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El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, en un momento de su entrevista en Telecinco.

Entrevista 21-D Rajoy matiza su compromiso con Sánchez: no reformar la Constitución, sino "hablar"

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El presidente del Gobierno compara a Puigdemont con los "extremistas" europeos, niega haber negociado con él antes del 155, y arremete contra Rovira por acusarle de amenazar con "muertos en las calles": "Es una calumnia"

Política

"Yo siempre cumplo mis compromisos". Así respondió esta mañana Mariano Rajoy a la petición de Pedro Sánchez para que aclarara si abrirá la puerta a una reforma constitucional, como ambos pactaron a cambio del apoyo del PSOE para aprobar la aplicación del 155 en Catalunya. Por la noche, el presidente del Gobierno matizó sus palabras: su compromiso no es alcanzar un pacto para retocar la Carta Magna, sino "hablar" de una posible reforma

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"No estaba entre mis prioridades, no figuraba en mi programa y creo que hay cosas más importantes que hacer en España", espetó el jefe del Ejecutivo en una entrevista en Telecinco. "No me niego hablar, sobre todo, si sirve para resolver problemas, pero en ningún caso puede ser un premio para quienes han pretendido liquidar la Constitución", advirtió. 

De otro lado, Rajoy no escatimó en insultos hacia el president cesado, Carles Puigdemont, a quien comparó con los "extremistas" europeos como Le Pen o Farage y de quien dijo esperarse "cualquier cosa". "Visto lo que hace y dice, podemos esperar cualquier cosa", sentenció tras ser preguntado sobre la posible vuelta de Puigdemont a Catalunya para las elecciones del 21 de diciembre (21-D). "¡A quién se le iba a ocurrir que alguien se fugara de su país!", exclamó. Y agregó: "Ahora no puede venir a España porque la Justicia belga se lo ha prohibido. Si se lo permite, no sabemos qué puede hacer y yo no soy el más indicado para hacer especulaciones", zanjó.

Más contundente se mostró al hablar de las declaraciones de Marta Rovira, en las que la secretaria general de ERC confesó las presuntas amenazas del Gobierno central (violencia, muertos en las calles, etc.) en caso de que el Govern siguiera adelante con sus planes independentistas. "Yo no soy partidario de poner una querella pero esto es una calumnia", dijo visiblemente molesto. 

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Incluso reconoció su malestar. "Yo no debo enfadarme en público y voy a mantener la calma. Pero eso es mentira y es una vergüenza que se pueda llegar a esos niveles", proclamó.  "Es una calumnia, una mentira, una falsedad -insistió-. El Gobierno no ha amenazado a nadie. Y si no, que diga quién. ¿Por qué no se atreve a decir de dónde saca ella esa información?", se preguntó.

"No hubo negociación"

En otro orden de cosas, Rajoy negó haber negociado con Puigdemont antes de que el 155 se votara en el Senado. "A mí no me anunció que fuera a convocar elecciones. Sé que habló con mucha gente que, de buena fe, intentó poner un poco de sentido a todo aquello y que luego fue presionado por la CUP y otros grupos extremistas", especificó. Y volvió a insultarle: "Un gobernante tiene que oír a la gente, pero también tiene que tener personalidad para tomar decisiones y actuar conforme al interés general. No se puede asustar porque haya 3.000 o 5.000 personas en la calle llamándole traidor", espetó.

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Y dijo desconocer por qué el president cesado cambió de opinión en el último momento y decidió proclamar la independencia en el Parlament en lugar de convocar elecciones él mismo. "Lo desconozco. La negociación sería con ERC o con ANC, no con el Gobierno", insistió. "Él sabía lo que tenía que hacer. ¿Usted cree que hay un sólo país en el mundo que puede aceptar que una parte declare la independencia unilateralmente? Eso no es posible. Ni ha ocurrido ni va a ocurrir nunca", prometió.

La vuelta a la "normalidad"

La entrevista en Telecinco se produjo justo cuando se cumple un mes de la aprobación del 155 en el Senado y la posterior convocatoria de elecciones autonómicas desde la Moncloa. Durante la media hora que duró su encuentro con Piqueras -en el que no se habló ni de presupuestos ni de corrupción, sino sólo de Catalunya-, Rajoy -que no hizo autocrítica por la actuación policial del 1-O ("Una de las consecuencias de saltarse la ley es que se producen cosas indeseadas", zanjó), 
  aprovechó para hacer campaña de cara al 21-D.

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Así, tras proclamar que el derecho a decidir es "de todos los españoles" e incidir en la "soberanía nacional" y la "unidad de España", presumió de haber logrado que volviera la "normalidad" a la Comunidad. "Los funcionarios están cumpliendo su función y muy bien: este mes hemos pagado facturas a proveedores por más de 1.500 millones de euros. La Administración está funcionando con normalidad y tranquilidad", aseguró. También prometió cumplir su "objetivo": "Que vuelva la buena convivencia y que la recuperación económica continúe", concluyó.

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