese infierno 16 años. “Estás a disposición de los puteros las 24 horas. Drogas, alcohol constantes, sexo no placentero con veinte hombres cada noche, donde el sometimiento es el protagonista”, relata. En 2012 fue rescatada junto a otras diez mujeres en una operación policial en el prostíbulo en el que residía, tras la denuncia de una madre que aún continúa buscando a su hija. “Cuando allanaron el prostíbulo, sentía que mi vida se venía abajo, no tenía más opciones para ganar dinero y tenía a cargo a mis cuatro hijas”, recuerda.

Ahora es activista en lucha por el feminismo en Argentina, mientras continúa esperando una sentencia firme para los proxenetas que la esclavizaron hasta hace seis años. Sus ‘fiolos’, como se les denomina en Argentina, fueron encarcelados tras la redada y posteriormente liberados hasta el juicio, donde se les condenó a 3 y 7 años de cárcel, pero recurrieron la sentencia y ahora continúan libres.

Miedo, vergüenza y humillación

Alika aún se estremece al contar su historia. Una historia que viven más de cinco millones de mujeres cada día. “Mientras el Estado siga negando las políticas que deben garantizar sus derechos a las víctimas del sistema, es imposible que se erradique la trata”, denuncia la activista. Además, Kinan es la primera víctima en Argentina a la que la Justicia le designó una indemnización por “reparación por los derechos violados”.

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“Después de ese infierno, tienes que renacer. Debes matar a la puta que construyeron dentro de ti”

Sonia Sánchez vivió una realidad similar. A los 16 años fue engañada y coaccionada por el hambre y el miedo en Buenos Aires, donde estuvo sumergida en la explotación sexual durante seis años. Tres décadas después, escribe su segundo libro como activista: Puta, la deconstrucción. “Después de ese infierno, tienes que renacer. Debes matar a la puta que construyeron dentro de ti y recuperar tu cuerpo, que fue expropiado dentro de la prostitución”, destaca la argentina a este medio. Sánchez hace énfasis en la importancia de reconocer que “el dolor y la vergüenza” que siente una víctima de trata “no pertenece a la mujer, sino a los miles de puteros y proxenetas que pasaron por su cuerpo y a la sociedad completa”.

Un anuncio de empleo para azafatas comerciales fue el cebo para los captadores de Ambar (pseudónimo). La joven vio una salida a los abusos que sufría por parte de su abuelo a los 18 años, pero se encontró con otra situación de abusos sexuales. “No podía rebelarme contra ello, ni de niña ni de adulta como víctima de trata. Simplemente me resignaba a ello, como si fuera mi única opción, porque me habían hecho creer que era la única salida: ser violentada y abusada sexual y psicológicamente”, relata a Público.

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Estrés, anorexia, depresión

“Cuando eres puta, la sociedad y el Estado miran para otro lado. Nadie se plantea cómo has llegado allí ni intenta evitar que seas explotada sexualmente”, denuncia Ambar. Aún le acompaña el estrés postraumático que desarrolló tras su salida de la trata, y sufrió anorexia y bulimia severas durante veinte años. Llegó a intentar suicidarse porque no podía asimilar lo que había vivido.

"Mi proyecto como mujer y como ser humano quedó totalmente truncado en el momento en el que me captaron”

“Jamás voy a recuperar esos 16 años de mi vida”, lamenta Alika. “Las violaciones que sufrí me han dejado cicatrices tan profundas a todos los niveles que no hay sanación posible. Mi proyecto como mujer y como ser humano quedó totalmente truncado en el momento en el que me captaron”, relata.

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El feminismo, la salvación a la trata

Alika, Sonia y Ambar no sólo tienen en común ser víctimas de un sistema que mantiene en segundo puesto a la prostitución como negocio más lucrativo del mundo, también son supervivientes, mujeres luchadoras que han puesto a la trata nombre y apellidos y que se han fortalecido a través del movimiento feminista.

Continúan sufriendo amenazas por parte de las redes de trata, pero eso no las detiene en su lucha. Las tres activistas pretenden abrir los ojos de todas las mujeres para que se reconozcan como víctimas. “La trata te atrapa de una manera brutal por tus propias vulnerabilidades y cadenas invisibles que no sabes cómo cortar, y muchas veces ni siquiera identificas”, relata Ambar. A través de sus libros, las asociaciones y conferencias, páginas web y redes sociales, ofrecen su testimonio y animan a las mujeres que viven en el mismo mundo que ellas sufrieron a que den el gran paso de hablar de ello.

"La trata te atrapa de una manera brutal por tus vulnerabilidades y cadenas invisibles que no sabes cómo cortar"

“El feminismo para mí es una ruta de lucha, una salida que he encontrado para sobrevivir al infierno que es la explotación sexual”, recalca Sánchez. La activista argentina asegura que el movimiento feminista fue indispensable para reconocer sus derechos como mujer, fortalecer su voz propia, “desobedecer y resistir”. “Las mujeres debemos unirnos para ser dueñas de nosotras mismas y dejar de pertenecer al patriarcado”, insiste.

Alika ahora entiende que es una mujer luchadora: “No he cambiado mucho en estos años, sigo siendo una mujer que no conoce el cansancio ni el dolor, o que se niega a ello. Sigo con mucha fuerza personal, pero ahora con conocimiento feminista”. La argentina se muestra convencida de que el feminismo conseguirá derrotar a la industria de la prostitución, y recalca la importancia del activismo feminista en la lucha. “Aquí estamos nosotras, todas las sobrevivientes del sistema, esperando a todas las mujeres en la misma situación, a que se reconozcan como víctimas, y luchando por todas ellas”, concluye.

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