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Consumo de analgésicos Cómo tomar analgésicos correctamente

Expertos del Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos afirman que este grupo de fármacos, que se utiliza para aliviar el dolor, puede tener reacciones adversas si se hace un uso indiscriminado en el marco del Día Mundial contra el Dolor. 

Cómo consumir correctamente analgésicos. Pixabay

europa press

Los analgésicos son un grupo de fármacos que se utilizan para reducir o aliviar el dolor. Si bien algunos de ellos no necesitan receta, la automedicación de analgésicos es una práctica que puede ocasionar la existencia de determinados problemas en el futuro.

Según confirma la farmacéutica del Área de Información del Medicamento del Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos (CGCOF) Paula Mateos Sánchez, "los analgésicos son uno de los grupos farmacológicos más empleados en España". 

No hay un único tipo de analgésicos. "Los diferentes tipos de analgésicos se recogen en la escala analgésica de la Organización Mundial de la Salud", precisa la experta, que agrega que "inicialmente, esta escala se empleaba para combatir el dolor oncológico, aunque en la actualidad se utiliza en la mayor parte de pacientes que presentan dolor". 

Este "es un método secuencial farmacológico que consiste en una graduación progresiva del tratamiento de acuerdo con la respuesta obtenida por el paciente", continúa la miembro del CGCOF. 

Mateos Sánchez: "Los analgésicos son uno de los grupos farmacológicos más empleados en España"

Así, "en el primer escalón se encuentran los analgésicos antitérmicos, como paracetamol, y los antiinflamatorios no esteroideos (AINE), como ibuprofeno, diclofenaco o dexketoprofeno, entre otros", comenta Mateos. 

El segundo escalón está compuesto por "los opioides débiles como el tramadol y la codeína", según la experta, que añade que en el tercer y último escalón "se encuentran los opioides potentes, como morfina y fentanilo". 

Y, aunque los analgésicos están indicados en el tratamiento el dolor y son "medicamentos seguros y eficaces en las condiciones de uso autorizadas", reitera Mateos, "cabe destacar que todo fármaco es susceptible de provocar eventos adversos", por lo que "es importante seguir la pauta posológica indicada por el médico prescriptor".

Es aquí donde entra en juego el factor de la automedicación. "La automedicación es un hábito muy extendido cuando sentimos dolor, y debemos destacar que, aunque hay presentaciones de analgésicos que no necesitan receta, éstas no están exentas de riesgo", alerta Mateos, que recuerda que "es importante recordar que su uso debe hacerse bajo supervisión de un profesional sanitario y siguiendo las pautas d que éste indique". "En caso de cualquier duda o reacción adversa se debe consultar al médico o farmacéutico", insiste la experta.

Las reacciones adversas

En este sentido, "entre las reacciones adversas más destacadas de los AINE se encuentran tanto problemas cardiovasculares como toxicidad gastrointestinal; en el caso del paracetamol destaca su toxicidad a nivel hepático y, por último, los opioides pueden producir un amplio espectro de efectos secundarios, entre los que destacan la aparición tanto de dependencia, física y psíquica, como tolerancia", destaca la experta del CGCOF. 

"Este uso indiscriminado de analgésicos puede traer problemas derivados de su uso indebido y abusivo", insiste Mateos, que ejemplifica sus palabras con el caso del ácido acetilsalicílico, que puede provocar la aparición de úlceras gastroduodenal. 

La experta también apunta a que "es recomendable tomar la dosis mínima necesaria, que en cada paciente variará en función del peso y de la edad. En cuanto a la duración del tratamiento, éste también debe ser el menor posible, limitando el uso de analgésicos al momento en el que haya.dolor". 

"Hay que seguir siempre las indicaciones del especialista y, ante cualquier duda,, consultar con su farmacéutico de confianza", concluye la experta del CGCOF.

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