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La nueva ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, en una foto de archivo. EFE

Teresa Ribera Teresa Ribera, un giro de 180 grados en la lucha contra el cambio climático

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La nueva ministra de Transición ecológica cuenta con una dilatada trayectoria en la lucha contra el calentamiento global que la posiciona como la esperanza para liderar la transición energética en España.

Política

Su nombre está ligado a la lucha contra el cambio climático; y su nombramiento como ministra de Transición Ecológica viene a simbolizar un giro drástico en la menoscabada imagen de España en política medioambiental.

A Teresa Ribera (Madrid, 1969) le avala no sólo su trayectoria como Secretaria de Estado de Cambio Climático entre los años 2008 y 2011 durante el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, o sus cuatro años al frente de la Oficina Española de Cambio Climático, sino también sus amplios conocimientos en las negociaciones climáticas mundiales que acostumbra a seguir y a analizar desde el terreno. Ha sido hasta hoy, de hecho, directora del Instituto francés de Desarrollo Sostenible y Relaciones Internacionales (IDDRI), una de las mayores instituciones involucradas en la organización de la Cumbre del Clima de la ONU en 2015 de la que nació el histórico Acuerdo de París contra el calentamiento global. Y su nombre sonó entre las candidaturas más valoradas para asumir la secretaría de Cambio Climático de la ONU en 2016. Sabe de lo que habla.

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No es de extrañar, por tanto, que su nombramiento como nueva ministra haya sido aplaudido desde las principales organizaciones ecologistas y el sector de las renovables, que ven en ella “una oportunidad para devolver a España el liderazgo en la transición energética” que necesita el país.

Ribera afronta el reto de ser la primera ministra al frente de Energía y Medio Ambiente, dos áreas que por primera vez compartirán cartera, en un signo de la necesidad urgente de aunar enfoques en ambas materias. Los desencuentros entre los antiguos ministerios de Medio Ambiente, por un lado, y de Energía, por otro, han impedido el consenso para un borrador de Ley de Cambio Climático que debería haber quedado redactado durante el mandato de Mariano Rajoy, o la discrepancia de posturas en política energética, desde donde se siguió apostando por la quema de combustibles fósiles muy contaminantes.

Ahora se pretende un cambio de rumbo. Ese es uno de los principales objetivos del nuevo Gobierno de Pedro Sánchez, que no ha querido esperar a la toma de posesión de la nueva ministra para trasladar el mensaje a Bruselas, de cara a las negociaciones sobre las nuevas directivas en materia de energías limpias que se debaten en la UE.

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“Se ha querido decir a Europa que habrá un giro claro, que España apostará por las renovables y que habrá un cambio en la forma de gestionar la transición ecológica con la economía”, confirma a este periódico el portavoz de la Comisión para el Estudio del Cambio Climático en el Congreso, el socialista Ricardo García Mira, que alaba “la gran capacidad” de Ribera para la materia.

La nueva ministra se ha posicionado a favor de una mayor ambición en los objetivos de uso de renovables y en la derogación del polémico “impuesto al sol” aprobado por el PP. Así lo recogió en los informes del Consejo Asesor para la Transición Ecológica de la Economía que le fueron encargados por Pedro Sánchez y por ello se espera que ahora sean reformas prioritarias en su mandato. No obstante, tiene otros importantes retos por delante en materia energética, como la aprobación de un calendario de cierre para las centrales térmicas o la decisión sobre el futuro de las nucleares.

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El expediente de Ribera, sin embargo, cuenta con un importante tachón, al haber sido ella, durante su cargo como secretaria de Estado de Cambio Climático, quien aprobó la Declaración de Impacto Ambiental del proyecto del almacén de gas Castor que años más tarde tuvo que ser clausurado por los centenares de terremotos que provocó su actividad.

Licenciada en Derecho por la Universidad Complutense de Madrid y diplomada en Derecho Constitucional y Ciencia Política por el Centro de Estudios Constitucionales, Ribera es también funcionaria en excedencia del Cuerpo Superior de Administradores Civiles del Estado.

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