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Juncker y Conte, en Bruselas este domingo. Geert Vanden Wijngaert

Europa acerca posturas con Italia con vistas a un acuerdo sobre la política migratoria

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Los líderes de la UE han acercado posturas antes del Consejo Europeo de junio, en el que deberán avanzar hacia una nueva política migratoria europea, a pesar de las críticas de Macron a la presión política en Italia y Alemania.

Sociedad

Acercar posturas, calmar los ánimos en Italia y dar aire a Angela Merkel en su crisis de gobierno, esos eran los objetivos de la cumbre de hoy en Bruselas, en la que dieciséis de los veintiocho Estados miembros se han reunido para avanzar hacia una nueva política migratoria europea. Y lo han logrado aunque con matices.

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La reunión, han dicho los líderes a su salida de la reunión de trabajo informal, ha sido “constructiva”, “positiva” y llena buenas intenciones. Los jefes de Estado y de Gobierno de los dieciséis han coincidido en que el encuentro de hoy era necesario y ha sido un acierto. “No tenemos conclusiones concretas”, ha reconocido Pedro Sánchez a la prensa, pero ha subrayado que se han dado pasos hacia una solución colectiva. “Todo el mundo está de acuerdo en que necesitamos una visión europea, una responsabilidad compartida ante un reto común”, ha insistido el presidente español.

En concreto, el presidente de Francia, Emmanuel Macron, ha explicado que hay consenso respecto a la necesidad de intensificar los acuerdos con países de origen y tránsito; acelerar el refuerzo de la protección de las fronteras exteriores de la UE y mejorar los procedimientos internos, “en particular acelerando las decisiones sobre los textos comunitarios en discusión desde hace mucho tiempo”. Entre esos textos, cuya negociación lleva meses paralizada, está Dublín.

Macron ha destacado además que las propuestas conjuntas con España, “en base a los diálogos con ACNUR y la OIM” han sido “ampliamente discutidas”. Confirma el presidente en cualquier caso que no se ha discutido un plan específico, sino simplemente ideas, propuestas.

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Giuseppe Conte se ha marchado de Bruselas por la puerta de atrás pero contento. Los dieciséis han discutido la propuesta italiana para una nueva estrategia europea para la migración y Conte cree que el debate ha ido “en la buena dirección”. El premier se ha mostrado confiado respecto a un posible acuerdo el próximo jueves en el Consejo Europeo.

“Todos queremos reducir la migración ilegal, queremos proteger nuestras fronteras y todos somos responsables de ello”, ha dicho Angela Merkel. “Donde sea posible, queremos soluciones europeas. Donde no, reuniremos a aquellos que tengan la voluntad de crear un marco de acción común”, se ha apresurado a aclarar Merkel.

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La canciller, en plena crisis de Gobierno y pendiente de un acuerdo europeo que salve su cabeza, ha insistido en que queda mucho trabajo por hacer de cara al Consejo Europeo de la próxima semana. Y, aunque apenas se ha tocado la cuestión de los movimientos secundarios, Merkel se muestra positiva. “Ha habido buena voluntad, algunas diferencias y mucho interés mutuo”, ha dicho la líder conservadora alemana a su salida de la cumbre.

Tensión entre Italia y Francia y capote a Merkel

Las relaciones entre los Gobiernos francés e italiano se han ido tensando en las últimas semanas, desde la llegada del Gobierno de extrema derecha populista al poder. Los ataques personales del ministro de Interior, Matteo Salvini, a Emmanuel Macron y las feroces críticas del presidente francés a la política migratoria italiana no han pasado desapercibidas. Tampoco en Bruselas.

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Mientras todos los líderes europeos destacaban la productividad de la reunión, los avances hacia una posición común y la cercanía de un acuerdo que ven posible la semana que viene, Macron ha sacado la artillería.

El presidente francés ha dicho que la presión migratoria continúa, sí, pero que los grandes picos fueron en 2015 y que esta crisis “es sobre todo una crisis política, ligada a diferentes contextos en distintos Estados miembros”, en clara referencia a Italia, pero también a Alemania.

Emmanuel Macron ha dicho que la posición de Giuseppe Conte ha sido “bastante coherente con la discusión". "Aunque a veces escucho cosas diferentes en la prensa”, ha apostillado. Macron ha apuntado, además, que se han descartado en el debate “propuestas que iban en contra de los valores europeos”. En la mesa solo había dos papeles: el acordado por Francia y España y el de Italia.

Pero el presidente de Francia ha aprovechado también para echar un capote a Angela Merkel, atacando con dureza la posición de sus socios de gobierno de la CSU que amenazan con echar abajo su liderazgo. La canciller alemana está contra las cuerdas: su ministro de Interior ha amenazado con cerrar la frontera con Austria y expulsar a todo aquel demandante de asilo que haya llegado a Alemania a través de otro Estado miembro, es decir, como fruto de movimientos secundarios.

“Nuestro reto hoy está ligado a una presión política de ciertos Estados miembros y a lo que llamamos migración secundaria dentro de la Unión Europea”, ha apuntado el francés. Esa migración secundaria, que apenas se ha discutido hoy, es el mayor dolor de cabeza de Merkel. “Algunos intentan instrumentalizar la situación en Europa para crear una tensión política y jugar con el miedo”, ha criticado Macron.

Frente al miedo, el presidente de Francia pide una solución “eficaz y humana”. Los líderes de los dieciséis tienen hasta el jueves para lograrla y unas pocas horas para convencer al resto.

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