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El fracaso del PSOE el 25-S pone a Sánchez contra las cuerdas

El líder del PSOE queda muy debilitado para intentar un Gobierno con Podemos y C's.

El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, en una imagen de archivo. REUTERS

MANUEL SÁNCHEZ

MADRID.- Ferraz estaba la noche del domingo como preparándose para una mudanza. Todo estaba en penumbra en la sede socialista menos la sala de prensa y la cuarta planta, donde el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, y sus más fieles, seguían los resultados de las elecciones gallegas y vascas. El ambiente, “penoso”, según uno de los presentes.

Lo cierto es que el mal resultado se esperaba, no fue una sorpresa, pero el PSOE de Pedro Sánchez, que ha salido de muchas malas noches electorales, confiaba en poder volver a flotar con algún dato bueno.

'Sorpassiño' en Galicia

Pero no hubo noticia positiva en toda la noche. El “sorpassiño” en Galicia, donde el PSdeG perdió cuatro escaños y En Marea le superó en votos; no daba para sacar pecho pese al empate en parlamentarios entre los dos partidos.

Pero, mucho menos, el hundimiento estrepitoso del PSE en el País Vasco, donde hasta empató en diputados con el Partido Popular, lo que les impide ser el único partido decisivo para la gobernabilidad del PNV, que ahora puede optar entre ambas formaciones, aunque todo apunta a que serán los socialistas. 

El enfrentamiento entre barones y dirección ha superado todos los límites de las meras discrepancias

Ambos fracasos colocan a Sánchez contra las cuerdas en una semana decisiva para su futuro político. La Permanente de este lunes se antoja tensa porque, aunque cuenta con mayoría en este órgano el secretario general del PSOE, también voces críticas e importantes que pueden forzar el debate o que se tomen decisiones de mayor calado.

Pero el partido definitivo se jugará el sábado 1 de octubre con el próximo Comité Federal. Ahí las cartas ya se pondrán sobre la mesa tras mucho tiempo de enfrentamiento entre el sector crítico y el líder del PSOE y, sobre todo, cómo se ha visualizado las dos últimas semanas en las que ha volado los puñales.

El enfrentamiento entre la mayoría de los barones críticos que gobiernan y la dirección federal ha superado ya todos los límites de meras discrepancias, y ya nadie duda que en esta semana van a pasar cosas muy definitivas.

Además, el fracaso electoral también debilita mucho la estrategia de Pedro Sánchez de cómo afrontar una negociación para formar Gobierno con Podemos y Ciudadanos. Entre la crisis interna y estas elecciones, el líder socialista tiene más que imposible ir a una negociación desde una posición de fuerza, que era una de sus bazas.

Sin tirar la toalla

Dicho esto, hasta la noche del domingo, al menos, Sánchez seguía sin tirar la toalla. En la reunión con su equipo de confianza se aseguró que había que distinguir cuánto de culpa tiene el partido y cuánto los que han “torpedeado” la campaña “desde dentro y desde fuera”. Eso sí, se admitía que los resultados eran “un desastre” y, en especial, en comparación con el Partido Popular.

A última hora de la noche del domingo, el secretario de Organización, César Luena, compareció ante la prensa para hacer una declaración sin preguntas, aunque durante toda la noche se llegó a barajar hasta que nadie en Ferraz hiciera balance de los resultados.
Luena se limitó a afirmar que la dirección federal “no está satisfecha”, y reconoció que “los resultados de Galicia y Euskadi no son positivos para el PSOE”.

Pero terminó apuntando lo mismo que se habló en la reunión interna, “son unos resultados negativos en unas condiciones muy difíciles para el PSOE”. El pulso sigue.

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