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El presidente de la Xunta Alberto Núñez-Feijóo (c), saluda tras su comparecencia de esta tarde en la que anunció su intención de quedarse en Galicia y no concurrir en la carrera para relevar a Mariano Rajoy como líder del PP. (XOAN REY | EFE)

La sucesión de Rajoy Feijóo renuncia por la falta de garantías de que el PP pueda volver al Gobierno

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El presidente de la Xunta cree que no es su momento y que el partido no le ofrece las garantías de cohesión y apoyo necesarias para llegar a La Moncloa

Política

Feijóo se queda porque no está seguro de que el PP pueda garantizarle la cohesión y el apoyo que necesita para llegar a La Moncloa. Así lo aseguran fuentes de su entorno, que añaden que en su renuncia a presentar su candidatura para suceder a Mariano Rajoy también ha pesado su situación personal. A sus 58 años, su reciente paternidad —el hijo que tuvo con su pareja, Eva Cárdenas, directora de la marca Zara Home de Inditex acaba de cumplir un año— habría influido notablemente en su decisión.

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Lo cierto es que la salida del PP del Gobierno provocada por la moción de censura de Pedro Sánchez tras la sentencia de la Gürtel trastocó todos sus planes. Feijoo contaba con que Mariano Rajoy siguiera al mando del país y del partido hasta el año 2020, cuando también está previsto que se celebren elecciones autonómicas. Y que lo señalara de alguna manera como su heredero y que le dejara un partido en el poder y unido en torno a la figura del delfín. Pero el adelanto de los plazos tras la moción de censura lo dejó en una situación difícil: si optara a presidir el PP ahora y lo lograra, tendría que ser un jefe de la oposición en la sombra, sin escaño de diputado durante demasiado tiempo.

"Cree que no es el momento", sintetizan las citadas fuentes, que añaden que el presidente gallego habría valorado también la complicación de ganar un congreso con demasiados aspirantes y sin posiciones definidas. Sin contar con el apoyo explícito de ninguno de los barones ni de ningún miembro destacado de la directiva de Génova, y tampoco del propio Rajoy, corría un riesgo serio de acabar perdiendo. La falta de definición de sus dos principales rivales, Soraya Sáenz de Santamaría y Dolores de Cospedal, que aún no se han pronunciado sobre sus intenciones, habría jugado también en su contra.

Feijóo llevaba meses trabajando su candidatura. Desde principios de este año se prodigó en apariciones públicas en Madrid y en entrevistas a medios de cobertura nacional. Cultivaba la imagen de buen gestor que se ha construido en Galicia, de político exitoso en su territorio con tres mayorías absolutas a la espalda, y de antídoto anti Ciudadanos, en pleno ascenso de la formación naranja que, sin embargo, apenas tiene representación institucional en Galicia más allá de sus 16 concejales. Pero la caída de Rajoy le pilló a destiempo.

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Además, de haber presentado candidatura al Congreso, habría dejado al PP gallego en una difícil situación. Porque otro de sus planes era dejar atada su propia situación designando candidata a la Xunta para las autonómicas del 2020 a la presidenta del Congreso, Ana Pastor, una idea que también contentaba a Mariano Rajoy. Pero Pastor no es diputada autonómica, y el Estatuto de Galicia, al contrario de lo que establece la Constitución Española para el jefe de Gobierno del Estado, sí exige que el presidente gallego sea elegido entre los miembros del Parlamento autonómico.

Así las cosas, quien le habría sucedido temporalmente hubiera sido el vicepresidente de la Xunta y conselleiro de Presidencia, Administracións Públicas e Xustiza, Alfonso Rueda, de quien sus detractores advierten que su perfil es demasiado gris y sin el carisma necesario para garantizar al PP gallego una nueva mayoría absoluta. Y tras la caída de Rajoy, algunos dirigentes del partido en Galicia ya habrían empezado a maniobrar para situar en la carrera sucesoria gallega al presidente de la Diputación de Ourense, José Manuel Baltar. Feijóo también era consciente de que su huida a Madrid podría haber provocado una guerra interna en Galicia.

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