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Los Reyes Felipe VI y Letizia, junto a los Reyes eméritos Juan Carlos y Sofía, durante el acto de entrega de los Premios Nacionales del Deporte 2016 celebrado esta semana. | EFE

Felipe VI La visita del rey a Catalunya mide de nuevo el pulso entre el Estado y los independentistas

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Felipe VI regresa a Barcelona seis meses después de su última visita para presidir este domingo la cena de apertura del Mobile World Congress. Desde entonces han sucedido muchas cosas: el 1-O, las cargas policiales, la aplicación del artículo 155, el encarcelamiento de varios dirigentes del procés, la salida de Puigdemont y las elecciones del 21-D. Amplios sectores del independentismo llaman a manifestarse el domingo contra el monarca, que sigue sin ser bien recibido.

Política

Felipe VI regresa a Catalunya seis meses después de su última visita el pasado 26 de agosto de 2017, cuando participó en la manifestación de condena a los atentados que habían tenido lugar en Barcelona el 17 de agosto anterior. En aquella ocasión, pese a que la concentración pretendía ser una muestra de unidad democrática frente al terror yihadista, el rey fue abucheado e insultado por amplios sectores del independentismo. El monarca volvió al palacio de la Zarzuela con el claro mensaje de los independentistas de que no era bienvenido en Catalunya. 

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Ahora el rey vuelve a la capital catalana para presidir este próximo domingo la cena inaugural del congreso de telefonía móvil, el Mobile World Congress. Entre esas dos visitas han sucedido demasiadas cosas en Catalunya, en especial el referéndum del 1-O y las cargas policiales que dieron la vuelta al mundo, el ya famoso discurso del 3 de octubre de 2017 en el que Felipe VI no dudó en acusar a los independentistas catalanes de "deslealtad inadmisible" con el Estado, la aplicación del artículo 155 de la Constitución que ha suspendido de facto la autonomía catalana, las elecciones del 21-D que volvieron a otorgar la mayoría absoluta a los partidos independentistas en el Parlament de Catalunya, así como el encarcelamiento de varios dirigentes independentistas.

Toda esa secuencia de acontecimientos ha acrecentado la inquina de los independentistas hacia el jefe del Estado español, por lo que seis meses después hay algo que sigue inmutable: el rey sigue sin ser bien recibido en Catalunya.

Amplios sectores del independentismo —desde la organización juvenil Arran, hasta destacados miembros de la CUP y de otras fuerzas políticas— ya han expresado su malestar por la presencia de Felipe VI en Barcelona. A través de las redes sociales, Arran, la organización juvenil de la CUP, ha llamado a manifestarse el domingo frente al Palacio de la Música, el lugar donde se celebrará la cena. Los convocantes pretenden que la protesta se tiña de amarillo en recuerdo de los "presos políticos". 

"Toma injuria, Felipe, ¡nos vemos el domingo!", escribió Arran en su cuenta de Twitter, llamando a sus simpatizantes y militantes a manifestarse el 25 de febrero.

Pero el rechazo a la visita del rey no se da sólo en la calle, sino también dentro de las instituciones y partidos catalanes. Cargos de la Generalitat de Catalunya y líderes de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), como Marta Rovira o Alfred Bosch, también han hecho llamamientos para boicotear la cena presidida por Felipe VI. 

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"No asistiré el domingo a la cena de inauguración del MWC 2018: no quiero compartir mesa con la persona que simboliza la represión contra el pueblo de Cataluña", escribió el jueves el presidente del grupo municipal de ERC en el Ayuntamiento de Barcelona, Alfred Bosch, en su cuenta de Twitter al mismo tiempo que expresaba su deseo de "que el congreso sea un éxito" ya que "Barcelona lo necesita".

El día anterior, su compañera de partido, la portavoz parlamentaria Marta Rovira, también se dirigía a través de Twitter a Ada Colau, alcaldesa de Barcelona que ya ha anunciado que asistirá al acto presidido por el rey, para pedirle que boicotee la cena del Mobile World Congress con su ausencia.

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Rovira se unía así a la petición de la CUP que —siempre a través de Twitter— se dirigía a Colau de la siguiente manera: "Hola, Ada Colau, ¿y tú? ¿Legitimarás la humillación del Reino de España al pueblo catalán o les harás saber que no son bienvenidos?". Sin embargo, el presidente del Parlament de Catalunya, Roger Torrent, destacado dirigente de ERC sí acudirá a la cena, lo que no deja de llamar la atención.

A esta ola de rechazo se sumaba el miércoles el secretario de Tecnologías de la Información y la Comunicación de la Generalitat de Catalunya, Jordi Puigneró, el verdadero anfitrión del Mobile World Congress. Puigneró afirmaba en Twitter: "El rey ha perdido la legitimidad que esperábamos a raíz de su discurso del 'a por ellos' del 3 de octubre, en consecuencia, como secretario de Tecnología del Gobierno de Cataluña, y en señal de protesta, no asistiré al acto de inauguración del MWC que presidirá".

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Puigneró ofrecía en su mensaje una de las claves que explican el rechazo a Felipe VI: el discurso del 3 de octubre en el que Felipe VI se dirigió a los ciudadanos españoles para condenar la deriva independentista en Catalunya. El rey hizo un discurso de parte, sin la más mínima referencia a las cargas policiales del 1-O ordenadas por el Gobierno de Mariano Rajoy. Aquellas palabras sentaron muy mal a los independentistas, lo que llevó a Carles Puigdemont, por entonces president de la Generalitat —ahora en Bélgica; exiliado para unos, huido de la Justicia para otros—, a reprender al rey con una frase histórica: "Así, no". 

Muchos independentistas están convencidos de que con aquel discurso Felipe VI ignoró el papel de moderador que le otorga la Constitución y cerró cualquier puerta al diálogo. Creen también que las duras palabras del monarca supusieron el pistoletazo de salida para poner en marcha toda la maquinaria judicial contra la cúpula del llamado procés que ha llevado a Oriol Junqueras, Joaquim Forn y los 'Jordis' —Sànchez y Cuixart— a prisión y a Puigdemont y a varios de sus consellers a refugiarse en Bruselas. La última en salir del país ha sido la exdiputada de la CUP Anna Gabriel, también investigada en la causa contra el procés. Según los cupaires, la falta de garantías de la Justicia en España ha obligado a Gabriel a irse.

En ese sentido, los sectores más izquierdistas dentro del independentismo ven al rey como el jefe de un Estado en en el que no se respeta la libertad de expresión. La condena al rapero catalán Valtonyc por, entre cosas, injurias a la Corona y la censura de una obra sobre los presos políticos en la feria de ARCO que se celebra estos días en el Ifema de Madrid han terminado por aumentar la animadversión hacia lo que representa Felipe VI. Por eso en la protesta del domingo los independentistas también quieren recordarle al rey que en España no hay  garantías democráticas, al menos para ellos.

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