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María Lourdes Arastey, María Luisa Segoviano, Milagros Calvo, Rosa Virolés y María Luz García Paredes, de izquierda a derecha, han formado el primer tribunal del Supremo íntegramente compuesto por mujeres.

El primer tribunal de mujeres del Supremo araña el techo de cristal de la judicatura

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El principal órgano judicial español tarda más de dos siglos en formar su primera corte integrada exclusivamente por juezas pese a la mayoritaria y creciente presencia femenina en la carrera

Sociedad

“Más mujeres en la cúpula judicial es la garantía de una mayor justicia y de una mayor democracia”, señala la Asociación de Mujeres Juezas de España ante el agridulce hecho de que el Supremo haya formado, más de dos siglos después de ser creado, el primer tribunal íntegramente formado por mujeres. Supone un avance en la igualdad de género, obviamente, pero también un síntoma de la escasa promoción de la mujer en una judicatura en la que ya ocupan más del 53% de los puestos: es un arañazo, o una rozadura, en otro techo de cristal.

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María Lourdes Arastey, María Luisa Segoviano, Milagros Calvo, Rosa Virolés y María Luz García Paredes, de la Sala de lo Social, emitieron hace unos días la primera sentencia con autoría íntegramente femenina de este tribunal, creado en 1812, en la que establecen que, tal y como sostenía un juzgado de Jaén, la atención a un bebé lactante habilita a las madres para ausentarse una hora por jornada de su centro de trabajo, aunque la negociación colectiva puede ofrecer como opción la acumulación en jornadas completas o una reducción de media hora diaria.

Esa situación, la de un tribunal del Supremo íntegramente formado por mujeres, solo puede darse en la Sala de lo Social, en la que cinco de los trece magistrados son mujeres. La proporción baja a una de siete en la Militar, con Clara Martínez de Careaga; cuatro de 31 en la Sala de lo Contencioso, en la que ejercen Pilar Teso, Isabel Perelló, Inés Huerta y Celsa Pico; a una de diez en la Civil, donde la única jueza es María de los Ángeles Parra) y a una de doce en la Penal, con Ana Ferrer, mientras que la presencia femenina se reduce a cero en la Sala de Gobierno.

“Los méritos son los que son, pero son valorados por hombres”

La situación del Supremo, en la que cinco de cada seis magistrados son hombres, contrasta con los últimos datos conocidos sobre la composición de la carrera judicial, en la que ejercen como juezas 2.858 mujeres que suponen el 53% del total y cuyo peso representativo tiende al alza: solo 19 de los 65 togados de la última promoción de la Escuela Judicial eran varones.

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La baja presencia de mujeres en el Supremo también contrasta, aunque no tanto como lo hace con la base de la carrera, con la que se da en los tribunales de rango superior del sistema judicial: un 36,9% en las audiencias provinciales, un 34,9% en la Nacional y un 34,6% en los tribunales superiores. Aunque apenas hay presidentas de Sala o de órgano en ninguno de ellos.

“La base de la carrera judicial es mayoritariamente femenina, pero esa presencia va reduciéndose conforme aumenta el rango de los tribunales, y eso es una vergüenza”, sostiene Altamira Gonzalo, vicepresidenta de la Asociación de Mujeres Juristas Themis.

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Gonzalo, que considera “excepcional” el hecho de que por primera vez se haya formado un tribunal compuesto exclusivamente por mujeres en el Supremo, reclama “cambiar el sistema de acceso a la carrera judicial y el de la valoración de los méritos” para los ascensos. “Ya no vale como excusa el argumento de que los hombres ocupan la mayoría de los puestos en los tribunales de mayor rango porque entraron antes –señala-. Los méritos son los que son, pero son valorados mayoritariamente por hombres”.

Una de cada diez en el Constitucional, una de cada seis en el Poder Judicial

De hecho, la presencia femenina sigue siendo minoritaria en el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) con 9 miembros de 21 y solo dos de ocho en la Comisión Permanente, aunque con mayoría (2-1) en la de Igualdad. El histórico revela que solo ha habido 28 mujeres entre los 163 integrantes del órgano encargado de designar a los titulares de cada juzgado y/o tribunal del país. La proporción de consejeros masculinos y femeninos es de cinco a uno a favor de los primeros.

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Esa desproporción es todavía más acusada en el Constitucional, en el que María Luisa Balaguer y la vicepresidenta Encarnación Roca son las únicas integrantes femeninas junto con diez hombres. Adela Asúa, Elisa Pérez, Gloria Bagué y Emilia Casas, que llegó a presidirlo, elevan a seis sobre 63 la presencia de mujeres en los 38 años de funcionamiento del tribunal.

Esa reducida presencia femenina también en el TC ratifica la existencia de ese techo de grueso cristal en la judicatura. “En el Constitucional solo hay dos mujeres y el nombramiento es discrecional, no por valoración de méritos como en el caso de la carrera”, destaca Gonzalo.

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