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Las diputadas Inés Arrimadas, de Ciudadanos, y Andrea Levy, del PP, pasan junto a los escaños del president de la Generalitat, Carles Puigdemont, y del vicpresidente, Oriol Junqueras, en Parlament de Catalunya. EFE/Toni Albir

21-D El largo camino a las elecciones catalanas apunta a una repetición de la foto de 2015

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Coaliciones, listas, nombres: echan a nadar unas elecciones marcadas por la declaración de independencia y la aplicación del 155, que parte de los implicados consideren como un nuevo plebiscito.

Política

A tres días de la fecha límite para cerrar las listas, los partidos catalanes ya tienen casi todo a punto para las elecciones del 21-D. Tras semanas de tira y afloja, especialmente en el bando soberanista, ya hay coaliciones, hay alianzas -algunas, sorprendentes- y hay unas cuantas encuestas. Que apuntan a una repetición de la foto del 27-S, aunque las espadas están en alto.

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Después de no poca controversia y de pressing de Puigdemont, el PDeCAT y parte del independentismo para formar una candidatura conjunta, los tres grandes partidos que defienden la República catalana concurren en solitario a las elecciones, integrando cada uno a sus aliados menores. 

ERC, a quien todas las encuestas coinciden en dar como vencedora el 21D, se presenta bajo la marca ERC-Catalunya Sí (ERC-CatSí), incluyendo en sus listas a dirigentes de tres formaciones que participaron en 2105 de Junts pel Sí: los democristianos de Demòcrates per Catalunya -escisión independentista de la extinta Unió-, MES i Avancem -surgidas de la diáspora soberanista del PSC-.

Los republicanos presentan como candidato a su líder, el vicepresidente de la Generalitat, Oriol Junqueras, encarcelado por orden de la Audiencia Nacional por su papel en la declaración de independencia del 27-O. Y colocan en posiciones de salida al resto de sus consellers en prisión preventiva o en Bruselas: Raül Romeva (Asuntos Internacionales), Carles Mundó (Justicia) y Toni Comín (Sanidad) en los puestos 3, 5 y 7 por Barcelona; Dolors Bassa (Trabajo) como cabeza de lista por Girona, y Meritxell Serret (Agricultura) encabezando la lista de Lleida.

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ERC había reservado el número 4 de su lista por Barcelona a la presidenta del Parlament, Carme Forcadell, igualmente investigada por rebelión en relación a la declaración de independencia, pero esta aun no se ha pronunciado al respecto. En su declaración de la semana pasada ante el juez del Tribunal Supremo Pablo Llarena, Forcadell se comprometía a "renunciar a cualquier actuación fuera del marco constitucional", y el juez advertía de que podría revisar sus medidas cautelares -prisión provisional eludible bajo fianza- si no se cumplía esta condición.

No repetirá su diputada, ex portavoz y ex consellera Anna Simó, tambien imputada junto a Forcadell, que ha manifestado que es hora de dar un paso atrás tras cuatro legislaturas consecutivas en la Cámara. 

Puigdemont, con un PDeCAT sin sus siglas

El PDeCAT tendrá finalmente como candidato al presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont. El president había repetido durante meses que no sería candidato, y hace apenas unos días lanzó la propuesta de serlo en una lista unitaria del soberanismo. Abortada esta lista, Puigdemont aceptó encabezar la candidatura de su partido. Aunque este concurrirá a los comicios (por tercera vez consecutiva) bajo otras siglas.

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Los neoconvergentes acuden al 21D bajo la denominación Junts Per Catalunya (JUNTSxCAT). Este nombre remite en parte al de Junts pel Sí, y es uno de los que estuvo sobre la mesa en el congreso de refundación del partido el pasado julio.

Con toda seguridad, la formación incluirá igualmente en posiciones de salida a sus consellers en prisión provisional o en Bruselas: Joaquim Forn (Interior), Clara Ponsatí (Enseñanza), Jordi Turull (Presidencia), Josep Rull (Territorio) y Meritxell Borràs (Gobernación).

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Desde parte del independentismo, de hecho,se apunta de que, en caso de revalidar victoria electoral, debería restituirse el Govern en pleno destiuido por el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, en aplicación del 155. El diputado en el Congreso de ERC Gabriel Rufián ha ido más lejos, al apuntar que esto incluiría a Puigdemont como president.

Algunas voces contemplaban también que los dirigentes encarcelados de la ANC i Òmnium Cultural, Jordi Sànchez y Jordi Cuixart, deberían integrar también las listas independentistas. Òmnium ha dejado claro este mismo martes que Cuixart no irá en ninguna candidatura. Esta decisión apunta a que tampoco lo hará Sànchez.

Como baja más significativa en el PDeCAT, la de Santi Vila, que llegó a postularse como presidenciable justo tras la declaración de independencia. Pero que ha visto como el hecho de que fuera el único de los consellers y exconsellers imputados por la Audiencia Nacional que no está en prisión incondicional ha cercenado todas sus aspiraciones dentro del partido.

La CUP, en solitario

Cierra el bando independentista la CUP, que este domingo deshojó la margarita y decidió presentarse en solitario a unos comicios que considera "ilegítimos". Por sus estrictas normas internas, la mayor parte de sus diputados en el Parlament (los que llevan más de dos años en el escaño) no pueden repetir en las listas. Esto incluye a aquellos de sus representantes  que han obtenido más visibilidad desde el 27S, como Anna Gabriel, Gabriela Serra o Benet Salellas

Como cabeza de lista cupaire ha sonado su diputado Carles Riera, que entró en el Parlament iniciada la legislatura. Ayer martes, Salellas consideró "posible" integrar en sus listas al hasta hace poco líder de Podem Catalunya, Albano-Dante Fachin, si apuesta por un "programa similar" al de la CUP. Fachin, que el domingo presentó una plataforma propia, se ha mostrado en diversos momentos de la legislatura más próximo a las tesis cupaires que a las de su grupo. 

La opción soberanista no independentista, la liderará Xavier Domènech, como candidato de Catalunya En Comú-Units Podem, coalición que integra cinco partidos: Catalunya en Comú, Barcelona en Comú, Iniciativa per Catalunya Verds, Esquerra Unida i Alternativa i Podem Catalunya (sin Fachin y los suyos).

Acompañará a Domènech otra dirigente de Catalunya en Comú, la portavoz de la formación, Elisenda Alamany, con Jessica Albiach (Podem) en tercera posición de su lista por Barcelona -la que, previsiblemente, obtendrá la mayoría de sus escaños-. El cuarto puesto será para la coordinadora nacional de ICV Marta Ribas, y el número 5 para el líder de EUiA, Joan Josep Nuet, imputado junto a Forcadell y otros miembros de la Mesa del Parlament.  

La coalición aspira a mejorar los 11 escaños de Catalunya Sí que es Pot en 2015. Y a ser decisiva, en caso de un resultado ajustado que no dé mayoría absoluta al independentismo. 

El PSC, con ex de CiU

En el bloque unionista, el PSC con su secretario general, Miquel Iceta como candidato, es el único que ha presentado aliados sorpresa: Units Per Avançar, los herederos no independentistas de Unió, con su líder, Ramon Espadaler, en el número 3 de la lista por Barcelona.

El fichaje ha causado algunas defecciones en el partido, tanto desde quienes rehúsan aliarse con antiguos miembros de CiU como de quienes critican un pacto con una fuerza socialmente conservadora. A la vez, el partido incluirá en puestos simbólicos a miembros de Societat Civil Catalana, incluyendo a su vicepresidente, Àlex Ramos

Menos sorpresas habrá en los otros dos partidos del bloque del 78. C's, probablemente la formación que más ha insistido en pedir elecciones anticipadas, repite con Inés Arrimadas -que en septiembre llegó a amagar con una moción de censura, y que en diversas ocasiones ha dado medio por hecho que sería la nueva presidenta de la Generalitat tras unos comicios-,  y repetirán igualmente sus cabezas de lista en Tarragona (Matías Alonso), Girona (Jean Castel) y Lleida (Jorge Soler).

Ciutadans también incluirá como independiente, en el puesto número 6 por Barcelona, al politólogo, articulista y tertuliano Nacho Martín Blanco.

El PP busca un frente unionista

Por el PP catalán, finalmente, repite también como candidato su presidente, Xavier Garcia Albiol. Continuarán igualmente Andrea Levy, como número 2 por Barcelona, seguida por el secretario general de la formación, Santi Rodríguez, y su portavoz adjunta, Esperanza García. El único fichaje mediático es el del alcalde de Gimenells (Lleida), Dante Pérez, que acaba de abandonar el PSC disgustado por su alianza que Units Per Avançar, y que será el número 2 por la demarcación.

El propio Albiol ha presentado este martes a PSC y C's una propuesta para incluir algunos puntos comunes en su programa. En concreto, no favorecer ningún tipo de referéndum sobre la independencia, renunciar a cualquier pacto con partidos independentistas, y, por el contrario, favorecer un pacto entre las tres formaciones en el caso (más que improbable) de que puedan hacerse con el Govern tras el 21D.

De aceptarse la propuesta de Albiol, se acentuaría una ya marcada tendencia a considerar el 21D como un nuevo plebiscito -sea por la república, sea por el 155 y el retorno al autonomismo-, con dos bloques opuestos y los Comunes en medio.

Sobre esta lectura, las encuestas apuntan a una repetición de los resultados de 2015. Quizás con un muy ligero aumento para los partidos constitucionalistas, pero dentro del margen de error de los sondeos. Además del resultado en escaños, y si el independentismo logra mantener su actual mayoría absoluta (72 escaños sobre 135), será casi tan trascendental el porcentaje de votos. Tanto en caso de que los independentistas superaran el umbral del 50% (obtuvieron un 48% en 2015), lo que  daría nueva fuerza a su proyecto, como en caso de que vieran rebajadas sus cifras actuales.

En este sentido, el unionismo confía en una amplia participación, desde la premisa de que el independentismo ya está movilizado prácticamente al máximo. Por contra, desde el ámbito independentista se apunta que la respuesta represiva del Estado puede llevar a sus filas a nuevos votantes no explícitamente independentistas. La participación ya fue extraordinariamente alta en 2015 (un 75%), y queda la incógnita de qué efecto puede tener el hecho de que los comicios se celebren en un jueves laborable. El último precendente en Cataluña -y el último en unas generales- fueron las elecciones del 28 de octubre de 1982, que llevaron al poder al PSOE con una amplia mayoría absoluta.

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