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Miguel Bernard, presidente del sindicato Manos Limpias, en una imagen de archivo. EFE

El juego sucio judicial de Manos Limpias

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El sindicato se aprovecha de la figura de la acusación popular para mover influencias y ganar repercusión mediática a golpe de querellas. Su líder se ha visto salpicado por una trama de corrupción urbanística de Murcia, donde se entremezclan las comisiones y el cohecho.

Política

MADRID.- El sindicato ultra Manos Limpias se ha caracterizado en los últimos años por presentar cientos de denuncias y personarse en los procesos más mediáticos. Sus formas de actuar son “muy incosistentes", según el abogado de Guanyem Jaume Asens, demostrando “muy poca pericia y un sesgo político muy fuerte”.

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Ágiles, con recursos y capacidad para ser los primeros en presentar las querellas, el sindicato ha encontrado en la figura de la acusación popular una mina de la que extraer rédito mediático e influencia política. Pero también existen unas conversaciones jugosas de su dirigente Bernard dentro de la investigación realizada por la Guardia Civil a una trama de cohecho, corrupción y tráfico de influencias en Murcia que revela hasta dónde pueden llegar sus tentáculos.

En la investigación de la Guardia Civil, Bernard aparece en las grabaciones poniendo su maquinaria al servicio de un comisionista de una trama de corrupción urbanística de Totana (Murcia) llamado Emiliano Ovide, constructor e intermediario del suelo. Ovide recurrió a Manos Limpias como plan B para cobrar de una empresa que, al parecer, le debía dinero de comisiones.

La relación entre ambos se extiende incluso a Ciempozuelos (Madrid), donde Manos Limpias había presentado una querella contra su Plan Urbanístico y hasta citan a Esperanza Aguirre.

Las conversaciones entre Bernard y Ovide son de lo más jugosas. Sirva de ejemplo esta transcripción.

7 de junio de 2007.Conversación entre Antonio y Emiliano Ovide.

Emiliano Ovide: Oye lo que he hablado hoy con Miguel Bernard, hombre yo no se si este hombre... me parece que anda muy liado como para...
Antonio: pero que anda muy liado... que estuvo el otro día... pero que bueno... que no te preocupes por él que eso lo controlo yo.
Ovide: ¿En dónde? ¿En lo de Manos Limpias?
Antonio: Sí, eso lo controlo yo ¡joder! Me está costando todos los meses un pastón.
(...)
Ovide: Bueno, pero a la acción podemos pasar en distintos frentes, siempre y cuando no nos perjudique pero sí por lo menos que sepa que esta gente diga: Oiga, soy el presidente de Manos Limpias y le voy a demandar por esto, pero por lo menos vea que la cosa va en serio.

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9 de octubre de 2007.Conversación entre Emiliano Ovide y Miguel Bernard:

Emiliano Ovide: Lo de Totana este mes no se va a aprobar parece ser, se va a aprobar a principios de Navidad, pero no saben si es en noviembre o en diciembre, pero este mes no va a ser. ¿Están muy nerviosos? ¿Algún nerviosismo?
Miguel Bernard: Estarán en cuanto les llegue el escrito nuestro, ¿eh?... que por eso te digo a lo mejor conviene que se lo enviemos ya sabes para ponerles más nerviosos.
Ovide: Ya, pero es no incurrirá en ... Como está sin aprobar realmente que se les va a reclamar porque ellos todavía no han pagado nada al sinvergüenza este claro, hasta que no esté calificado.
Bernard: Lo único es que tenemos noticias de que está en vísperas de una recalificación eh?
Ovide:
Bernard: que tenemos indicios de que esa recalificación se va a hacer en base a un tráfico de influencias, ya veríamos la forma, a lo mejor conviene, ahora que están nerviosos, pegarles o meterles un viaje, ¿eh?
(...)
Bernard: Hombre yo te dije el otro día que eso le puede hacer reaccionar al pájaro este porque como está él implicado dirá a ver si conseguimos llegar a un acuerdo con estos, no sea que me salpique también lo de Oviedo, pero yo pienso que no estaría de más, no sé que de alguna manera hacer ver que el sindicato ha pedido una revisión o va a pedir una revisión de esa modificación del plan, porque le han llegado noticias de que puede ser irregular en base a presiones de diversa índole, ya veríamos la forma como lo articulábamos.

Miguel Bernard: "A lo mejor conviene pegarles o meterles un viaje, ¿eh?"

Ovide: Lo que sí me hace falta es acometer lo otro porque es mucho dinero y lo otro hay que meterlo por la vía penal para que espabile el tío, ¿sabes?
Bernard: Bueno ya hablaré con un despacho de abogados penalistas a ver si ese tema se quieren hacer cargo de él y te pongo en contacto con ellos.
Ovide: Pero tienen que ser los tíos más cabrones de la tierra eh...
Bernard: Sí, si...
Ovide: El tío es un sinvergüenza, tienen que entrar acojonando, ¿sabes?... El documento lo tengo firmado por él, eh?... Es un reconocimiento de comisiones firmado por él, el tema es fácil.
Bernard: Yo voy a hablar, voy a hablar con este despacho, mañana no, a ver si puedo el viernes ¿eh?
Ovide: Mientras te voy preparando yo lo otro que a lo mejor inclusive puede ser que una carta a la vez nos venga bien y a ellos les ponga demasiado nerviosos.
Bernard: Por eso, por eso aún más nerviosos de lo que están.
Ovide: Pues venga...

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¿Justicieros del mal?

Miguel Bernard arrastra desde 2007 esta carga, la de las grabaciones de la Guardia Civil en el caso Totana. Le persiguen hasta tal punto que se negó a declarar en la querella interpuesta contra él por Manuel Núñez, uno de los constructores condenados por intento de coacción y estafa.

El líder de Manos Limpias se negó a contestar a preguntas del abogado del constructor en el juzgado de instrucción 3 de Madrid de este tenor: "¿Sirven ustedes de soporte coactivo para que sus clientes obtengan producto de esa coacción en beneficio aunque sea indebido, del que usted participa o realmente son ustedes justicieros del mal que se dedican a denunciar, ejerciendo la acusación pública, hechos delictivos? ¿Cuál es el objeto de su sindicato? … ¿Por qué usted, ante el conocimiento de los hechos que le presenta su cliente, no denuncia judicialmente estos, como suele ser habitual en su sindicato y que además entiendo, es su cometido?"

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Querellas con recortes de prensa

Manos Limpias ha conseguido con su agilidad encabezar las acusaciones populares de los principales casos de corrupción que ocupan las portadas en España.

“Están organizados y han conseguido llegar los primeros en muchos casos”, reconoce un penalista acostumbrado ya a encontrárselos en los sumarios importantes. Así ocurrió con la instrucción del caso Nóos, en la que Manos Limpias ejerce la acusación popular. Frente Cívico, plataforma impulsada por Julio Anguita, se encontraba también en el proceso como acusación popular, pero la negativa de ir de la mano con el sindicato ultra llevó a que el juez instructor, José Castro, les expulsara del proceso.

Cualquier ciudadano puede ejercer la acusación popular

“Tienen enfoques muy reaccionarios”, comenta el letrado Jaume Asens. “Por ejemplo, en el caso del 15-M pretendían juzgar a todo el movimiento entero”. Esta misma semana, Manos Limpias comparaba a Pablo Iglesias con Hitler, Lenin o Pol Pot en su querella contra él por “liderar una organización criminal”.

“Presentan denuncias con recortes de periódicos simplemente y con muy poco rigor jurídico”, se lamenta. Sin embargo, aunque sea así, en muchos casos y debido a las peculiaridades de la acusación popular son capaces de permanecer en los procesos expulsando a otras acusaciones por llegar los primeros.

En el caso de la herencia de la familia de Jordi Pujol, por ejemplo, Manos Limpias sí logró llegar a un acuerdo para ejercer una acusación popular conjunta: con el partido de extrema derecha Plataforma per Catalunya (PxC) de Josep Anglada.

La figura de la acusación popular permite a cualquier ciudadano personarse en un proceso judicial sin que se vea directamente afectado por la causa enjuiciada en aras de la defensa del interés público.

Es cuestión de agilidad y de medios para afrontar los procesos. De ahí que movimientos como el Partido X recurran al crowfunding para hacer frente a los gastos de los abogados.

La diferencia entre la acusación popular y la acusación particular reside en la persona afectada: en la particular uno tiene que estar directamente perjudicado por el supuesto delito cometido, mientras que con la acusación popular puede ejercer la defensa del interés general un ciudadano o una organización.

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