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Simulación del proyecto Espai Barça. /FC Barcelona

Barça El Barça y los vecinos de 'Les Corts': una historia de desencuentros

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Las entidades vecinales rechazan el proyecto del Espacio Barça, en el que se incluye la reforma del Camp Nou. Años atrás ya se oposieron a las transformaciones urbanísticas planteadas por las directivas de Joan Laporta y Josep Lluís Núñez.

Sociedad

Si hay un distrito barcelonés ligado al Barça este es, sin lugar a dudas, el de les Corts. Fundamentalmente, porque desde hace más de nueve décadas acoge el estadio de la principal entidad deportiva de Catalunya -primero el 'Camp de les Corts' y, desde 1957, el 'Camp Nou'-, pero también porque es donde residen más de 11.000 socios del club azulgrana. Ahora bien, este estrecho  vínculo no se ha traducido en una relación fluida con los vecinos del distrito. Los grandes proyectos urbanísticos que el Barça ha intentado llevar a cabo los últimos 20 años han topado siempre con el rechazo del movimiento vecinal, que se ha opuesto con el argumento de que los intereses privados de la entidad no podían pasar por delante del interés público de la ciudadanía.

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El último ejemplo se vivió hace pocos días, cuando la Coordinadora de Asociaciones y Entidades de les Corts, la Coordinadora de de Vecinos Mejía Lequerica y la Federación de Asociaciones de Vecinos y Vecinas de Barcelona (FAVB) anunciaron la presentación de alegaciones a la modificación del Plan General Metropolitano (PGM) que necesita el club para hacer realidad el llamado 'Espai Barça', que entre otras cosas contempla la reforma y ampliación del Camp Nou. La oposición ya se vivió a finales del siglo XX contra el proyecto Barça 2000, impulsado por la directiva que presidía Josep Lluís Núñez, y unos años más tarde contra la recalificación de los terrenos del Miniestadi -donde juega el equipo filial- que pretendía el club durante el mandato de Joan Laporta, con el objetivo de financiar su reforma del Camp Nou.

En una rueda de prensa, el arquitecto y asesor urbanístico de la FAVB, Ferran Navarro, denunció que tras el argumento del club de querer adaptar las instalaciones a las necesidades actuales, se esconde la intención de obtener un "rédito económico complementario". ¿Cómo? "Aprovechando el pretexto de la ampliación del equipamiento deportivo para colocar 30.000 metros cuadrados de usos comerciales", fundamentalmente a través de oficinas y un hotel, "sin la compensación pertinente que correspondería" en la ciudad. Las entidades vecinales añadieron que el proyecto de reforma del PGM, acordado entre el club y el Ayuntamiento de Barcelona, ​​también permite ganar 60.000 metros cuadrados más para la entidad, destinados a unos "usos complementarios" que no se han definido suficiente, por lo que el club podría utilizar en un futuro para el que quiera sin compensar de ninguna manera la ciudad.

Por todo ello, Navarro aseguró que la propuesta actual "no cumple la legalidad vigente". Además, los vecinos alegan que las modificaciones previstas en las calles Arístides Maillol y Juan XXIII empeorarían la movilidad del entorno. Para la presidenta de la FAVB, Ana Menéndez, el equipo de gobierno debe "replantearse el proceso", para que sea un "proyecto compartido por la ciudadanía". Los vecinos consideran que una modificación del PGM debería generar un "aprovechamiento para la ciudad muy claro, en forma de terrenos o de compensación económica" que el proyecto del Espai Barça no garantiza.

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Horas después de la rueda de prensa de las entidades vecinales, la teniente de alcaldía de Urbanismo, Janet Sanz, aseguró que la FAVB también había trabajado en la "transformación de un espacio privado" y defendió que la propuesta actual " es positiva "y se adecua a la legalidad. La propuesta, que tiene el visto bueno del gobierno local, tiene que pasar por el pleno municipal antes de recibir la aprobación definitivamente de la Generalidad. El Espai Barça se quiere edificar entre 2019 y 2022 y tiene un coste de 630 millones de euros. Aparte de la reforma del Camp Nou, también implica la demolición del Miniestadi, y en aquella zona se construiría el nuevo Palau Blaugrana.

Pisos en el Miniestadi

El anterior gran conflicto entre la junta del Barça y los vecinos de les Corts fecha de finales de la primera década del siglo XXI, con el proyecto de reforma del Camp Nou que impulsaba la directiva presidida por Joan Laporta y que, fundamentalmente, se quería financiar con la recalificación de los terrenos del Miniestadi. La victoria de Sandro Rosell en las elecciones que el club celebró en 2010 supuso la liquidación del proyecto. La propuesta, con la famosa reforma del estadio proyectada por el arquitecto británico Norman Foster, tenía un coste de unos 200 millones de euros.

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En julio de 2009, el pleno del Ayuntamiento de Barcelona aprobó, gracias a los votos del PSC -entonces en la Alcaldía-, CiU y ERC la modificación del PGM necesaria para sacar adelante una reforma que contemplaba la construcción de más de 1.600 pisos en los terrenos del Miniestadi. La Coordinadora de Asociaciones de Vecinos y Entidades de les Corts se había opuesto con firmeza al plan y amenazó con llevarlo a los tribunales, fundamentalmente porque rechazaba que terrenos destinados a equipamientos deportivos se convirtieran en pisos.

Las movilizaciones contra el Barça 2000

Seguramente el proyecto urbanístico más polémico impulsado las dos últimas décadas por la junta del club sea el Barça 2000, ideado durante la presidencia del constructor José Luis Núñez. La propuesta, que entre otras cuestiones contemplaba un centro comercial y unos multicines en las instalaciones del club, provocó la creación de la Plataforma Ciudadana Opositora al Proyecto Barça 2000.

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La plataforma, que agrupaba entidades vecinales y contaba con el apoyo de urbanistas y arquitectos, reunió más de 7.000 adhesiones y organizó varias movilizaciones de protesta. Finalmente, el Ayuntamiento de Barcelona suspendió el proyecto Barça 2000, que suponía la recalificación de 19 hectáreas del entorno de las instalaciones del club, en gran parte por las presiones vecinales.

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