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Agentes de la Guardia Civil en formación, en una imagen de archivo. EFE

Un estudio contradice a Interior y ve clave el difícil clima laboral en la alta tasa de suicidio entre guardias civiles

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Hay un suicidio en el cuerpo cada 26 días, cuatro puntos por encima de la media entre policías y cinco sobre el resto de la población. El Gobierno lo achaca en exclusiva a situaciones personales y a la facilidad de acceso a armas de fuego de los agentes

Política

@CdelCastilloM

MADRID.- A la hora de afrontar la difícil tarea de explicar por qué la tasa de suicidios en la Guardia Civil se ha situado una media de cinco puntos por encima de la del resto de la población en los últimos diez años, o cuatro sobre la de un cuerpo teóricamente similar como la Policía, los diferentes gobiernos siempre han utilizado la misma estrategia: las condiciones laborales de los agentes no tienen nada que ver.

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Así lo ha reiterado tanto la cúpula de la Guardia Civil ("un 90% de los suicidios fueron por causas claramente desvinculadas de su actividad laboral y relacionadas con el ámbito personal, sentimental y familiar") como el Ministerio del Interior ("tienen acceso inmediato a un medio de alta letalidad como son las armas de fuego, algo que no ocurre con carácter general entre el resto de la población"), ante las voces de asociaciones y diputados que pedían una explicación oficial.

"Las fuentes de estrés
no son independientes, sino que interaccionan.
Por ejemplo, la turnicidad laboral sin políticas de conciliación podría repercutir negativamente
en la vida familiar",
señala el estudio

Sin embargo, un estudio independiente publicado este lunes contradice esa versión de los hechos. En el texto, el investigador Daniel J. López Vega apunta que factores inherentes al servicio en el Instituto Armado como la militarización de los agentes, la cultura jerárquica dominante, la no-implementación de un régimen de turnos, la retribución –la Guardia Civil es el cuerpo policial peor pagado del Estado– o problemas como la falta de medidas de conciliación familiar o el acoso laboral suponen "un escenario clave" en el análisis del problema.

De esta forma, en el estudio ¿Todo por la patria? Cultura, clima laboral y conducta suicida en la Guardia Civil el autor señala que "las fuentes de estrés no son independientes, sino que interaccionan de forma continua en diferentes niveles. Por ejemplo, la turnicidad laboral sin políticas de conciliación podría repercutir negativamente en la vida familiar, con conflictividad y rupturas afectivas y aumentando los casos de violencia doméstica".

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Trabajar con los factores laborales que inciden en los suicidios, además, debería ser uno de los objetivos de las labores preventivas, señala López Vega: "En la actualidad vivimos cambios en las relaciones laborales que nos obligan a un mayor esfuerzo para responder a las nuevas exigencias. El Instituto Armado se ancló a su legado histórico y a prácticas obsoletas de recursos humanos, provocando un distanciamiento frente al resto del mercado laboral. Esto provoca desagravios comparativos, mayor conflictividad y estrés".

Efectivos de la Guardia Civil. EFE

El estudio, al que ha tenido acceso este medio, se ha basado en un trabajo de investigación de cuatro años y en 1.729 entrevistas a guardias civiles realizadas entre 2014 y 2015. Se presentará oficialmente en el séptimo congreso a la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC) que se celebra este miércoles. Además de ahondar en la problemática, ofrece soluciones para lo que esta asociación ha denominado como "el drama oculto de la Guardia Civil".

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Los psicólogos que forman parte del actual Plan de Prevención de Conductas Suicidas del cuerpo están integrados en la escala jerárquica, uno de los focos de estrés en el entorno laboral que señala el estudio

Entre ellas, se señala como fundamental que los mecanismos de control para identificar a los agentes en riesgo, así como los equipos de atención y seguimiento se sitúen "fuera de toda estructura jerárquica". Algo que no contempla el Plan de Prevención de Conductas Suicidas, que cuenta con 60 psicólogos, todos mandos del cuerpo, cuyo trato es precisamente uno de los focos de estrés señalados en ¿Todo por la patria?

Desde el equipo del director general del cuerpo, Arsenio Fernández de Mesa, se defiende que este plan contra los suicidios puesto en marcha en 2002 ha conseguido que la media se sitúe en nueve al año desde los 20 agentes que se quitaron la vida en 2005. No obstante, el estudio incluye hasta 12 áreas de mejora, gran parte de ellas resultado de incluir en el análisis las condiciones laborales especiales de los guardias civiles.

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El acceso a las armas influye en la mortalidad, no en la causa

"Cuando se comparan el  número de propietarios de armas de fuego y el número de suicidios en diferentes países no parecen tener una relación simple o directa", afirma el autor sobre otra de las tesis que ha utilizado el Gobierno para justificar la alta tasa de suicidios en la Guardia Civil, que en el período 2005-2014 fue de 16,59 casos por 100.000 (por un 12,82 en la Policía y un 11,78 de la población general).

"El número de propietarios de armas y los suicidios en otros países no parecen tener una relación directa"

Así, en el estudio se señala que la posesión de armas puede ser la causa de una mayor mortalidad en las tentativas de suicidio, pero "esto no confirma que sea la causa de las muertes ni mucho menos de la ideación y los intentos".

Ocultación de datos

"La Guardia Civil tiene el triste récord ser el cuerpo policial con mas suicidios y tentativas de suicidio en su haber", lamenta Alberto Moya, secretario general de la AUGC. Pese a ello, y como también se denuncia en el citado estudio, las administraciones del Estado, sea cual sea su signo político, han impuesto la opacidad en todo lo relativo a este problema.

Ante la falta de una base de datos oficial, la AUGC –la principal asociación profesional del cuerpo, con unos 31.000 afiliados entre los 65.000 agentes– elaboró su propio informe sobre el suicidio de guardias civiles. Con información obtenida gracias a preguntas parlamentarias realizadas por distintos partidos políticos, datos facilitados por la Dirección General del cuerpo e información de la prensa, la investigación concluyó que más de 450 guardias civiles se han quitado la vida desde 1982. Un suicidio cada 26 días.

"¿Por qué lo hace la administración? Por el propio miedo a que se desprestigie la institución si se extiende la opinión de que existe mal clima laboral", explica Moya. "Prevalece la salvaguarda de la imagen externa sobre los objetivos de salud pública", coincide el investigador López Vega, que pide romper el estigma y solicita al Gobierno y a la cúpula de la Guardia Civil que pongan a disposición de los investigadores los datos necesarios para colaborar en la implementación de soluciones eficaces.

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