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El presidente de Burkina Faso, Roch Marc Christian Kabore (c), atiende a los medios de comunicación. EFE/Archivo

Derechos Humanos Burkina Faso abole la pena de muerte

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La nueva normativa fue aprobada el jueves en el Parlamento del país, por 83 votos a favor y 42 en contra. El nuevo código se adapta a las exigencias de ciertas convenciones comunitarias e internacionales.

Internacional

Burkina Faso abolió oficialmente la pena de muerte con la adopción, a partir de hoy, de un nuevo código penal que no la incluye como posible sentencia, informaron fuentes oficiales.

La nueva normativa fue aprobada en la tarde del jueves en el Parlamento del país, por 83 votos positivos frente a 42 negativos.

Según declaraciones a los medios del ministro de Justicia, Rene Bagoro, el nuevo código permitirá "adaptarse a las exigencias de ciertas convenciones comunitarias e internacionales" y allanará el camino para tener "una justicia más creíble, equitativa, accesible y eficaz en la aplicación de la ley penal".

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La reforma se produjo en medio del juicio a los líderes del intento de golpe de 2015, incluida la guardia del expresidente Blaise Compaore.

Posible extradición de hermano del expresidente 

También queda enmarcada en el contexto de los intentos del país para que se extradite desde Francia a su hermano, François Compaore, a fin de someterlo a juicio por la muerte en 1998 del periodista de investigación Norbert Zongo.

Este investigaba la muerte de un conductor de François Compaore y fue torturado hasta la muerte por guardias presidenciales que ya fueron juzgados y encarcelados.

Grupos de derechos humanos señalan al hermano del expresidente como el autor intelectual del crimen.

François Compaore no puede abandonar el territorio francés hasta que haya una decisión sobre su extradición, prevista para junio.

La pena de muerte no había tenido aplicación desde la década de 1970, pero se había mantenido en la última reforma del código penal, de 1996.

Asociaciones de derechos humanos locales, representantes eclesiásticos y organizaciones internacionales como Amnistía Internacional (AI) habían estado reclamando su supresión durante la última década.

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