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Captura del vídeo en el que Duterte fuerza a una mujer a besarle

Acoso sexual El movimiento feminista coge fuerza en Filipinas tras el beso forzado de Duterte a una mujer

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Desde que firmó el cargo, el presidente de esta nación conservadora ha instado a los militares a "disparar en las vaginas" de las guerrilleras comunistas, además de considerar que las mujeres "no son íntegras" para algunos puestos de trabajo.

Internacional

El beso en los labios que el presidente de Filipinas, Rodrigo Duterte, insistió en dar a una ciudadana durante un acto público es la chispa que ha impulsado al último movimiento feminista en esta nación conservadora. Este hecho ha desatado fuertes críticas y rabia hacia una figura pública caracterizada por sus comentarios despectivos y degradantes hacia las mujeres. 

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"Duterte lleva dos años atacando a las mujeres con sus maneras autoritarias (...) Más allá del obvio sexismo, lo que olemos es miedo derivado de su incapacidad de intimidar a las mujeres en su intento por protegerse a sí mismo y su gobierno a la hora de rendir cuentas", declara Inday Espina, una de las fundadoras del movimiento. El incidente ha sucedido en Seúl cuando Duterte invitó a una mujer al escenario y le ofreció recibir un libro que estaba repartiendo a cambio de un beso. "Tienes que pagarme con un beso, ¿estás preparada para besarme?", le dijo.

Ella refutó su oferta argumentando que estaba casada y que accedía a un beso en la mejilla, a lo que él señaló que no, que lo quería en los labios. Tras el beso, Duterte le dio un abrazo entre ovaciones del público. Después, el político comentó que el beso solo fue una "artimaña" para entretener a las casi 3.000 personas que asistían al evento.

Bea Kim, la ciudadana protagonista de esta escena, ha declarado estar feliz con lo sucedido siendo esta "una experiencia única en la vida", tal y como ha recogido el diario filipino Philippine News Agency

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"Duterte ha instado a militares a 'disparar en las vaginas' de las guerrilleras comunistas"

Desde que firmara el cargo, Duterte ha instado a militares a "disparar en las vaginas" de las guerrilleras comunistas, bromeado sobre la violación de una monja australiana o considerado que las mujeres "no son íntegras" para algunos puestos de la Administración, entre otras polémicas e insultos. El mandatario, que liquidó la polémica sobre el beso al considerarla como parte del "espectáculo" y su manera de hacer política, aseguró el pasado miércoles que dejaría el poder si "suficientes" mujeres se lo piden.

Miles de mujeres están llamadas a congregarse hoy -durante el día de la Independencia- en una céntrica avenida de Manila bajo #BabaeAko, movimiento al que se han sumado varias organizaciones en apoyo de la mujer y en favor de los derechos. "Es nuestra primera protesta sobre el terreno. Esto no es una carrera de velocidad, sino de largo recorrido. Vamos a propagar nuestro mensaje a lo largo del país e ir trabajando día a día", señala Espina al calificar de "mentira" la oferta presidencial. #BabaeAko, además de rebelarse contra "la misoginia oficial, con Duterte como máximo exponente", denuncia el sufrimiento de las mujeres como víctimas indirectas de la brutal campaña antidroga -con miles de asesinatos- y la persecución de aquellas que trabajan en favor de los derechos y la paz.

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"La imagen del hombre más poderoso del país usando su estatus para disfrutar de su infame lascivia fue demasiado"

Aunque otros movimientos globales en favor de la mujer (como #MeToo) tuvieron una pequeña repercusión en el archipiélago, #BabaeAko ha sumado en pocas semanas un importante apoyo público en su campaña contra "la misoginia y el sexismo" en la nación. "El beso ayudó a alimentar la indignación. La imagen del hombre más poderoso del país usando su estatus para disfrutar de su infame lascivia fue demasiado, incluso para sus seguidores", asegura Espina.

A pesar de que Duterte sigue manteniendo un alto nivel de popularidad entre los filipinos, según las encuestas, muchos "están despertando frente a la realidad de un hombre vil que busca devolvernos a la situación de género del jurásico". La activista incide en que el presidente envía a la sociedad un mensaje de "impunidad" con sus declaraciones sexistas, apoyado por los instrumentos del aparato del Estado.

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Desde que en junio de 2016 Duterte ascendiera al poder, al menos 17 mujeres activistas han sido asesinadas, enemigas políticas del mandatario han sido encarceladas y el clima de violencia contra las defensoras de derechos se ha incrementado. "Queremos cambios amplios y permanentes, pero sabemos que esto no sucederá de la noche a la mañana", sentencia la activista.

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