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Mariano Rajoy, en su escaño, durante la moción de censura, el 31 de mayo.- VERÓNICA POVEDANO

Oposición al Gobierno De los "pactos ocultos" al "sensacionalismo" con el Aquarius: la oposición "curtida" del PP contra Sánchez

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Con un ojo puesto en los tropiezos del Gobierno, como el caso del ya exministro de Cultura, Màxim Huerta, el Partido Popular ya ha identificado varias líneas de actuación para erosionar al Ejecutivo: el techo de gasto, la posición del Ejecutivo sobre Catalunya o las enmiendas a los Presupuestos Generales del Estado están entre sus prioridades.

Política

Perder el poder ha sido traumático, pero el PP afila estos días los cuchillos, abriendo nuevas líneas de actuación contra el Ejecutivo de Pedro Sánchez, y aprovechando cada uno de sus tropiezos para erosionarlo -el más importante ha sido el del caso del ya exministro de Cultura, Màxim Huerta-. Prometen una oposición "dura", muy dura.

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Fuentes del partido conservador aseguran a Público que seguirán atacando con los supuestos "pactos ocultos" que, según el relato del PP, el Ejecutivo habría contraído con los partidos independentistas catalanes y el PNV, a cambio de su apoyo a la moción de censura que desalojó a Mariano Rajoy de La Moncloa. Esta cuestión centrará precisamente la primera pregunta del portavoz del PP en el Congreso de los Diputados, Rafael Hernando, al flamante presidente del Gobierno, en la sesión de control del próximo miércoles.

Y esta idea, la de los supuestos pactos ocultos que no pueden concretar -y sobre cuya existencia no aportan prueba alguna-, será clave en esta nueva etapa, en la que confirman que seguirán recurriendo a la situación en Catalunya para buscar las vueltas al Ejecutivo. En esta línea, el PP llevará al pleno de la próxima semana una proposición no de ley (PNL) sobre la "unidad de España", para forzar a los socialistas a retratarse con su voto; usar las contradicciones en las que incurran sobre esta materia es ya una prioridad para los conservadores.

A su vez, y mientras defienden sus enmiendas en el Senado a su propia Ley de Presupuestos Generales del Estado para 2018 -las cuentas tienen que volver al Congreso para su aprobación definitiva-, en el PP avanzan también que el PSOE tendrá difícil aprobar el techo de gasto para 2019 en la Cámara Baja. Sin él es imposible presentar los Presupuestos para 2019 en septiembre, como marca la ley.

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Los conservadores no concretan si ya ha habido contactos con los socialistas para negociar esta cuestión; el techo de gasto debe ser aprobado en Consejo de Ministros a finales de mes, para llegar a pleno en julio, y el equilibrio parlamentario actual presagia serios problemas para que obtenga luz verde en la cámara.

Además, a esto hay que sumar el frente abierto por el PP contra el Gobierno por su decisión de acoger a las 629 personas migrantes que hoy viajan en el buque Aquarius rumbo a Valencia, tras ser rechazado este barco por Malta e Italia.

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Estas 629 personas recibirán el estatus de "refugiados", mientras el PP critica la actuación del Gobierno y precisa que son en realidad "migrantes". "Sánchez está poniendo en solfa a toda la UE", afirmaban fuentes del partido conservador el martes. Este miércoles, el coordinador general del PP, Fernando Martínez-Maillo, aseguró en una entrevista en Telecinco que la decisión del Ejecutivo ha tenido "un punto de populismo", incluso rayando en "el sensacionalismo". Así, el número tres del Partido Popular llegaba a exigir al Gobierno que no convierta a España "en un coladero para todos los inmigrantes ilegales".

Por otra parte, a todos estos frentes se suma la constante petición de explicaciones a Sánchez y al nuevo Gobierno, apenas una semana de la toma de posesión de los ministros. El PP se dispone a sacar el máximo partido a cualquiera de los tropiezos del PSOE, como ya se vio este miércoles, con la exigencia de dimisión de Huerta -causa a la que los conservadores se unieron gustosos, después de que la pusiera sobre la mesa el líder de Podemos, Pablo Iglesias-.

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"La fiesta" del PP

"La fiesta ha comenzado", fue una de las primeras frases de una destacada figura del Gobierno saliente, apenas dos horas después de que prosperase la moción de censura de Sánchez. Cuatro días después, cuando Mariano Rajoy compareció para anunciar su renuncia como presidente del PP, prometió una "oposición curtida"; una oposición "dura", o incluso "muy dura", en palabras de otros miembros del grupo parlamentario conservador.

De hecho, varios diputados afirman que, liberados del corsé de "responsabilidad" de estar en La Moncloa, ahora pueden pasar a la "diversión" contra el Grupo Socialista, al que sacan más de cincuenta escaños en la cámara. El hecho de jactarse de que la izquierda tenga que "comerse con patatas" los PGE y las enmiendas a las cuentas de Rajoy eran sólo un aperitivo; si el PP renueva eficazmente su liderazgo en el congreso de finales de julio, y llega a septiembre en "perfecto estado de revista" -como espera su actual líder-, la dureza de sus golpes irá en aumento.

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