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Manifestación de la ANC frente al Parlament. | Joel Kashila

Lazos amarillos a la calle para aplaudir el nuevo presidente del Parlamento

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La ANC celebra una concentración en la parte baja del Paseo Lluís Companys para saludar la constitución del Parlamento y la proclamación de un nuevo presidente independentista de la Cámara, el republicano Roger Torrent.

Política

La penúltima vez que la Asamblea Nacional Catalana (ANC) convocó a sus afiliados y simpatizantes en el Paseo Lluís Companys de Barcelona y se instaló una pantalla para seguir los acontecimientos en el Parlamento fue el 10 de octubre del 2017. Ese día el presidente de la Generalitat, siguiendo la llamada vía eslovena, compareció para declarar la independencia y declarar suspendidos los efectos. La noticia fue recibida como un jarro de agua fría para la multitud. La última vez fue el 27 de octubre, cuando el mismo Carles Puigdemont anunció el levantamiento de la suspensión y, por tanto, la declaración de independencia, y la multitud celebrarlo.

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Este miércoles la jornada ha sido, como se esperaba, más tranquila —se sobreentiende: dentro de lo que cabe en una situación política tan excepcional como la que vive Catalunya— y las expectativas, no tan elevadas. También era un día laborable, y esto se ha hecho notar en la asistencia —no sólo miembros y simpatizantes del ANC, sino también de otras organizaciones, como Súmate, y partidos políticos— que se han concentrado en el primer tramo del paseo. Lazos amarillos aquí y allá, en las vallas que rodean el Parque de la Ciutadella y hasta el monumento a Lluís Companys cerca del Arco del Triunfo. El color amarillo, en solidaridad con los políticos independentistas presos, ha dominado la manifestación, donde planeaban banderas estrelladas, azules y rojas, pero también la andaluza, la de Flandes e incluso un par de tricolores españolas.

Silbidos y aplausos

Si la asistencia ha sido inferior a la de otras jornadas, no lo ha sido el nivel de militancia de los manifestantes. Los aplausos han acompañado la intervención del presidente de la Mesa, Ernest Maragall, y los silbidos, las intervenciones de Inés Arrimadas y del popular Santi Rodríguez cuando han pedido a la mesa reconsiderar la delegación del voto de los diputados presos. Ovaciones cerradas y gritos de "libertad!" cada vez que Jordi Turull (JxCat) o Marta Rovira (ERC) entregaban el voto delegado de los diputados en prisión, o cuando se anunciaba el nombre de los parlamentarios en Bélgica, y de nuevo silbidos cuando Inés Arrimadas, Carlos Carrizosa o Xavier García Albiol han ido a depositar su voto. Mientras Iceta acercaba a las urnas ha escuchado también el grito de "botifler". Finalmente, una gran ovación cuando se ha anunciado que Roger Torrent ha sido elegido presidente de la Mesa.

Unos metros más allá, se ha vivido un incidente que ha acabado sin consecuencias, denunciado por el Comité de Defensa de la República (CDR) del Gótico-Raval en su cuenta de Twitter. Los Mossos han detenido un grupo de ultras españolistas que se dirigían al Parlamento y que después se han dispersado. Los ultras, el número de los que ha sido más bien insignificante, no han llegado al Parlamento ni tampoco a la manifestación de la ANC. El episodio ha terminado sin incidentes: una gota de agua en un océano de color amarillo.

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