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Portada de 'El Jueves' del 5 de abril de 2017./ El Jueves

¿De qué podemos y de qué no podemos reír?

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Se suceden las denuncias e imputaciones para hacer sátira política, en viñetas, Tweets o gags en la televisión. Los humoristas se preguntan cuáles son los límites del humor. Y también "cuáles son los límites de la censura". Hablan el subdirector de 'El Jueves' y el editor de la histórica 'Makoki'.

Sociedad

En pocas semanas hemos visto como los tribunales imputaban el director y subdirector de la revista El Jueves por un presunto delito de injurias, otro juez archivaba la demanda contra Dani Mateo y El Gran Wyoming por un chiste sobre el Valle de los Caídos y un centenar de humoristas gráficos publicaba un manifiesto de denuncia en el que afirmaban que "en una democracia sana es un síntoma preocupante que viñetas, tuits, gags o artículos satíricos indignen con tanta facilidad el poder". El 9 de noviembre el hashtag #HumorAmenazado se convertía incluso en tendencia mundial. Y este mismo martes, el actor Toni Albà ha explicado que ha sido citado a declarar por un supuesto delito de injurias.

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Albà ha sido citado a declarar como investigado por un delito de injurias el 30 de enero, en los juzgados de su población, Vilanova y la Geltrú, según ha explicado el propio actor a los medios. El humorista no tenía constancia de qué parodia le ha llevado a los tribunales, pero ha señalado que en la citación aparece una fotografía suya disfrazado de monarca, y ha interpretado que podría tratarse del pregón alternativo de las fiestas de La Mercè de 2016, donde parodió Felipe V. Albà, que es famoso por sus imitaciones de otro Borbón, Juan Carlos I, ha sido denunciado por la policía española por haber publicado unos Tweets en Twitter sobre la juez de la Audiencia Carmen Lamela.

La de Albà sólo es la última de una larga serie de casos bien conocidos de humoristas con problemas con la justicia por sus sátiras. Menos conocido, sin embargo, es que los fundamentos legales para estos casos se pusieron hace 25 años con una sentencia contra la revista Makoki por la publicación de "Hitler = SS", un cómic de humor negro de los franceses Jean-Marie Gourio y Philippe Vuillemin ambientado en los campos de concentración nazis. Los jueces ordenaron su secuestro a todos los puntos de venta y en el almacén de la editorial a raíz de una demanda de las asociaciones Amical de Mathausen y B'nai B'rith contra los responsables de la revista, Damián Carulla y Felipe Borrallo , por un atentado contra la dignidad de los supervivientes de los campos. Finalmente, el 11 de diciembre de 1995 el Tribunal Constitucional rechazó el recurso de los editores, y las planchas y ejemplares secuestrados fueron destruidos y los responsables de Makoki, condenados a un mes y un día de arresto y 100.000 pesetas de multa. La publicación de "Hitler = SS" sigue estando prohibida en España.

"La primera denuncia es la de la Amical de Mathausen y el fiscal de Catalunya, que era Carlos Jiménez Villarejo", recuerda Felipe Borrallo. "La RNE anunció que denunciaría este tebeo 'pronazi', pero luego retiró la denuncia al considerar que no había delito".

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El antiguo editor de Makoki mantiene aún frescos los recuerdos de la época. "Nos enviaron a la policía a la imprenta, el distribuidor, el almacén, la redacción y en la librería". Los ejemplares fueron secuestrados y los responsables citados a juicio. "El primer juez, el juez instructor, nos saca la imagen de un nazi en el frente ruso dando el biberón a un cachorro de perro y el lema 'No olvidemos que ellos han salvado esta criaturita' que estaba reproducida en el cómic, y dice, 'pero si esto es una imagen de la revista Signal los  nazis'. ¡Exacto! Por eso la pusieron los autores en el cómic: para que los nazis quedaran retratados. ¿Como se podía publicar una imagen así mientras masacraban millones de rusos?".

Aquel primer juicio lo ganaron porque los jueces "vieron que el cómic iba precisamente en contra de las ideas del revisionismo que estaban de moda". Pero la sentencia fue recurrida y llevada al Tribunal Constitucional. Los editores de Makoki volvieron a argumentar que el cómic "era una parodia de los argumentos de revisionistas como Jean-Marie Le Pen", pero en esta ocasión los jueces fallaron en contra y "se prohibió por injurias a todos los judíos y la religión judía". "Son los tribunales quienes lo deciden, el honor no está descrito en el código penal, depende de cada juez", añade.

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"No entendíamos nada", continúa Borrallo. "En la sentencia definitiva, el Constitucional decía que el cómic estaba enfocado a los niños y adolescentes, lo que supondría una degradación en su desarrollo, pero era mentira porque se vendía plastificado con el lema 'peligroso para la juventud'. Y con una calavera y dos tibias. No era para niños". Según los jueces de la Sala Segunda del TC, era necesario "ponderar su influencia sobre personalidades en desarrollo, no formadas aún por completo en temas que, además, pueden depravarlas, corromperlas y, en definitiva, deformarlas". Borrallo no se cansa de señalar la contradicción de este redactado: "Esto sí que son palabras nazis. Es lo que diría Göring: 'Arte degenerado'. Queme el libro y el autor".

Por si fuera poco, "el juicio en el Tribunal Supremo fue a puerta cerrada. ¿Esto es normal? Fuimos a apelar al Tribunal de Estrasburgo en protesta por un juicio injusto", pero este falló en contra. Nada que hacer". La sentencia absolutoria la publicamos en Makoki, y la condenatoria, también. Era un Makoki con la portada de color marrón". ¿El título? 'Dossier Corcuera = SS', en referencia al entonces ministro del Interior, José Luis Corcuera, autor de la conocida como Ley Corcuera o ley de la patada en la puerta. Esta ley permitía a los cuerpos policiales entrar en un domicilio sin necesitar una orden o autorización judicial, sólo si sospechaban que podía estar cometiendo un delito. Los críticos consideraron que abría la puerta al abuso policial. Declarada inconstitucional en diciembre del 1993, en 2015 fue sustituida por una nueva ley de protección ciudadana aprobada con los votos únicamente del PP y conocida como ley mordaza.

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¿Y por qué no?

"Cuando salió el follón de 'Hitler = SS' en Francia nos dijimos 'editamoslo'", afirma un divertido Borrallo. En Francia, los autores, tras ser denunciados, fueron condenados a una multa simbólica de un franco y el cómic fue prohibido. "Vuillemin ya nos advirtió: 'os vais a meter en un follón de la hostia, debéis estar muy fuertes, si no acabarán con vosotros'." Sin embargo, decidieron llevarlo adelante.

A Vuillemin lo conocieron Carulla y Borrallo. "Jugábamos al fútbol en Angulema, él estaba en el equipo de los gabachos y yo en el del resto del mundo (risas). No, ahora en serio, lo conocía de antes: la primera vez que fuimos a París, cuando abrimos la librería Makoki, para conocer la gente de Métal Hurlant, Charlie Hebdo y Hara-Kiri. Total, que nos fumamos unos porros, nos presentaron a Vuillemin y, cuando se enteraron de que teníamos una librería de cómics, dijeron, coño , una tienda de cómics en Barcelona, ​​veinte ejemplares de Hara-Kiri por vida para Makoki".

Y después del escándalo, mantuvieron los editores de Makoki la relación con Gourio y Vuillemin? "Sí, pero no querían saber ya nada de Hitler = SS. 'Basta de tonterías, de ploramiquejar', nos decían", pidiéndoles pasar página. Como en Francia, los editores de Makoki encontraron la solidaridad de algunos colegas del gremio, pero el silencio de otros. "Pagamos las cien mil pelas, pero eso es lo de menos", lamenta. "¿Se podrá reeditar alguna vez? ¿Cuando? Todo ello recuerda el índice de la Iglesia católica", dice. La proximidad de los hechos fue clave en la sentencia. "Los chistes que aparecen en Hitler = SS remiten a un evento muy reciente, y éste fue uno de los fundamentos de la sentencia. Pero ¿debemos esperar doscientos siglos para hacerlos? Chistes de circos romanos se pueden hacer e incluso de Gengis Kan".

La sentencia afectó profesionalmente y personalmente. "La revista cayó en picado. Después del número de Defensa las ventas se desplomaron debido a la mala fama. Mala fama de cutres, de neonazis ... se publicó un artículo en La Vanguardia titulado 'Barcelona, ​​centro europeo de la edición neonazi 'donde se metía Makoki el mismo saco que la Librería Europea de la CEDADE".

Pero lo peor de todo aún estaba por llegar. "Es precisamente tras 'Hitler = SS' que se cambia el código penal y se introduce el delito de odio racial y xenofobia. Y lo mismo en Francia y en Italia. Consiguen en el fondo lo que quería la extrema derecha: endurecer los códigos penales y limitar la libertad de expresión".

¿Cuáles son los límites de la censura?

Vuillemin es colaborador habitual de Charlie Hebdo, una revista que periódicamente se encuentra en el centro de la polémica. ¿Qué piensa Felipe Borrallo de Charlie Hebdo? "Todo se puede publicar, todo es publicable. Si no te gusta, no te lo compres, pero no lo prohíbas, argumenta por qué estás en contra. Porque sin argumentos no se puede debatir. Los de Charlie Hebdo se empeñaron tanto que les pasó lo que les pasó: la masacre que cometieron los yihadistas contra los dibujantes a la redacción para mantener sus convicciones ". El antiguo editor de Makoki no duda a la hora de responder aquellos que relativizan el incidente desde las redes sociales. "Es una barbaridad: si estás a favor de la libertad de expresión, debes estarlo para todos los casos, la libertad de expresión no puede tener obstáculos como 'el honor', del que no existe una definición penal".

"Cuando la gente se pregunta, 'cuáles son los límites del humor?', En realidad debería preguntarse, 'cuáles son los límites de la censura?". Porque para Borrallo la censura existe, aunque no se le llame así, y está presente. "Dicen que no existe, que es el juez quien lo prohíbe porque es una causa penal que has perdido", es más, con la Ley Antiterrorista los jueces ahora tienen "manga ancha".

Y eso no es todo. "Desde entonces, desde las Olimpiadas para acá, hay un fenómeno nuevo, que es el de la corrección política. Al final, los autores, los creadores y los periodistas deben estar pendientes todo el día por no decir una cosa políticamente incorrecta. Y ello como se llama? autocensura ". Y recuerda una lección del filósofo estadounidense Noam Chomsky: "La peor censura es la autocensura, la que tú te aplicas porque has incorporado las demandas de otros. La autocensura es la peor forma de censura para que la censura, que siempre es impuesta, no ha ni de trabajar. "

"Ahora estamos 24 horas al día autocensura seleccionados. No es eso un triunfo de la censura?", Se pregunta Borrallo. "Muchas de las cosas que ahora no se pueden decir se podían decir a comienzos de los noventa. Pero ahora sería imposible. Por algunas de las viñetas que publicábamos en Makoki iríamos hoy a prisión. Bueno, tal vez en la cárcel no, pero sí a el oprobio general en las redes sociales, que te fusilan y luego te cuelgan, acaban con tu prestigio ".

¿Y no es eso justamente más peligroso? Una especie de juicio paralelo, sin sentencia. "Si te tomas en serio a todos estos anónimos en las redes ya la has cagado", asegura. "La mayoría son gente joven y desinformada. Y además, nunca tienen suficiente. Te acusa de algo, te disculpas y entonces te acusan de otra cosa y otra, y encima, no aceptan tu disculpa. es un pozo sin fondo".

"Tierno Galván decía que perseguir la sátira y la caricatura no tiene sentido en democracia", sentencia Borrallo. "Lo que sí tiene sentido", y termina, "es perseguirla en un régimen totalitario".

Los "límites" del humor

El subdirector de la revista El Jueves, Joan Ferrús, coincide con Felipe Borrallo en muchos puntos, pero matiza otros. "Soy de la opinión que se puede hacer humor de todo y que los debates sobre el sus límites tienen un punto de absurdo", afirma. Como el antiguo editor de Makoki, Ferrús considera que "los límites del humor son los de la libertad expresión", pero también "los del código moral del humorista". "A mí, por ejemplo, no me interesa hacer humor ridiculizando los homosexuales o las mujeres porque considero que perjudico colectivos históricamente perjudicados", afirma. "¿Son estos los límites del humor? Bueno, los de mi humor sí", asegura. "Con esto no quiero decir que no se me escapen tics homófobos o machistas, pero intento enderezarlos", puntualiza.

Según Ferrús, este trabajo se lleva actualmente en El Jueves, "una revista que históricamente cojeaba mucho de eso, a pesar de que llevamos un tiempo intentando subsanar estos aspectos ... Algunos compañeros creen que un chiste es un chiste y hace gracia por ciencia infusa y punto. Yo no lo comparto. Creo que el humor dispone de ciertos mecanismos y que la ideología tiene mucho que ver en lo que a uno le hace o deja de hacer gracia. Por eso digo que los límites del humor me parece que deben ser los de la ética del propio humorista, lo que, soy consciente, significa mucho y a la vez nada".

Ferrús saluda en cualquier caso todo tipo de debate, siempre y cuando se lleve a cabo razonablemente. "A mí me parece que cualquier iniciativa que te haga replantear la repercusión y la ideología invisible de tu trabajo (en mi caso, el humor) es positiva". Para el subdirector de El Jueves, "pocas cosas más sanas se me ocurren que debatir y revisar constantemente lo que haces". "Hay gente que acusa la izquierda de ser neopuritana y censora en esta relación con el humor", continúa. "Por supuesto que hay gente que puede caer en esta actitud, porque nadie es perfecto, ni tampoco ningún colectivo, pero, como apuntaba, la interesante de todo esto es el debate aunque acabamos dándonos cuenta de que no coincidimos en algunos puntos".

Y ¿qué le parece Charlie Hebdo al subdirector de El Jueves? "A pesar de ser dos revistas de perfil izquierdista, nos encontramos alejados en bastantes puntos", contesta. A El Jueves, sigue, "nos echan en cara a menudo que no somos lo suficientemente duros con el independentismo catalán y nos ponen como ejemplo los chistes de Charlie Hebdo, que a mí me parecen desinformados, altivos y jacobinos". Aunque, añade, "se me hace difícil comprender profundamente el choque cultural con el islam que se produce en Francia, tampoco comparto los chistes islamófobos de Charlie Hebdo, que creo que hacen el juego al yihadismo radical, el que precisamente busca este tipo de confrontación que crea una espiral de violencia ". A El Jueves, "también nos acusan de ser unos cagados con este tema y nos ponen como ejemplo ciertos chistes sobre el Islam de Charlie Hebdo. Como "en el caso de los que nos pasean por la cara los chistes con Puigdemont, suelen ser perfiles que tienden a la extrema derecha. A mí, como guionista de una revista de izquierdas, me preocuparía un poco que gente de este perfil simpatizara conmigo ", agrega.

En cuanto a la respuesta judicial contra humorsites, dibujantes e incluso usuarios de redes sociales, según Ferrús "la deriva me parece la propia de un Estado con tics cada vez más autoritarios y con una clara voluntad intimidatoria contra gente, no sólo humoristas, sino de perfiles políticos que les resultan incómodos". Su caso es un ejemplo de tantos. "Un mes y medio después de publicarlo, yo estaba declarando por el chiste en formato fake news que escribí en la web de El Jueves. Un mes y medio. La Justicia, cuando le interesa, sí rápido". Por contraposición, "en cambio, a diario veo insultos y amenazas de muerte en las redes sociales contra políticas y activistas como Anna Gabriel, Ada Colau o Miriam Hatib proferidas por gente que muy a menudo demuestran su filiación a la extrema derecha sin ningún tipo de pudor.

"¿Qué tienen que hacer esta gente, para ir a declarar ante un juez como imputados? Quizás escribir las amenazas en forma de chiste?", Se pregunta. Y añade irónicamente: "Porque parece que los jueces tienen una especial querencia por el humor, hoy en día".

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