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Dos niños de paseo por Smara, uno de los campamentos de refugiados saharuis en Argelia. / J.G

Sahara Occidental Comida, agua y medicina insuficiente: la vida precaria de los refugiados saharauis en Argelia

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La ONU ha cerrado el grifo de la ayuda humanitaria en los campamentos de refugiados saharauis que ahora viven prácticamente en su totalidad de lo que reciben de las asociaciones y familias de acogida de España.

Internacional

La ayuda humanitaria que enviaba ACNUR a los campamentos de refugiados saharauis de Argelia ha dejado de llegar. Así lo han comprobado ciudadanos españoles que esta Semana Santa han aprovechado sus vacaciones para visitar los campamentos cercanos a la ciudad de Tindouf.

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El organismo de las Naciones Unidas acudía periódicamente para acercar productos de primera necesidad a los saharauis que habitan desde hace 40 años en el desierto argelino por la ocupación de su país, el Sahara Occidental, por parte de Marruecos. En las últimas entregas se había reducido la cantidad de alimentos que se distribuía y los productos eran de peor calidad. Ahora ya, ni llegan.

Los motivos son difusos pero las familias afectadas creen que se debe a la necesidad de esta en otros lugares. De hecho, ACNUR ha incrementado su aportación en países como Mali o Mauritania. Los perjudicados son los niños y las mujeres embarazadas que se beneficiaban de los programas de alimentación que facilitaban la dieta saludable recomendada.

Para paliar estas necesidades básicas, las organizaciones de ayuda al pueblo saharaui de España impulsan diferentes iniciativas. Desde enviar alimentos o medicinas a las familias particulares hasta abastecer o financiar escuelas y hospitales. Estas asociaciones están formadas por familias de acogida y voluntarios, de diferentes características, pero con un mismo propósito, colaborar.

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Los perjudicados son los niños y las mujeres embarazadas que se beneficiaban de los programas de alimentación

En la actualidad la población refugiada saharaui subsiste prácticamente de la ayuda que reciben de las familias españolas con las que han coincidido. Ambas entran en contacto gracias a Vacaciones en Paz, el programa con el que niños de entre 8 y 12 años vienen a España a pasar los meses de verano en con familias españolas.

Esa es la suerte que tiene, entre otros, Kayma. La menor de 11 años disfruta durante julio y agosto de su familia de Alcázar de San Juan, Ciudad Real. Desde finales de junio, la vida de Feli y sus familia se centran en los preparativos para cuando llegue. Habitación, ropa, planes y todo lo necesario para un verano que pretende ser perfecto.

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Una mujer andando por Smara, uno de los campamentos de refugiados saharauis en Argelia. / J.G

Sin embargo, el verano es diferente para Daidiha. En julio ella no viene a España desde los campamentos, sino que vuelve a casa después de haber pasado todo el invierno con su familia de acogida. La joven de 15 años lleva dos estudiando en Madrid. Participa en el conocido como Proyecto Madrasa y abandona la rutina para pasar el verano con sus padres y sus amigas.

Madrasa es el proyecto contrario a Vacaciones en Paz. Mientras que los pequeños que estudian primaria salen de los campamentos sólo durante julio y agosto, los mayores, al revés. Aquellos que tienen la fortuna de que su familia de acogida pueda y quiera facilitarles el acceso a la educación, viven en España durante los nueve meses de curso académico.

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La vida de los saharauis está en manos de la ayuda humanitaria. Por ello, las asociaciones con el pueblo saharaui hacen un llamamiento para que crezca el número de familias de acogida que en los últimos años se ha visto muy reducido. Se necesita más ayuda para sacar a los menores del calor abrasador del verano en el desierto argelino y de las empobrecidas condiciones en las que viven.

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