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Panel 78 en la cueva La Pasiega (Cantabria) y dibujo del panel realizado en 1913 por el arqueólogo francés Henri Breuil./JOAO ZILHAO/BREUIL

Arqueología Aumenta la polémica sobre la antigüedad de pinturas rupestres en cuevas españolas

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La nueva datación de pinturas de neandertales en tres cuevas españolas pone de manifiesto la existencia de dos bandos entre expertos, de alguna manera enfrentados entre sí por sus estudios.

Ciencias

A principios de año se publicó un estudio sobre las pinturas prehistóricas existentes en tres cuevas españolas que revolucionó el panorama del arte rupestre en Europa. La antigüedad que se les atribuía era tal que solo los neandertales podían haber sido sus autores, a pesar de que hasta entonces se pensaba que el arte parietal nació en Europa con la llegada del hombre moderno, el Homo sapiens. Quizás por lo mucho que está en juego en el mundo de la arqueología, el estudio ha dado lugar a una gran polémica que, en la parte más visible, se está manifestando de forma poco habitual en las páginas de la revista de referencia mundial que publicó muy destacado (y dio, por tanto, por bueno) el primer estudio, la revista Science.

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Dado que se trata de cuevas situadas en territorio español la polémica está ya en la arena de la ciencia española, porque en ambos bandos, si se puede decir así, se manifiestan expertos españoles. Quizás lo más interesante de este tema, sin embargo, sea que se está poniendo en valor el rico patrimonio artístico de las cuevas españolas, con pinturas que complementan en el tiempo y en el espacio las de la famosísima cueva de Altamira y en las que todavía hay mucho que descubrir y que estudiar, en un marco de escasez de medios constante.

Los neandertales eran artistas, aseguraban los investigadores del primer estudio, porque las pinturas datadas por ellos arrojaron una antigüedad mínima de 65.000 años. En esa época todo indica que solo los neandertales habitaban Europa y que los humanos modernos llegaron hace entre 45.000 y 40.000 años. Este estudio se consideró la primera prueba clara de que los primos extintos de nuestra especie practicaban el arte rupestre parietal, aunque ya había indicios de que tenían sistemas de comunicación simbólica complejos, expresados, entre otros ejemplos, a través de conchas marinas teñidas y decoradas.

Estas conclusiones no han sido aceptadas por otros expertos, que consideran que el problema está en detalles relacionados con el método de datación utilizado (como la contaminación externa del carbonato) y las conclusiones extraídas por el amplio equipo liderado por Dirk Hoffmann, del prestigioso Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva. El método se basa en la datación de los pequeños depósitos de carbonatos sobre las pinturas, que contienen trazas de los elementos radiactivos uranio y torio y dan una edad mínima para lo que hay debajo.

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Pasado este verano, cuatro expertos publicaron en la misma revista un contraestudio que indicaba una edad de solo 47.000 años para las pinturas, edad que consideran mucho más consistente con el contexto arqueológico conocido. Entre ellos está Roberto Ontañón, que es el director de las Cuevas Prehistóricas de Cantabria. Entre las tres cuevas estudiadas por Hoffmann y sus colegas está la cántabra La Pasiega.

Dirk Hoffman y un colega toman muestras de carbonato sobre el dibujo en forma de escalera en el panel 78 de La Pasiega./ C.D STANDISH, A.W.G. PIKE Y D.L. HOFFMANN

Las otras dos son Maltravieso (Extremadura) y Ardales (Andalucía). Ontañón, que es también director del Museo de Prehistoria y Arqueología (Mupac), ha comentado que el método de uranio-torio se usa en formaciones de calcita grandes, sobre todo estalagmitas y que es mucho menos fiable en capas finas o granitos de calcita, porque da lugar a un “envejecimiento” de las muestras. “Creemos que, a la luz de estos datos, es precipitado decir que las pinturas son tan antiguas como para ser obra de neandertales y proponemos poner en cuarentena las fechas a la espera de que estudios más profundos aclaren las dudas”, concluyó en declaraciones a Efe.

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Pero la cosa no terminó ahí. La semana pasada los autores del primer estudio contraatacaron. Arguyen que uno de los argumentos utilizados para criticar su estudio, el de que si están en lo cierto ha habido un desierto de nada menos que 25.000 años en el arte rupestre (desde los 65.000 años hasta los 40.000 años de otras obras datadas) indica una falta de comprensión de cómo funciona la técnica de las edades mínimas en este tipo de datación. Para ellos, el panorama más probable es que en Europa el arte rupestre emergió antes de hace 65.000 años y continuó de forma más o menos continua durante el Paleolítico.

“No se puede evitar la conclusión de que estos patrones temporales implican que los neandertales son los autores del arte rupestre más antiguo de Europa”, afirman los investigadores, varios de los cuales son de instituciones españolas (de Andalucía, Extremadura, Cataluña y Madrid).

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Uno de ellos, el portugués Joao Zilhao, de la Universidad de Barcelona, se ha mostrado muy tajante: “La crítica contiene errores garrafales, se equivoca de la primera a la última palabra y carece de base científica”, informa Efe. Palabras muy gruesas para una polémica científica que indican lo que está en juego, dos formas muy diferentes de estimar la capacidad de los neandertales en comparación con los humanos actuales.

Y a todo esto, ¿qué es lo que hicieron aquellos antiquísimos artistas que, movidos probablemente por razones rituales, nunca pensarían que fueran objeto de tantas discusiones en la posteridad? Pues hay representaciones claras de animales, así como rayas, puntos, escaleras y otros símbolos variados, además de manos en negativo. Estas últimas implican una voluntad clara de plasmar algo, puesto que se hacían esparciendo pigmento sobre una mano puesta sobre la roca.

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